07-09-2025, 05:32 PM
El humo se arremolinaba por encima de su cabeza de la misma forma que lo hacían sus pensamientos, desde que había partido de su tierra natal habían transcurrido un sin fin de cosas, parecía que las probabilidades comenzaban a danzar en un juego irrisorio dando así a luz a la dantesca senda que recorría Cao, cada nueva isla era como visitar un nuevo infierno pues la envenenada zarpa del gobierno emitía su ponzoña en cada rincón.
Por ello ahí se encontraba con paso ligero pero calmado , fumando de su pipa con la tranquilidad del que sabe que nada está bajo su control y solo pequeñas porciones del camino llamado destino es lo que se decide al andar, amontonando pensamientos de cada ser con los que había mantenido conversación en aquella isla pues eran un glosario de la propia fauna del mundo, había hablado con minks, Gyojin, humano e incluso con un enorme moreno de pelo blanquecino y eso había resultado ser la pólvora de una idea que le ronda la cabeza, reunir a todos para quizás así entre las porciones de todos crear un camino sólido por el que caminar.
Entonces de sus pensamientos introspectivos se vio liberado cuando el súbito grito de un mercader lo trajo de vuelta a la realidad, una mujer tan enorme, grande y bella como el hombre apodado Dongbin Lu , era incriminada de un hurto mientras el resto se abalanzaba increpándola con palabras que si bien se podrían escribir no serían de gusto alguno.
Cao veloz se movió entre las personas que ya lo conocían interponiéndose entre los transeúntes, el mercader y la enorme mujer, el ex noble metió su mano bajo una de sus mangas extrayendo de ella una bolsa con dinero, y tomando el precio de lo robado.
Toma tú dinero, sin embargo siento una profunda decepción, me conocéis a algunos os he ayudado a la rar vuestras tierras, a recoger vuestros negocios entre otras cosas... El tono y la medición de las palabras eran de un cuidado digno de admirar, no era lo que se decía si no como lo decía, Cao tenía el don de la palabra y sabía llegar al corazón con hechos y palabras Si aún que robar hubiera sido su acto, ha sido nimio, es más importante para tí tres berries que la vida de una persona... Quiero creer que no, por ello la próxima busca como reducir la criminalidad de otra, no tú, todos...Cao entregó el dinero y algo más para comprar un surtido de frutas, y se giró hacia la chica, el resto de personas comenzó a caminar y seguir su rumbo mientras la culpa les comía por dentro pues en el fondo de su corazón sabían que ninguno la había visto robar directamente, entonces entrego la cesta con frutas a la chica que por su gesto parecía no entender muy bien que estaba pasando, era extranjera eso era un hecho pero no sabía si podía entenderlo. Tomó con lentitud una de sus manos para que cogiera la cesta, y le dedicó una sonrisa tranquila, se señaló así mismo, luego la cesta y luego a ella ,y asintió sonriendo, esperaba que fuese suficiente para hacerse entender y no haber hecho ningún gesto complicado. Para tí, para comer
Por ello ahí se encontraba con paso ligero pero calmado , fumando de su pipa con la tranquilidad del que sabe que nada está bajo su control y solo pequeñas porciones del camino llamado destino es lo que se decide al andar, amontonando pensamientos de cada ser con los que había mantenido conversación en aquella isla pues eran un glosario de la propia fauna del mundo, había hablado con minks, Gyojin, humano e incluso con un enorme moreno de pelo blanquecino y eso había resultado ser la pólvora de una idea que le ronda la cabeza, reunir a todos para quizás así entre las porciones de todos crear un camino sólido por el que caminar.
Entonces de sus pensamientos introspectivos se vio liberado cuando el súbito grito de un mercader lo trajo de vuelta a la realidad, una mujer tan enorme, grande y bella como el hombre apodado Dongbin Lu , era incriminada de un hurto mientras el resto se abalanzaba increpándola con palabras que si bien se podrían escribir no serían de gusto alguno.
Cao veloz se movió entre las personas que ya lo conocían interponiéndose entre los transeúntes, el mercader y la enorme mujer, el ex noble metió su mano bajo una de sus mangas extrayendo de ella una bolsa con dinero, y tomando el precio de lo robado.
Toma tú dinero, sin embargo siento una profunda decepción, me conocéis a algunos os he ayudado a la rar vuestras tierras, a recoger vuestros negocios entre otras cosas... El tono y la medición de las palabras eran de un cuidado digno de admirar, no era lo que se decía si no como lo decía, Cao tenía el don de la palabra y sabía llegar al corazón con hechos y palabras Si aún que robar hubiera sido su acto, ha sido nimio, es más importante para tí tres berries que la vida de una persona... Quiero creer que no, por ello la próxima busca como reducir la criminalidad de otra, no tú, todos...Cao entregó el dinero y algo más para comprar un surtido de frutas, y se giró hacia la chica, el resto de personas comenzó a caminar y seguir su rumbo mientras la culpa les comía por dentro pues en el fondo de su corazón sabían que ninguno la había visto robar directamente, entonces entrego la cesta con frutas a la chica que por su gesto parecía no entender muy bien que estaba pasando, era extranjera eso era un hecho pero no sabía si podía entenderlo. Tomó con lentitud una de sus manos para que cogiera la cesta, y le dedicó una sonrisa tranquila, se señaló así mismo, luego la cesta y luego a ella ,y asintió sonriendo, esperaba que fuese suficiente para hacerse entender y no haber hecho ningún gesto complicado. Para tí, para comer
