Tras mis palabras, el apoyo de las gentes de Foodvalten se hizo notorio con el abandono de las armas por parte de los niños y el cambio de bando por parte de las gentes del pueblo. Viktor animó a todos ellos con un grito constante y repetido, instándoles a unirse a él para corear mi apellido... o el apellido que estaba usando. Avancé varios pasos hacia el que estaba más cerca de todos ellos y apoyé mi única mano en su hombro — Voy a devolveros vuestra tierra haciendo de esta mi tierra — y le di una palmada en el hombro, antes de comenzar a caminar.
La turba de gente me siguió rumbo hacia el gran palacio de la isla donde se escondía aquel anciano que estaba ocupando mi sillón en el Bajo Mundo, quedándose los niños rezagados ligeramente para hablar con Shoto y acabando por llegar todos frente a una nueva formación de aldeanos. No sabía si eran de la misma parte de la isla o de otra, y no sabía si estaban al tanto de lo que había ocurrido o no, pero uno de nuestros nuevos acompañantes me pidió permiso para dejarle hablar con ellos para que no iniciasen las hostilidades.
— ¿Cómo confiar en mi si no doy la cara por mi propia causa? — le pregunté retóricamente y chasqueé la lengua — Yo hablaré — sentencié con firmeza y avancé un par de pasos haciéndole un gesto sutil con la mano a Viktor para que se pusiese a mi lado. Quería que empezasen a verlo a él como lo que era, mi mano derecha, y cuanta más atención acaparásemos, más desapercibido pasaría Shoto ante las miradas indiscretas... que era lo que más me gustaba de él.
— ¡Gentes de Futbolteam! ¡Mi nombre es Sohem Burnedead! Y como veis, vuestros compatriotas han confiado en mi y en la promesa que les he hecho, sin herirnos, sin hostilidad, sin nada que lamentar mañana — dije presentándome, girando ligeramente sobre mi mismo para abanicar horizontalmente mi brazo en dirección al pueblo que me seguía — ¡¡Vengo a matar a Endongo!! — grité, proclamando ampliamente mis intenciones — ¡Es la única forma de liberar esta tierra, y devolveros lo que os pertenece por derecho! ¡Deponer su tiranía para gobernaros con generosidad y protección! — volví a mi posición inicial, completamente de frente a ellos, encarándolos sin hostilidad — Pues mi intención es hacer de este lugar mi hogar, y en mi hogar nunca habrá escasez, precariedad, ni sufrimiento. Bajo mi gobierno volveréis a trabajar vuestra tierra para vosotros. Volverán vuestras costumbres y tradiciones, y os protegeré personalmente de cada enemigo singular que se atreva a alterar vuestra paz. ¡Os traeré a ese viejo avaro que está podrido en vuestros berries para que dispongáis de él como más os guste! — paré un segundo para tomar aire, y alcé la voz por encima del discurso anterior para terminar de lanzarles un mensaje.
Tras mis palabras me ladeé hacia Viktor esperando que él se pronunciase al respecto. Era un hombre ducho en palabras y versado en educación y agudeza verbal. Era alguien que tenía que hacerse respetar como mi mano derecha por si mismo, y no porque yo dijese que él era quien era. La gente de Foodvalten tenían que ver a él al Capitán de mis ejércitos, el jefe de mi guardia y mi más valeroso soldado. Alguien que les ofreciese el mismo tipo de seguridad que yo mismo - en mi ausencia - y una figura a la que respetar, y temer, a partes iguales. El respeto para acatar su actos, y el temor para evitar insubordinación.
Así era, mis planes eran formar el Wandenreich, el Imperio Invisible. Un imperio gestado en el Bajo Mundo desde el sillón de poder del distrito de las finanzas. Un plan que me había tomado casi una década. Un imperio que necesitaría de nuestras figuras. De mi, como Comandante Supremo y Emperador, un ser poderoso y absoluto. De Viktor, como el Capitán de mis ejércitos, la Jagdarmee, y el mejor soldado de entre todas nuestras tropas. Y de Shoto como el Director de mis departamentos de investigación y análisis.
Obviamente por desear, ansiaba dos personas más con unas capacidades diferenciadas. Dos más para formar por completo, junto con Viktor y Shoto, mis cuatro Sternritter deseados. Primero, alguien con labia, capacidad de negocio, dispuesto y preparado como para poder dirigir las operaciones encubiertas y los encargos y tratos del Bajo Mundo... alguien capaz de pasar desapercibido si lo necesita, y ser letal cuando haga falta. Un ser con la capacidad de hablar por mi, imponer mi decisión y mi poder, y protegerse en las zonas en las que yo no estoy a su lado para hacerlo.
Y segundo, una persona recta y justa... algo más complicado dada mi propia naturaleza y el desencadenante habitual de mis actos y decisiones. Precisaba de alguien con presencia, respetado, con valor por su palabra y una reputación que lo preceda para poder encargarse de las interacciones tanto con el Gobierno como con la Marina.
Actualmente sabía que Viktor podía desempeñar el primer papel, y Shoto el segundo, ambos desde sus propias capacidades y adaptabilidad, pero no eran el tipo de persona idóneo para esto y no quería que se ausentasen de sus tareas y sus responsabilidades - al menos las que tenía pensadas para ellos - en el futuro. No quería que Viktor se ensuciase las manos por mi en tratos de dudosa legitimidad. Quería que se convirtiese en el caballero blanco de brillante armadura, el apuesto soldado talentoso y virtuoso que encandila a las jovencitas y sirve de inspiración para los jovencitos - o al revés, como él quisiera - y que fuese la persona que yo le había arrebatado ser estos años.
No quería que Shoto fuese usado como chantaje por el Gobierno, llegado el caso. Quería que tuviera acceso a tecnología e instalaciones superiores, que dotase de armas y armaduras a mis ejércitos y llevase esta organización al siguiente nivel. Con el acceso que tenía a la Asociación Neurona y todo lo que ello conllevaba, quería que lograse ser el genio que podía ser y que con ello, nos trajese la fortuna.
Por lo tanto, necesitaba encontrar a esas personas, y sólo podría hacerlo cuando mi nombre resonase por el mundo tras la victoria del día de hoy.
Gente dispuesta a venir hasta esta parte del mundo, jurarme lealtad, y servirme fielmente hasta que yo lo considerase oportuno.
Pero para pasar a eso, primero tenía que terminar de escribir este capítulo de mi vida: La conquista de Foodvalten.
Y después de las palabras de Viktor y de las reacciones del pueblo, tendría algo más que decirles antes de seguir avanzando.
La turba de gente me siguió rumbo hacia el gran palacio de la isla donde se escondía aquel anciano que estaba ocupando mi sillón en el Bajo Mundo, quedándose los niños rezagados ligeramente para hablar con Shoto y acabando por llegar todos frente a una nueva formación de aldeanos. No sabía si eran de la misma parte de la isla o de otra, y no sabía si estaban al tanto de lo que había ocurrido o no, pero uno de nuestros nuevos acompañantes me pidió permiso para dejarle hablar con ellos para que no iniciasen las hostilidades.
— ¿Cómo confiar en mi si no doy la cara por mi propia causa? — le pregunté retóricamente y chasqueé la lengua — Yo hablaré — sentencié con firmeza y avancé un par de pasos haciéndole un gesto sutil con la mano a Viktor para que se pusiese a mi lado. Quería que empezasen a verlo a él como lo que era, mi mano derecha, y cuanta más atención acaparásemos, más desapercibido pasaría Shoto ante las miradas indiscretas... que era lo que más me gustaba de él.
— ¡Gentes de Futbolteam! ¡Mi nombre es Sohem Burnedead! Y como veis, vuestros compatriotas han confiado en mi y en la promesa que les he hecho, sin herirnos, sin hostilidad, sin nada que lamentar mañana — dije presentándome, girando ligeramente sobre mi mismo para abanicar horizontalmente mi brazo en dirección al pueblo que me seguía — ¡¡Vengo a matar a Endongo!! — grité, proclamando ampliamente mis intenciones — ¡Es la única forma de liberar esta tierra, y devolveros lo que os pertenece por derecho! ¡Deponer su tiranía para gobernaros con generosidad y protección! — volví a mi posición inicial, completamente de frente a ellos, encarándolos sin hostilidad — Pues mi intención es hacer de este lugar mi hogar, y en mi hogar nunca habrá escasez, precariedad, ni sufrimiento. Bajo mi gobierno volveréis a trabajar vuestra tierra para vosotros. Volverán vuestras costumbres y tradiciones, y os protegeré personalmente de cada enemigo singular que se atreva a alterar vuestra paz. ¡Os traeré a ese viejo avaro que está podrido en vuestros berries para que dispongáis de él como más os guste! — paré un segundo para tomar aire, y alcé la voz por encima del discurso anterior para terminar de lanzarles un mensaje.
— ¡Apoyadme! ¡Y jamás volveréis a pasar hambre! —
Tras mis palabras me ladeé hacia Viktor esperando que él se pronunciase al respecto. Era un hombre ducho en palabras y versado en educación y agudeza verbal. Era alguien que tenía que hacerse respetar como mi mano derecha por si mismo, y no porque yo dijese que él era quien era. La gente de Foodvalten tenían que ver a él al Capitán de mis ejércitos, el jefe de mi guardia y mi más valeroso soldado. Alguien que les ofreciese el mismo tipo de seguridad que yo mismo - en mi ausencia - y una figura a la que respetar, y temer, a partes iguales. El respeto para acatar su actos, y el temor para evitar insubordinación.
Así era, mis planes eran formar el Wandenreich, el Imperio Invisible. Un imperio gestado en el Bajo Mundo desde el sillón de poder del distrito de las finanzas. Un plan que me había tomado casi una década. Un imperio que necesitaría de nuestras figuras. De mi, como Comandante Supremo y Emperador, un ser poderoso y absoluto. De Viktor, como el Capitán de mis ejércitos, la Jagdarmee, y el mejor soldado de entre todas nuestras tropas. Y de Shoto como el Director de mis departamentos de investigación y análisis.
Obviamente por desear, ansiaba dos personas más con unas capacidades diferenciadas. Dos más para formar por completo, junto con Viktor y Shoto, mis cuatro Sternritter deseados. Primero, alguien con labia, capacidad de negocio, dispuesto y preparado como para poder dirigir las operaciones encubiertas y los encargos y tratos del Bajo Mundo... alguien capaz de pasar desapercibido si lo necesita, y ser letal cuando haga falta. Un ser con la capacidad de hablar por mi, imponer mi decisión y mi poder, y protegerse en las zonas en las que yo no estoy a su lado para hacerlo.
Y segundo, una persona recta y justa... algo más complicado dada mi propia naturaleza y el desencadenante habitual de mis actos y decisiones. Precisaba de alguien con presencia, respetado, con valor por su palabra y una reputación que lo preceda para poder encargarse de las interacciones tanto con el Gobierno como con la Marina.
Actualmente sabía que Viktor podía desempeñar el primer papel, y Shoto el segundo, ambos desde sus propias capacidades y adaptabilidad, pero no eran el tipo de persona idóneo para esto y no quería que se ausentasen de sus tareas y sus responsabilidades - al menos las que tenía pensadas para ellos - en el futuro. No quería que Viktor se ensuciase las manos por mi en tratos de dudosa legitimidad. Quería que se convirtiese en el caballero blanco de brillante armadura, el apuesto soldado talentoso y virtuoso que encandila a las jovencitas y sirve de inspiración para los jovencitos - o al revés, como él quisiera - y que fuese la persona que yo le había arrebatado ser estos años.
No quería que Shoto fuese usado como chantaje por el Gobierno, llegado el caso. Quería que tuviera acceso a tecnología e instalaciones superiores, que dotase de armas y armaduras a mis ejércitos y llevase esta organización al siguiente nivel. Con el acceso que tenía a la Asociación Neurona y todo lo que ello conllevaba, quería que lograse ser el genio que podía ser y que con ello, nos trajese la fortuna.
Por lo tanto, necesitaba encontrar a esas personas, y sólo podría hacerlo cuando mi nombre resonase por el mundo tras la victoria del día de hoy.
Gente dispuesta a venir hasta esta parte del mundo, jurarme lealtad, y servirme fielmente hasta que yo lo considerase oportuno.
Pero para pasar a eso, primero tenía que terminar de escribir este capítulo de mi vida: La conquista de Foodvalten.
Y después de las palabras de Viktor y de las reacciones del pueblo, tendría algo más que decirles antes de seguir avanzando.
Resumen
Inventario
Bélico

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)