11-09-2025, 02:02 AM
- Mmmpf hmmff gfh mjffgh. - Bueno, eso es lo que se escuchó. Tobías comenzaba a agobiarse, no comprendía que estaba sucediendo, trataba de levantarse, pero algo le bloqueaba el movimiento. No fue hasta que trató de llevar su mano hasta sus ojos, que se dio cuanta de que estaba pasando. Su cabeza estaba dentro de lo que parecía otra cabeza, bastante más grande que la suya y muchísimo más fría, sin piel ni pelo. El aire se le estaba acabando, así que trato de abofetear a eso que lo estaba aprisionándolo, pues, por extraño que suene, no parecía agresivo. Aún así no soltaba al vaquero, no le quedo otra que coger a Shotgünter y disparar al cielo, a ver si asustaba a esa criatura. El estruendo indujo ese efecto en lo que estuviera atrapando al carpintero, pero no lo soltó. Las botas de Tobías se despegaron del suelo bruscamente, la criatura parecía haber dado un salto desmesurado. El aterrizaje fue bastante brusco y el joven barba naranja comenzaba a estar demasiado agobiado. La situación lo forzó a pegar el cañón de su nueva arma al cuello de la bestia, no quería dañarlo y menos sin saber siquiera que diablos era, pero era él o el bicho. Por suerte para la criatura, ésta escupió la cabeza de Tobías antes de que apretara el gatillo.
Una densa capa de babas cubría la superficie entera de la testa del pirata. Tras despejar sus ojos de aquel fluido, el carpintero se giró para ver que demonios le había hecho pasar tan mal rato. Era un insecto gigante, concretamente un saltamontes, el cual obviaba al vaquero y se centraba en aquellas flores turquesa que abundaban la zona, llevando su boca hacia una de ellas para engullirla. Barba naranja compendió que aquello había sido un desafortunado malentendido, el saltamontes había confundido el cabello del pistolero con una de aquellas flores. Tobías enfundó a Shotgünter y se acercó hacia el voluminoso artrópodo para verlo bien, estaba estupefacto con semejante criatura. El rostro del saltamontes volvió a conectarlo con los recuerdos del pasado. Le recordaba a la cocinera que le llevaba las flores a su madre, precisamente esas flores tan semejantes a las que devoraba el insecto. Aquello le resultó graciosísimo al vaquero. “El universo repite patrones, jish jish jish.” Tobías se quedó observando aquella maravilla de la naturaleza, mientras terminaba de limpiarse la cabeza. Después cortó un par de esas flores y se las ofreció al saltamontes, quien no dudó y se lanzó a por el pelo del vaquero de nuevo. Tobías reaccionó a tiempo y le introdujo las flores en la boca antes de que le alcanzara el cogote. El artrópodo parecía disfrutar con aquel ágape, aún así seguía obsesionado con el pelo turquesa del carpintero. - Calma chica, yo te doy las flores que quieras, pero yo no soy comestible. -
Una densa capa de babas cubría la superficie entera de la testa del pirata. Tras despejar sus ojos de aquel fluido, el carpintero se giró para ver que demonios le había hecho pasar tan mal rato. Era un insecto gigante, concretamente un saltamontes, el cual obviaba al vaquero y se centraba en aquellas flores turquesa que abundaban la zona, llevando su boca hacia una de ellas para engullirla. Barba naranja compendió que aquello había sido un desafortunado malentendido, el saltamontes había confundido el cabello del pistolero con una de aquellas flores. Tobías enfundó a Shotgünter y se acercó hacia el voluminoso artrópodo para verlo bien, estaba estupefacto con semejante criatura. El rostro del saltamontes volvió a conectarlo con los recuerdos del pasado. Le recordaba a la cocinera que le llevaba las flores a su madre, precisamente esas flores tan semejantes a las que devoraba el insecto. Aquello le resultó graciosísimo al vaquero. “El universo repite patrones, jish jish jish.” Tobías se quedó observando aquella maravilla de la naturaleza, mientras terminaba de limpiarse la cabeza. Después cortó un par de esas flores y se las ofreció al saltamontes, quien no dudó y se lanzó a por el pelo del vaquero de nuevo. Tobías reaccionó a tiempo y le introdujo las flores en la boca antes de que le alcanzara el cogote. El artrópodo parecía disfrutar con aquel ágape, aún así seguía obsesionado con el pelo turquesa del carpintero. - Calma chica, yo te doy las flores que quieras, pero yo no soy comestible. -
![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
