16-09-2025, 01:51 AM
A pesar de mi primera idea de que uno de los ciudadanos fuera el que resolviera la situación, Sohem decidió tomar cartas en el asunto realizando primeramente una pseudo irónica pregunta a lo cual asentí, no tuve ninguna queja, ya que una de las grandes virtudes era su capacidad de infundir inspiración tanto en los aliados como en los enemigos. Una cualidad que no todo el mundo tiene, el cual me incluyo. Tras tomar posición, volvió a realizar un discurso dialéctico antes los enemigos que teníamos más adelante, usando un futuro mejor basado en la armonía en vez de la hoz y el martillo, a lo que Nitobo les había acostumbrado malamente.
Viktor nos murmuró acerca de más enemigos, más atrás de los que teníamos delante, lo cual sería un problema, pero no le dio tiempo a mucho más tras el discurso de Sohem, para ello apeló a nuestra fama, unas frases recordando las grandes hazañas que el gremio había conseguido a lo largo de todos estos años... Piratas Sticky.. Skypea.. Odki y otras tantas batallas que no era necesario revelar, ya que se desconocían que hubiéramos participado ellas ... Marineford... Los guerrilleros que teníamos delante parecían estar más menos algo convencidos pudiéndose unir a nosotros. Además, contábamos con el mapache que cada vez que cada uno de nosotros realizaba alguna cosa por el pueblo se quedaba aún más extasiado.
Toda esta parte política cambio cuando una joven guerrillera se alzó a favor de nosotros, gente como ella en el mundo que vivimos eran totalmente necesarios. Haciendo que el resto del batallón la acompañara siguiendo nuestros ideales en contra de Nitobo. - Hacedla caso, esa mujer es sabia. - Comenté a los locales que tenía alrededor mío. De pronto un hombre moreno bastante mayor que apenas podía sostenerse en pie, era bastante reacio a lo que podíamos aportar, de hecho era el padre de la joven. Quise meterme en la conversación, pero ya sabes eso de no metas la mano en una relación familiar o de pareja ajena porque puedes salir trasquilado.
De repente, mi Den Den mushi empezó a sonar de forma totalmente diferente. - Qué cojones... Este no es el tono habitual. - Dije mientras rebuscaba por mi gabardina para sacar la caracola de color negro, también pude escuchar que el Den Den Mushi de Viktor estaba sonado. Pose mi caracola sobre mi mano y el auricular me lo puse alrededor de la oreja, para poder escuchar mejor la llamada interceptada. La conversación era entre dos personas jactandose del pueblo de Foodvalten y de una orden directa. Las palabras resonaro por mi cerebro, sabían nuestra posición y no eran buenas noticias. Antes de que pudiera decir nada un silbido inundó el lugar *FIUUU* *PSHTTT* aquel abuelo cayó abatido directamente en las manos de su hija, después de eso una lluvia de plomo sacudió el lugar impactando en la guerrilla que teníamos delante de nosotros.
Grité a todo lo que mi voz daba. Las balas venían por la retaguardia de la guerrilla, es decir que nuestros enemigos están al final de esta calle. No fui del todo consciente hasta que escuche al mapache decir algo y llevarse las manos a la cabeza, estaba claro que las fuerzas de contención a las que nos podíamos enfrentar ahora sí que sí eran mercenarios. Sin esperar a que pudieran tomar cartas en el asunto el joven enmascarado y el albino. Extendí con fuerza mis alas, pocas veces se me había erizado la piel y las plumas, de hecho ese simple gestó pareció desplazar unos centímetros tanto a Tomás como a los locales que me rodeaban, sus caras estaban pálidas y llenas de miedo... - Creo que es el mejor momento para utilizar esto.. - Lleve mis manos al bolsillo y con mi zurda agarré la totalidad de las canicas. No era necesaria puntería, sino hacer un ataque de racimo. Saque mi puño e hice un lanzamiento bombeado, a una altura de tres metros, para que las canicas no se dispersaran en su totalidad.
En cuestión de segundos ocho pequeñas canicas pulidas como la calva de un bebe estaban a la altura perfecta para ser bateadas, no hacía falta tener imaginación para saber que les iba a pillar la contra sorpresa. Este es mi poder y era perfecto.
Viktor nos murmuró acerca de más enemigos, más atrás de los que teníamos delante, lo cual sería un problema, pero no le dio tiempo a mucho más tras el discurso de Sohem, para ello apeló a nuestra fama, unas frases recordando las grandes hazañas que el gremio había conseguido a lo largo de todos estos años... Piratas Sticky.. Skypea.. Odki y otras tantas batallas que no era necesario revelar, ya que se desconocían que hubiéramos participado ellas ... Marineford... Los guerrilleros que teníamos delante parecían estar más menos algo convencidos pudiéndose unir a nosotros. Además, contábamos con el mapache que cada vez que cada uno de nosotros realizaba alguna cosa por el pueblo se quedaba aún más extasiado.
Toda esta parte política cambio cuando una joven guerrillera se alzó a favor de nosotros, gente como ella en el mundo que vivimos eran totalmente necesarios. Haciendo que el resto del batallón la acompañara siguiendo nuestros ideales en contra de Nitobo. - Hacedla caso, esa mujer es sabia. - Comenté a los locales que tenía alrededor mío. De pronto un hombre moreno bastante mayor que apenas podía sostenerse en pie, era bastante reacio a lo que podíamos aportar, de hecho era el padre de la joven. Quise meterme en la conversación, pero ya sabes eso de no metas la mano en una relación familiar o de pareja ajena porque puedes salir trasquilado.
De repente, mi Den Den mushi empezó a sonar de forma totalmente diferente. - Qué cojones... Este no es el tono habitual. - Dije mientras rebuscaba por mi gabardina para sacar la caracola de color negro, también pude escuchar que el Den Den Mushi de Viktor estaba sonado. Pose mi caracola sobre mi mano y el auricular me lo puse alrededor de la oreja, para poder escuchar mejor la llamada interceptada. La conversación era entre dos personas jactandose del pueblo de Foodvalten y de una orden directa. Las palabras resonaro por mi cerebro, sabían nuestra posición y no eran buenas noticias. Antes de que pudiera decir nada un silbido inundó el lugar *FIUUU* *PSHTTT* aquel abuelo cayó abatido directamente en las manos de su hija, después de eso una lluvia de plomo sacudió el lugar impactando en la guerrilla que teníamos delante de nosotros.
- A CUBIERTOOOOOOOOOOOOO
Grité a todo lo que mi voz daba. Las balas venían por la retaguardia de la guerrilla, es decir que nuestros enemigos están al final de esta calle. No fui del todo consciente hasta que escuche al mapache decir algo y llevarse las manos a la cabeza, estaba claro que las fuerzas de contención a las que nos podíamos enfrentar ahora sí que sí eran mercenarios. Sin esperar a que pudieran tomar cartas en el asunto el joven enmascarado y el albino. Extendí con fuerza mis alas, pocas veces se me había erizado la piel y las plumas, de hecho ese simple gestó pareció desplazar unos centímetros tanto a Tomás como a los locales que me rodeaban, sus caras estaban pálidas y llenas de miedo... - Creo que es el mejor momento para utilizar esto.. - Lleve mis manos al bolsillo y con mi zurda agarré la totalidad de las canicas. No era necesaria puntería, sino hacer un ataque de racimo. Saque mi puño e hice un lanzamiento bombeado, a una altura de tres metros, para que las canicas no se dispersaran en su totalidad.
SOOOOOOHEMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
En cuestión de segundos ocho pequeñas canicas pulidas como la calva de un bebe estaban a la altura perfecta para ser bateadas, no hacía falta tener imaginación para saber que les iba a pillar la contra sorpresa. Este es mi poder y era perfecto.
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