19-09-2025, 09:43 PM
La puerta cedió como si fuera mantequilla frente a un cuchillo en llamas. La madera se fracturó en mil pedazos cuando la potentísima patada de Berry la arrancó de sus goznes y la esparció por el suelo encharcado en sangre seca. El bramido de Berry sólo obtuvo el eco de su voz como respuesta. Su haki ya la alertaba de la ausencia de vida en las inmediaciones, de modo que el esfuerzo, si bien emocionalmente humano, fue inútil. La habitación en la que se encontraba era una suerte de recibidor/cocina. Un pequeño enjambre de moscas se estaba poniendo bulímico con una cesta de varias frutas, entre ellas dansías, ya podridas sobre la encimera de madera. A pesar de la presencia de sangre seca por doquier, no había cadáver alguno en esta primera estancia. Siguiendo un pequeño rastro escaleras arriba, en una de las habitaciones, Berry descubrió cuatro cuerpos apilados en una esquina. Tres de ellos completos desconocidos y otro sencillamente el de un conocido del que ya se había olvidado. Dos hombres y dos mujeres, una de ellas bastante más joven que los demás. Uno de los hombres y las dos mujeres vestían ropas modestas, en otro tiempo de color marrón, propias de los entornos rurales. El otro hombre, sin embargo, vestía ropa circense de color azul, casi como si fuera alguna especie de payaso. Más allá de sus ropas, no tienen posesión alguna que delate lo que les ha sucedido. La familia que vivía en la casa parecía ser pobre, de modo que tampoco es que pudiera ser ese el motivo del asalto, al menos a simple vista.
En el trayecto hacia la casa de guardia, la percepción extrasensorial de Berry delató la presencia de una persona, aunque el color rojo brillante de su aura estaba tan pálido que debía de estar al borde de la muerte. En comparación con la de ella, el aura era minúscula, representando una fuerza nimia en comparación. Nada más entrar en el edificio, un par de guardias con sus armaduras pero sin arma alguna tirados en el suelo. Sus vidas ya hacía tiempo que los habían abandonado, pero la presencia interesante estaba en la planta de arriba. Tras subir unas escaleras en espiral, Berry se topó de frente con otro hombre vestido con ropajes circenses, de color rojo esta vez, que respiraba con severa dificultad debido a las brutales heridas que tenía por el abdomen. —Tú... —El pequeño hombre compone una expresión de dolor y sorpresa al reconocer a la mink, pero ella no tenía la menor idea de quién era esa persona. —Devon... ¿está...? Le dije que viniera con los guardias... —Su voz es más bien un susurro y a juzgar por su aspecto no le queda mucho más tiempo de vida.
En el trayecto hacia la casa de guardia, la percepción extrasensorial de Berry delató la presencia de una persona, aunque el color rojo brillante de su aura estaba tan pálido que debía de estar al borde de la muerte. En comparación con la de ella, el aura era minúscula, representando una fuerza nimia en comparación. Nada más entrar en el edificio, un par de guardias con sus armaduras pero sin arma alguna tirados en el suelo. Sus vidas ya hacía tiempo que los habían abandonado, pero la presencia interesante estaba en la planta de arriba. Tras subir unas escaleras en espiral, Berry se topó de frente con otro hombre vestido con ropajes circenses, de color rojo esta vez, que respiraba con severa dificultad debido a las brutales heridas que tenía por el abdomen. —Tú... —El pequeño hombre compone una expresión de dolor y sorpresa al reconocer a la mink, pero ella no tenía la menor idea de quién era esa persona. —Devon... ¿está...? Le dije que viniera con los guardias... —Su voz es más bien un susurro y a juzgar por su aspecto no le queda mucho más tiempo de vida.
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