20-09-2025, 05:40 PM
Admirable, desde luego, que no hubiera siquiera temblado ni un solo pelo pese a que aquel joven poseyó una lluvia de armas cerca de su cabeza. Algo que tendía en cuenta si existiera un futuro encuentro. Por otro lado el hombre seguía asustado, tembloroso. —P-por favor joven… Haré lo que sea… — Y desde luego no se había esperado ser apartado tan bruscamente.
Pronto, tanto el hombre como el mismo Jin comprendieron que la boca de aquel joven no era la más “limpia” pese a aquella manía que aparentaba demostrar. “Tonto. Tonto. Tonto” ¿Cuántas veces lo había dicho ya? Jin perdió la cuenta por completo.
Jin terminó de limpiarse la sangre de su mano. El otro hombre todavía temblaba en el suelo, asustado y, por el momento, el yakuza lo ignoró, contemplando la labor del joven. Ya había visto de primera mano trabajar a Hyákinthos, era habilidoso, pocos podrían ser comparables a él y su perfección en los cuerpos ajenos.
Jin entonces se puso frente al hombre al que él mismo había golpeado, impidiendo el paso al joven médico que, por el momento. Su rostro se volvió un poco más serio, ni siquiera buscó amenazar y, sin embargo, su voz ya de por sí lo suficientemente profunda y su aspecto mostraban una que no quería. —Solo cura al dueño, olvídese de este pedazo de basura. Se lo ha merecido. — los ojos afilados de Jin contemplaron con mayor severidad el rostro semi-oculto del joven.
Se acercó entonces, sus ojos volvieron al kit que el propio joven había traído, aparentemente solía estar preparado y, por algún extraño motivo, le resultaba familiar aquella manía. ¿Dónde la llegó a ver? No habló, no al menos hasta que el contrario finalmente se dirigió a él. El trabajo había sido impecable, perfecto. Le sorprendía la habilidad en la que mantenía su propia higiene y trabajaba al mismo tiempo, todo tan bien calculado hasta el más mínimo detalle… Si no fuera por aquella actitud.
—No se preocupe señor… — ¿Conocía su nombre? Todavía no y, de hecho, había pensado en estirar la mano y saludarlo… pero viendo la manía que tenía prefirió abstenerse e iniciar mejor la conversación. Se sentó en la silla frente a él, mostrando el mismo temple calmado pese a la lluvia de “tonto” que había escuchado. Estaba acostumbrado a eso y mucho más. —Soy Onizuka Jin. Agradezco que se tomara la molestia de curar uno de los errores de un imbécil.
Retiró las manos de sus bolsillos sin alejar la mirada del chico, acomodando el codo sobre su lado de la mesa y cruzando las piernas. —¿Cuánto pide por su servicio? Debo admitir que ha hecho un excelente trabajo, joven. — ¿Dónde había visto esos ojos? La mascarilla no lo ayudaba a recordar. Solo le venía la imagen difusa… de algo, algo no concreto, como si solo fuera un recuerdo lejano de un menor. —Y no se preocupe, no suelo ser tacaño ni rácano. Si hace bien su trabajo, pago bien, si lo hace mal, pago mal. Todo debe ser recompensado en equilibrio. Yo mismo solicité sus servicios, así que no llamaré a ninguno de mis hombres tampoco. Es más, también le pediré un plato nuevo por las molestias.
Pronto, tanto el hombre como el mismo Jin comprendieron que la boca de aquel joven no era la más “limpia” pese a aquella manía que aparentaba demostrar. “Tonto. Tonto. Tonto” ¿Cuántas veces lo había dicho ya? Jin perdió la cuenta por completo.
![[Imagen: Xy0RuuF.png]](https://i.imgur.com/Xy0RuuF.png)
—Yo mismo veré si mereces la pena salir o no “barato”.
Jin terminó de limpiarse la sangre de su mano. El otro hombre todavía temblaba en el suelo, asustado y, por el momento, el yakuza lo ignoró, contemplando la labor del joven. Ya había visto de primera mano trabajar a Hyákinthos, era habilidoso, pocos podrían ser comparables a él y su perfección en los cuerpos ajenos.
Jin entonces se puso frente al hombre al que él mismo había golpeado, impidiendo el paso al joven médico que, por el momento. Su rostro se volvió un poco más serio, ni siquiera buscó amenazar y, sin embargo, su voz ya de por sí lo suficientemente profunda y su aspecto mostraban una que no quería. —Solo cura al dueño, olvídese de este pedazo de basura. Se lo ha merecido. — los ojos afilados de Jin contemplaron con mayor severidad el rostro semi-oculto del joven.
Se acercó entonces, sus ojos volvieron al kit que el propio joven había traído, aparentemente solía estar preparado y, por algún extraño motivo, le resultaba familiar aquella manía. ¿Dónde la llegó a ver? No habló, no al menos hasta que el contrario finalmente se dirigió a él. El trabajo había sido impecable, perfecto. Le sorprendía la habilidad en la que mantenía su propia higiene y trabajaba al mismo tiempo, todo tan bien calculado hasta el más mínimo detalle… Si no fuera por aquella actitud.
—No se preocupe señor… — ¿Conocía su nombre? Todavía no y, de hecho, había pensado en estirar la mano y saludarlo… pero viendo la manía que tenía prefirió abstenerse e iniciar mejor la conversación. Se sentó en la silla frente a él, mostrando el mismo temple calmado pese a la lluvia de “tonto” que había escuchado. Estaba acostumbrado a eso y mucho más. —Soy Onizuka Jin. Agradezco que se tomara la molestia de curar uno de los errores de un imbécil.
Retiró las manos de sus bolsillos sin alejar la mirada del chico, acomodando el codo sobre su lado de la mesa y cruzando las piernas. —¿Cuánto pide por su servicio? Debo admitir que ha hecho un excelente trabajo, joven. — ¿Dónde había visto esos ojos? La mascarilla no lo ayudaba a recordar. Solo le venía la imagen difusa… de algo, algo no concreto, como si solo fuera un recuerdo lejano de un menor. —Y no se preocupe, no suelo ser tacaño ni rácano. Si hace bien su trabajo, pago bien, si lo hace mal, pago mal. Todo debe ser recompensado en equilibrio. Yo mismo solicité sus servicios, así que no llamaré a ninguno de mis hombres tampoco. Es más, también le pediré un plato nuevo por las molestias.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
