27-09-2023, 01:05 PM
[personajeinvalido=314]
Llevaba ya varios segundos pegado a la pared del navío sin poder moverse, hasta que llegaron al final de la bajada. En ese momento, el barco sufrió un golpe que no pudo soportar. Todos los integrantes salieron despedidos hacia adelante. Algunos civiles cayeron al agua, y parecía que los miembros de Shogun Gari habían caído todos en unas planchas de madera. Kuraku no era una excepción, se pegó un buen golpe con la madera, pero lo puso amortiguar bien rodando y pegando sus alas al cuerpo.
Ugh... - Había sido demasiado traqueteo para tan poco tiempo y se sentía un poco aturdido.
Finalmente, consiguió levantarse sin problema, y empezó a mirar a su alrededor. Vio que se encontraba en una plancha grande de madera, en medio del agua, rodeados por los cabos gemelos y por varios barcos que estaban llevándose las personas del agua hacia estos. Era una situación compleja, pues no tenía muy claro si los barcos eran peligrosos para él.
En ese momento se dio cuenta de que seguía sin su máscara y su capa, y por primera vez... no le importó.
Había tomado una determinación, y no iba a seguir como hasta ahora.
¡¡AHHH!! ¡MENOS MAL, ALGUIEN ESTÁ BIEN! - Escuchó un pequeño grito que provenía del suelo, y al fijarse vio al pequeño compañero que viajaba con Nekah. No sabía ni como se llamaba, pero quizá podía ser de ayuda. El pequeño se lanzó para abrazarle la pierna, y Kuraku sintió un pequeño sentimiento de compañerismo hacia él. Al verlo bien de cerca, Kuraku no pudo evitar sentir debilidad hacia él, pues el Lunarian tenía cierta debilidad por los animalitos adorables, y ese pequeñajo, al menos, se lo parecía.
Alzó un poco la mirada del suelo, y se fijó en que no estaban solos, pues había otra persona con ellos. Un Humano. Era pequeño, no como su nuevo amigo, sino como un humano normal, pero pequeño para Kuraku, lógicamente. Tenía el pelo rojo y una mirada un tanto penetrante. Kuraku puso su mano en la empuñadura de su arma, pues desconocía por completo las intenciones del sospechoso personaje.
Kuraku abrió sus alas intentando amedrentar al posible enemigo. Si quieres hacerle daño al pequeñajo, te las tendrás que ver primero conmigo. - Dijo completamente serio.
No quiero problemas, estamos todos igual de jodidos y tenemos que salir de aquí. - Se quedó esperando la respuesta del sospechoso.
Llevaba ya varios segundos pegado a la pared del navío sin poder moverse, hasta que llegaron al final de la bajada. En ese momento, el barco sufrió un golpe que no pudo soportar. Todos los integrantes salieron despedidos hacia adelante. Algunos civiles cayeron al agua, y parecía que los miembros de Shogun Gari habían caído todos en unas planchas de madera. Kuraku no era una excepción, se pegó un buen golpe con la madera, pero lo puso amortiguar bien rodando y pegando sus alas al cuerpo.
Ugh... - Había sido demasiado traqueteo para tan poco tiempo y se sentía un poco aturdido.
Finalmente, consiguió levantarse sin problema, y empezó a mirar a su alrededor. Vio que se encontraba en una plancha grande de madera, en medio del agua, rodeados por los cabos gemelos y por varios barcos que estaban llevándose las personas del agua hacia estos. Era una situación compleja, pues no tenía muy claro si los barcos eran peligrosos para él.
En ese momento se dio cuenta de que seguía sin su máscara y su capa, y por primera vez... no le importó.
Había tomado una determinación, y no iba a seguir como hasta ahora.
¡¡AHHH!! ¡MENOS MAL, ALGUIEN ESTÁ BIEN! - Escuchó un pequeño grito que provenía del suelo, y al fijarse vio al pequeño compañero que viajaba con Nekah. No sabía ni como se llamaba, pero quizá podía ser de ayuda. El pequeño se lanzó para abrazarle la pierna, y Kuraku sintió un pequeño sentimiento de compañerismo hacia él. Al verlo bien de cerca, Kuraku no pudo evitar sentir debilidad hacia él, pues el Lunarian tenía cierta debilidad por los animalitos adorables, y ese pequeñajo, al menos, se lo parecía.
Alzó un poco la mirada del suelo, y se fijó en que no estaban solos, pues había otra persona con ellos. Un Humano. Era pequeño, no como su nuevo amigo, sino como un humano normal, pero pequeño para Kuraku, lógicamente. Tenía el pelo rojo y una mirada un tanto penetrante. Kuraku puso su mano en la empuñadura de su arma, pues desconocía por completo las intenciones del sospechoso personaje.
Kuraku abrió sus alas intentando amedrentar al posible enemigo. Si quieres hacerle daño al pequeñajo, te las tendrás que ver primero conmigo. - Dijo completamente serio.
No quiero problemas, estamos todos igual de jodidos y tenemos que salir de aquí. - Se quedó esperando la respuesta del sospechoso.
