26-09-2025, 02:07 AM
Se relaja un momento cuando el ave ya ha seguido su curso, no fijando su objetivo en Kiyoshi. Pero, casi al momento, un nuevo ruido azota sus oídos, obligándolo a sujetar el gatillo de su arma como reacción. Viendo de quien se trata, vuelve a soltarlo, cerrando el cierre del maletín para ocultar el subfusil. No es de los que va por ahí amenazando como si nada. Solo lo usa para protección personal, pues con sus propias manos no puede.
— ¿Eres tonta? Hace mucho calor y llevo buen rato haciéndolo. ¿No ves que ya recogí varias? — Claro, recién ahora aprecia su bastón. — Ah, eres ciega. — ¡Y lo dice muy directamente? Normal en un tipo sin pelos en la lengua, ni mucha sensibilidad al tratar con otros, aun cuando se trata de un médico. Todo el mundo tiene enfermedades, el propio Kiyoshi tiene varias, y no anda ocultándolas o sintiéndose avergonzado por ellas. — ¿Cuál es tu diagnóstico? — Mera curiosidad la cual plasma en sus palabras mientras se dispone a ponerse de pie. Parece que, con la llegada de una peculiar acompañante, el descanso ha terminado.
Posa la mano en la barbilla mientras piensa un momento. — Siempre pago para que las recolecten por mí, así que desconocía la presencia de flores venenosas. No seas tan tonta como para infectarte, no ando con mi equipamiento para ayudarte. — Y tampoco lo haría a no ser que tenga el dinero suficiente para costearlo. No es de los que trabaja por amor al arte.
— Busco hierbas medicinales. Necesito rellenar mi inventario para el tratamiento de mis pacientes. Me pagan por adelantado, así que no puedo simplemente no hacerles llegar su medicina. — Como en todo, en cuanto al dinero también es honesto. Siente mucha responsabilidad con ser un profesional acorde. — Si quieres agacharte por mí y recogerlas, te pagaré. Mejor si no lo hago yo. — Y vuelve a toser, demostrando que tanto caminar y agacharse bajo este sol le ha afectado bastante en cuanto a lo respiratorio. Que vista con teñida formal no ayuda mucho tampoco.
Lo que sí, al ofrecerle prácticamente un pequeño trabajo para él, se le acerca y le tiende un guante especial cuyo material le permitirá cortar los tallos con comodidad y sin riesgo de pincharse. — Ponte esto, me aseguraré de desinfectarlo cuando termines de usarlo. — ¿Acaso le está diciendo sucia? Para él, todos lo son hasta que le demuestren lo contrario.
¿Pero qué busca exactamente?
— Normalmente me fijo en el color de las flores para saber cuáles necesito, pero creo que puedo decirte más o menos cómo huelen o cómo son al tacto. — Aunque seguramente falla en una que otra. De mientras, toma su equipaje y se lo echa a la espalda. — Un tipo de flor con el aroma dulce que buscas, su tallo es bastante largo, así que es fácil pisarlo si no estás atenta. Sus flores son circulares. Una más amarga con pétalos ásperos. Esta tiene espinas, bastantes, pero son buenas para realizar infusiones para el estómago. Claro, debo trabajarlas bien para que no sean veneno. No soy tonto como para matar a un paciente.
Comienza a caminar, asumiendo que ella también lo hará mientras busca lo solicitado. Kiyoshi fija la mirada en los cielos, pues sabe que esas aves gigantes pueden aparecer en cualquier momento a arruinarles el día. — He tenido pacientes ciegos, al principio les aterra andar solos. Tú te mueves por aquí, una zona algo peligrosa, y en vez de miedo, transmites paz. ¿Desde cuándo eres así?
— ¿Eres tonta? Hace mucho calor y llevo buen rato haciéndolo. ¿No ves que ya recogí varias? — Claro, recién ahora aprecia su bastón. — Ah, eres ciega. — ¡Y lo dice muy directamente? Normal en un tipo sin pelos en la lengua, ni mucha sensibilidad al tratar con otros, aun cuando se trata de un médico. Todo el mundo tiene enfermedades, el propio Kiyoshi tiene varias, y no anda ocultándolas o sintiéndose avergonzado por ellas. — ¿Cuál es tu diagnóstico? — Mera curiosidad la cual plasma en sus palabras mientras se dispone a ponerse de pie. Parece que, con la llegada de una peculiar acompañante, el descanso ha terminado.
Posa la mano en la barbilla mientras piensa un momento. — Siempre pago para que las recolecten por mí, así que desconocía la presencia de flores venenosas. No seas tan tonta como para infectarte, no ando con mi equipamiento para ayudarte. — Y tampoco lo haría a no ser que tenga el dinero suficiente para costearlo. No es de los que trabaja por amor al arte.
— Busco hierbas medicinales. Necesito rellenar mi inventario para el tratamiento de mis pacientes. Me pagan por adelantado, así que no puedo simplemente no hacerles llegar su medicina. — Como en todo, en cuanto al dinero también es honesto. Siente mucha responsabilidad con ser un profesional acorde. — Si quieres agacharte por mí y recogerlas, te pagaré. Mejor si no lo hago yo. — Y vuelve a toser, demostrando que tanto caminar y agacharse bajo este sol le ha afectado bastante en cuanto a lo respiratorio. Que vista con teñida formal no ayuda mucho tampoco.
Lo que sí, al ofrecerle prácticamente un pequeño trabajo para él, se le acerca y le tiende un guante especial cuyo material le permitirá cortar los tallos con comodidad y sin riesgo de pincharse. — Ponte esto, me aseguraré de desinfectarlo cuando termines de usarlo. — ¿Acaso le está diciendo sucia? Para él, todos lo son hasta que le demuestren lo contrario.
¿Pero qué busca exactamente?
— Normalmente me fijo en el color de las flores para saber cuáles necesito, pero creo que puedo decirte más o menos cómo huelen o cómo son al tacto. — Aunque seguramente falla en una que otra. De mientras, toma su equipaje y se lo echa a la espalda. — Un tipo de flor con el aroma dulce que buscas, su tallo es bastante largo, así que es fácil pisarlo si no estás atenta. Sus flores son circulares. Una más amarga con pétalos ásperos. Esta tiene espinas, bastantes, pero son buenas para realizar infusiones para el estómago. Claro, debo trabajarlas bien para que no sean veneno. No soy tonto como para matar a un paciente.
Comienza a caminar, asumiendo que ella también lo hará mientras busca lo solicitado. Kiyoshi fija la mirada en los cielos, pues sabe que esas aves gigantes pueden aparecer en cualquier momento a arruinarles el día. — He tenido pacientes ciegos, al principio les aterra andar solos. Tú te mueves por aquí, una zona algo peligrosa, y en vez de miedo, transmites paz. ¿Desde cuándo eres así?
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
