26-09-2025, 12:17 PM
Incluso para alguien que evidenciaba claramente su ceguera, Owen se encontraba relativamente extrañado de las preguntas que la chica hacía. Si bien eso no le detenía ni sus palabras ni la conversación accidental que estaban teniendo, estaba altamente confundido no solamente del cómo se veía la chica, sino, de lo mucho que desentonaba con aquel lugar amarronado y algo tosco como lo resultaba ser ese largo y profundo camino hacia los dojos.
Las respuestas de la chica no solamente eran directas, sino, que daban señales de alguien que parecía tener una seguridad interna enorme de lo que era, y quién era. Diferente a cómo la veía el pillo pelirrojo que, confuso, mientras ella hablaba, la inspeccionaba de arriba a abajo, movía su cintura hacia un lado y hacia el otro, viendo ese largo cabello suelto repleto de decoraciones del cual tampoco sabía cómo es que se mantenían ahí -¿Quién es esta tipa?- no es que se viese arisco, sino, que rompía tantísimo con el molde de la locura y desenfreno vividos en la famosa Isla Karate, combinado al silencio relativamente sepulcral que existía entre ellos. Ella parecía no creerle en cuanto Owen se autodenominó "un diablo", pero...tal vez, así es como él se sentía que era visto y sus ropas sumado a ese estridente rojo cabello teñido le daban ese toque tan alborotado y explosivo que, a simple vista, podía ser detectado. Sin embargo, aquí estábamos ante un paradigma absolutamente diferente: Una chica altamente religiosa envuelta en un halo absoluto de paz y quietud, como si fuese una estatua de porcelana móvil; Bellísima, limpia y pura...pero frágil como pocas cosas.
Era la primera vez, probablemente, en su vida, que Owen era incapaz de poder maquinar en su cabeza, porque se limitaba a escucharla con un silencio atroz.
El tipo más alborotado, caótico y explosivo parecía estar sometido a una paz y quietud que hasta le estaba dificultando el propio pensamiento. Se quedó mirándola y escuchándola con suma determinación. Era como si un tigre de bengala estuviese frente a su domador sentado y estático. No sabía ni cómo se sentía: ¿Intrigado? ¿Fascinado? No, esto era...incomprensible para Owen, tanto, que hasta un tipo tan verborrágico como él no entendía qué o quién estaba exactamente frente a su persona. Así como había conocido a una mujer-lobo, también podría existir una mujer-santo, y más cuando prestaba suma atención hacia dónde se dirigía -No te preocupes, Gwen.- los latidos de su corazón que estaban alborotados de adrenalina hasta hace menos de cinco minutos, habían bajado sus pulsaciones hasta unos niveles que hasta casi le hicieron bajar su presión arterial -Dios esta vez no ha sido, has sido tu.- era la primera vez que estaba pudiendo ver algo así en este mundo tan caótico, desastroso y peligroso: Ternura, pureza, esperanza, amor. Decir que estaba atrapado en la chica, como si fuese un planeta con su propio centro de gravedad, era poco -¿Y si tiene envidia de que se juntó un ángel y un demonio en sus dominios?- bromeaba de manera pilla, incluso, luego de verla aproximarse hacia él mientras entre-lazaba la mano de la chica que había tomado. Se escapó una pequeña risita. Su sonrisa...era genuina, pura, su corazón se sentía tan apretujado por la muchachita que le estaba generando cierto sentimiento de obsesión extraño, era...indescriptible. ¿Acaso, literalmente, Dios puso a un ángel y a un demonio a que se junten? ¿Estaba experimentando con sus creaciones debido a su fuerte omnipotencia?
En cuanto el silencio se hizo presente y la muchachita prosiguió con su pregunta, demoró unos segundos en reaccionar. Liberó un suspiro, uno de esos que marcan los hoyuelos de las mejillas -Sigh.- y, con un pequeño tirón -Venga, hoy Dios te ha escuchado y te llevará hacia tu hostal. No me llevo muy bien con ese tipo,- si la muchachita acompañaba el paso, notaría inicialmente como suavemente y con mucha lentitud el muchacho pelirrojo empezaba a acelerar el paso pero manteniendo una pausa prudencial, comprendiendo que no iba a poder ir tan rápido como una caminata normal -¿Qué me gustaría pedirle al de arriba?- volvió a la pregunta de la muchacha, su tono sonaba sereno -Muchísimas cosas querría pedirle, tal vez por eso hace tiempo que no hacemos las paces.- al igual que Gwen lo hacía, Owen volvía al ente ancestral conocido como "Dios" como alguien muy bien conocido por ambos. Él, por su parte, estaba humanizando algo que conocía muy bien: Su propio pasado...y destino -¿Crees en Dios, Gwen?- ¿Owen filosófico? Tal vez el haber estado un par de horas con la sangre subiéndole a la cabeza y alejado de las lucecitas de colores de las tragaperras, finalmente, empezase a quitarle esa neblina mental que usualmente posee -¿Porqué me has dicho que esta sería la primera vez que te escucha?- volteaba para verla, de arriba a abajo, comprobando que ella estuviese bien y, posiblemente, siguiéndole el ritmo aunque con más dificultad -Tal vez tus ojos ven algo que yo no soy capaz de ver, o de comprender.- Buscaba ser metafórico, debido a lo cegado que el chico de orbes celeste brillante se encontraba por su venganza personal -¿Te ha enviado el de arriba para detenerme? Si es así, prepárate, que te llevaré a mi infierno personal, con juegos de azar y mujerzuelas, ¡JAJAJA!- su tono sonaba evidentemente humorístico y paródico, mientras una carcajada sonora y retumbante rebotó por el enorme pasillo.
Las respuestas de la chica no solamente eran directas, sino, que daban señales de alguien que parecía tener una seguridad interna enorme de lo que era, y quién era. Diferente a cómo la veía el pillo pelirrojo que, confuso, mientras ella hablaba, la inspeccionaba de arriba a abajo, movía su cintura hacia un lado y hacia el otro, viendo ese largo cabello suelto repleto de decoraciones del cual tampoco sabía cómo es que se mantenían ahí -¿Quién es esta tipa?- no es que se viese arisco, sino, que rompía tantísimo con el molde de la locura y desenfreno vividos en la famosa Isla Karate, combinado al silencio relativamente sepulcral que existía entre ellos. Ella parecía no creerle en cuanto Owen se autodenominó "un diablo", pero...tal vez, así es como él se sentía que era visto y sus ropas sumado a ese estridente rojo cabello teñido le daban ese toque tan alborotado y explosivo que, a simple vista, podía ser detectado. Sin embargo, aquí estábamos ante un paradigma absolutamente diferente: Una chica altamente religiosa envuelta en un halo absoluto de paz y quietud, como si fuese una estatua de porcelana móvil; Bellísima, limpia y pura...pero frágil como pocas cosas.
Era la primera vez, probablemente, en su vida, que Owen era incapaz de poder maquinar en su cabeza, porque se limitaba a escucharla con un silencio atroz.
— Todos hablan como si este mundo fuese malo y lleno de terrores.
![[Imagen: 4c50b0346fb619e3eed760fd818334c4.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/4c/50/b0/4c50b0346fb619e3eed760fd818334c4.jpg)
-...-
Silencio.
El tipo más alborotado, caótico y explosivo parecía estar sometido a una paz y quietud que hasta le estaba dificultando el propio pensamiento. Se quedó mirándola y escuchándola con suma determinación. Era como si un tigre de bengala estuviese frente a su domador sentado y estático. No sabía ni cómo se sentía: ¿Intrigado? ¿Fascinado? No, esto era...incomprensible para Owen, tanto, que hasta un tipo tan verborrágico como él no entendía qué o quién estaba exactamente frente a su persona. Así como había conocido a una mujer-lobo, también podría existir una mujer-santo, y más cuando prestaba suma atención hacia dónde se dirigía -No te preocupes, Gwen.- los latidos de su corazón que estaban alborotados de adrenalina hasta hace menos de cinco minutos, habían bajado sus pulsaciones hasta unos niveles que hasta casi le hicieron bajar su presión arterial -Dios esta vez no ha sido, has sido tu.- era la primera vez que estaba pudiendo ver algo así en este mundo tan caótico, desastroso y peligroso: Ternura, pureza, esperanza, amor. Decir que estaba atrapado en la chica, como si fuese un planeta con su propio centro de gravedad, era poco -¿Y si tiene envidia de que se juntó un ángel y un demonio en sus dominios?- bromeaba de manera pilla, incluso, luego de verla aproximarse hacia él mientras entre-lazaba la mano de la chica que había tomado. Se escapó una pequeña risita. Su sonrisa...era genuina, pura, su corazón se sentía tan apretujado por la muchachita que le estaba generando cierto sentimiento de obsesión extraño, era...indescriptible. ¿Acaso, literalmente, Dios puso a un ángel y a un demonio a que se junten? ¿Estaba experimentando con sus creaciones debido a su fuerte omnipotencia?
En cuanto el silencio se hizo presente y la muchachita prosiguió con su pregunta, demoró unos segundos en reaccionar. Liberó un suspiro, uno de esos que marcan los hoyuelos de las mejillas -Sigh.- y, con un pequeño tirón -Venga, hoy Dios te ha escuchado y te llevará hacia tu hostal. No me llevo muy bien con ese tipo,- si la muchachita acompañaba el paso, notaría inicialmente como suavemente y con mucha lentitud el muchacho pelirrojo empezaba a acelerar el paso pero manteniendo una pausa prudencial, comprendiendo que no iba a poder ir tan rápido como una caminata normal -¿Qué me gustaría pedirle al de arriba?- volvió a la pregunta de la muchacha, su tono sonaba sereno -Muchísimas cosas querría pedirle, tal vez por eso hace tiempo que no hacemos las paces.- al igual que Gwen lo hacía, Owen volvía al ente ancestral conocido como "Dios" como alguien muy bien conocido por ambos. Él, por su parte, estaba humanizando algo que conocía muy bien: Su propio pasado...y destino -¿Crees en Dios, Gwen?- ¿Owen filosófico? Tal vez el haber estado un par de horas con la sangre subiéndole a la cabeza y alejado de las lucecitas de colores de las tragaperras, finalmente, empezase a quitarle esa neblina mental que usualmente posee -¿Porqué me has dicho que esta sería la primera vez que te escucha?- volteaba para verla, de arriba a abajo, comprobando que ella estuviese bien y, posiblemente, siguiéndole el ritmo aunque con más dificultad -Tal vez tus ojos ven algo que yo no soy capaz de ver, o de comprender.- Buscaba ser metafórico, debido a lo cegado que el chico de orbes celeste brillante se encontraba por su venganza personal -¿Te ha enviado el de arriba para detenerme? Si es así, prepárate, que te llevaré a mi infierno personal, con juegos de azar y mujerzuelas, ¡JAJAJA!- su tono sonaba evidentemente humorístico y paródico, mientras una carcajada sonora y retumbante rebotó por el enorme pasillo.
Era la primera vez que Owen veía algo de bondad en el mundo.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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