28-09-2025, 07:16 PM
(Última modificación: 28-09-2025, 07:34 PM por Onizuka Jin.)
—¿Maeda…? — en un inicio solo arqueo una ceja y, sin embargo, al poder escuchar al completo el nombre ajeno y pensárselo por algunos segundos, la bombilla se le encendió. Recordó entonces aquel menor en una fotografía, frente a la oficina de quienes fueron sus padres, en uno de sus tantos tratos al lado de su jefe. Así que, política… Y el hijo se decidió por recaer en la medicina. Ahora vio que había demasiada historia…
Fingió ignorancia, descendiendo sus ojos hasta la mano que no creyó que iba a ser ofrecida en su dirección, una leve pausa, pero estiró pronto la suya propia para apretarla, aceptando la misma. —Conocí a tus padres hace un tiempo. Parece que has crecido bastante. — mentir no era algo que se le diera bien y ocultar ese tipo de información al joven podría ser incluso problemático. Lo mejor era ser más directos… Aún así, apretó la mano con firmeza y calma como cuando realizaba uno de sus múltiples negocios. Ahora comprendía sus ojos, algo cansados, similares a los de uno de sus parientes con quienes había llegado a negociar en alguna que otra ocasión.
—Me disculpo por ello, desde luego. Mis hombres a veces pueden ser un poco… insensatos. Me encargaré de que se lleven el castigo que merecen. — su calma era imperturbable, dejando caer lentamente su mano. Se planteó la idea de volver a fumar, sacar otro cigarrillo y aliviar el mono pero, por supuesto, también tuvo en consideración aquella manía de la limpieza que parecía tener el doctor. —Y agradezco que el costo sea lo justo. — 5000 berries y una comida no eran un problema para él. De hecho probablemente incluso lo llevara encima, pero esperaría a que terminara de alimentarse antes de entregárselo. Es él mismo de hecho quien llama al camarero para que puedan repetir el pedido, solicitando desde el inicio que fuera a ser a su cuenta, dejando que sea el mismo Kiyoshi quien pidiera lo que quisiera.
Sus cejas se elevaron ligeramente. Realmente no esperaba que estuviera incluso dispuesto a trabajar con él, fuera cual fuera el motivo. Eso lo relajó y, a su vez, lo llenó de pura satisfacción. —Bueno, no eres el único, pero un médico no me vendría para nada mal, y más alguien con unas capacidades como las tuyas. — Hyákinthos también era muy bueno en su trabajo, pero en su caso se basaba más en el retiro de órganos que en la medicina en sí. ¿Por qué desaprovechar la oportunidad de tener un médico para curarlo? Últimamente parecía que les estaba gustando demasiado a las personas amenazarlo directamente en su propia cicatriz. Algo privado, sin nada más allá de lo profesional. No sonaba mal. —Por supuesto te pag-…
Y llegó una interrupción inesperada, una que realmente le molestó. El caos, los gritos y las personas escondiéndose eran cosas que le molestaban. Solo deseaba tranquilidad y, de un momento a otro, parecía haber un problema más con el que lidiar. En un inicio no se movió, no al menos excepto la mano derecha que lentamente se deslizaba hasta la empuñadura de la katana que poseía en su cinturón, en el lado izquierdo, pero cuál fue su sorpresa al ver, de un momento a otro, un maldito sniper frente a él, apuntando directamente a los invitados no deseados. Parpadeó repetidamente. ¿Quién iba a decir que alguien que aparentaba ser un médico estaba tan dispuesto a cargar un arma semejante? Oh, desde luego que tenía que contratarlo. No tenía miedo, pese a su clara enfermedad.
—Muy bien, pero que sepas que dudo recibir demasiadas heridas. — habló al fin, poniéndose en pie con una calma sorprendente. Otro de los hombres que estaba a espaldas de quien había hablado, señaló la mesa donde los dos hombres estaban.
—¡ALLÍ! ¡A POR ELLOS!
Su expresión se vio calmada antes de volver la mirada hacia los hombres que habían entrado, desenvainando su katana en un movimiento veloz, dando una media vuelta con la misma desde la empuñadura de forma experta. —Muy bien, ¿quién quiere ser el primero? — pronto dos hombres a espaldas del primero, ambos también con armas de filo, uno con una espada y otro con otra katana, se abalanzaron sobre el yakuza, quien hizo con su mano un movimiento en forma de media luna y, con su izquierda, retiraba a su vez una de las dagas que ocultaba entre su traje, escuchándose un leve “clic” antes de que su zurda mostrase la daga, haciendo un movimiento descendente, semi diagonal hacia el segundo hombre. Ambos retrocedieron, con heridas evidentes de sus dos armas.
—¡ESTÁ ARMADO! ¡A POR ÉL! — Gritó uno de los que ya se sujetaba una de sus heridas, a la vez que otros elevaron un revólver, apuntando directamente a Jin, pero él esperó que Kiyoshi hiciera esta vez la labor de cubrirlo.
Y demasiadas complicaciones…
Fingió ignorancia, descendiendo sus ojos hasta la mano que no creyó que iba a ser ofrecida en su dirección, una leve pausa, pero estiró pronto la suya propia para apretarla, aceptando la misma. —Conocí a tus padres hace un tiempo. Parece que has crecido bastante. — mentir no era algo que se le diera bien y ocultar ese tipo de información al joven podría ser incluso problemático. Lo mejor era ser más directos… Aún así, apretó la mano con firmeza y calma como cuando realizaba uno de sus múltiples negocios. Ahora comprendía sus ojos, algo cansados, similares a los de uno de sus parientes con quienes había llegado a negociar en alguna que otra ocasión.
—Me disculpo por ello, desde luego. Mis hombres a veces pueden ser un poco… insensatos. Me encargaré de que se lleven el castigo que merecen. — su calma era imperturbable, dejando caer lentamente su mano. Se planteó la idea de volver a fumar, sacar otro cigarrillo y aliviar el mono pero, por supuesto, también tuvo en consideración aquella manía de la limpieza que parecía tener el doctor. —Y agradezco que el costo sea lo justo. — 5000 berries y una comida no eran un problema para él. De hecho probablemente incluso lo llevara encima, pero esperaría a que terminara de alimentarse antes de entregárselo. Es él mismo de hecho quien llama al camarero para que puedan repetir el pedido, solicitando desde el inicio que fuera a ser a su cuenta, dejando que sea el mismo Kiyoshi quien pidiera lo que quisiera.
Sus cejas se elevaron ligeramente. Realmente no esperaba que estuviera incluso dispuesto a trabajar con él, fuera cual fuera el motivo. Eso lo relajó y, a su vez, lo llenó de pura satisfacción. —Bueno, no eres el único, pero un médico no me vendría para nada mal, y más alguien con unas capacidades como las tuyas. — Hyákinthos también era muy bueno en su trabajo, pero en su caso se basaba más en el retiro de órganos que en la medicina en sí. ¿Por qué desaprovechar la oportunidad de tener un médico para curarlo? Últimamente parecía que les estaba gustando demasiado a las personas amenazarlo directamente en su propia cicatriz. Algo privado, sin nada más allá de lo profesional. No sonaba mal. —Por supuesto te pag-…
Y llegó una interrupción inesperada, una que realmente le molestó. El caos, los gritos y las personas escondiéndose eran cosas que le molestaban. Solo deseaba tranquilidad y, de un momento a otro, parecía haber un problema más con el que lidiar. En un inicio no se movió, no al menos excepto la mano derecha que lentamente se deslizaba hasta la empuñadura de la katana que poseía en su cinturón, en el lado izquierdo, pero cuál fue su sorpresa al ver, de un momento a otro, un maldito sniper frente a él, apuntando directamente a los invitados no deseados. Parpadeó repetidamente. ¿Quién iba a decir que alguien que aparentaba ser un médico estaba tan dispuesto a cargar un arma semejante? Oh, desde luego que tenía que contratarlo. No tenía miedo, pese a su clara enfermedad.
—Muy bien, pero que sepas que dudo recibir demasiadas heridas. — habló al fin, poniéndose en pie con una calma sorprendente. Otro de los hombres que estaba a espaldas de quien había hablado, señaló la mesa donde los dos hombres estaban.
—¡ALLÍ! ¡A POR ELLOS!
![[Imagen: QOkilXg.jpg]](https://i.imgur.com/QOkilXg.jpg)
—Espero que también tenga buena puntería, joven Maeda.
Su expresión se vio calmada antes de volver la mirada hacia los hombres que habían entrado, desenvainando su katana en un movimiento veloz, dando una media vuelta con la misma desde la empuñadura de forma experta. —Muy bien, ¿quién quiere ser el primero? — pronto dos hombres a espaldas del primero, ambos también con armas de filo, uno con una espada y otro con otra katana, se abalanzaron sobre el yakuza, quien hizo con su mano un movimiento en forma de media luna y, con su izquierda, retiraba a su vez una de las dagas que ocultaba entre su traje, escuchándose un leve “clic” antes de que su zurda mostrase la daga, haciendo un movimiento descendente, semi diagonal hacia el segundo hombre. Ambos retrocedieron, con heridas evidentes de sus dos armas.
—¡ESTÁ ARMADO! ¡A POR ÉL! — Gritó uno de los que ya se sujetaba una de sus heridas, a la vez que otros elevaron un revólver, apuntando directamente a Jin, pero él esperó que Kiyoshi hiciera esta vez la labor de cubrirlo.
Karmas
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
