Se rio por su definición, porque le ha dicho que no ha estado en una casa, pero no le importó, simplemente permaneció sonriente, porque incluso si no sabe cosas, Owen la trata como a los demás y eso le gusta — No te preocupes, así está bien — es un descripción pobre, pero no le importó que sea así.
Es un nombre que ha escuchado antes — ¿Rack? Conocí a un Uker y me dijo que le decían de esa manera ¿No será él? Le diré que usamos su casa cuando nos volvamos a encontrar — juntó sus manos en un aplauso, permaneciendo apoyada aun en el respaldo del sillón — Es muy amable, me ayudó sin pedir nada a cambio. Me he encontrado solo con buenas personas en mi viaje — se rió con suavidad, dichosa por poder decir algo así.
—¿Algo mejor? — ¿Qué puede ser mejor? Le gusta el acto de cocinar, porque la gente habla y los aromas llenan el lugar. Seguramente no puede hacer nada, pero le trae vida a un lugar.
Tomó la bola rosa y la apretó con suavidad — ¿Qué es esto? — se la llevó al rostro y sintió el aroma dulce — Es como un dulce pero más suave ¿Seguro que me lo puedo comer? — se vio dudosa, porque no sabe si hay más, no quiso ser egoísta — Puedo darte la mitad — lo partió, llevándose a la boca el trozo que ha designado como suyo, para luego ofrecer el otro a quien la acompaña. Soltó un sonido de gusto por el sabor que se encontró, es una alegría contenida por algo pequeño.
…
—¿Qué es comida basura? Uh... ¿Comías basura? — porque en la iglesia se come poco y de manera austera. Al menos ella — ¿N-No crees que te hará mal? — porque no reconoce a lo que se refiere ¿Cómo está vivo siquiera? — Debiste comer mi trozo también. Te lo dejaba si hacía falta.
La pregunta del baño no le sorprendió, en realidad tiene sentido porque siempre se la hacen — Sí, es decir, si son como las de la iglesia debería poder ¿Por qué, las duchas de afuera son distintas? — es una pregunta legítima que no dudó en soltar — Podrías enseñarme cómo usarla al menos, creo que con eso sería suficiente o quizás tarde mucho lavándome el cabello, eso puede ser — tomó uno de sus mechones y lo dio vuelta.
—No necesito dinero Owen, tengo a la gente que me ayuda. Ahora también me acompañas tú — aunque no sea eterno, lo que dure es suficiente para ella — Además, he pensado que quizás… no quiero volver. — se quedó quieta ante la confesión — Porque allá no encontraré las respuestas que quiero.
No están en la iglesia, tampoco las sabe el sacerdote o la gente que los visita. Seguro se encuentran en ese mundo lleno de cosas que no conocen.
—No creo que se enoje o no estaríamos aquí sentados ¿No? — se habrían perdido en el camino o algo peor, porque no se puede escapar de la ira de Dios o al menos eso le han dicho siempre — Deberías ir a ver lo de la ducha, yo te espero aquí. — se levantó con suavidad, estirando el cuerpo — Me gustaría saber qué tiene un hogar. Seguro hay un montón de cosas que no conozco aún.
Se paseó con cuidado por el lugar, manteniéndose cercana a la pared todo el tiempo para no perder el equilibrio. Aun así hay algo extraño cuando pasa por una zona, es una línea que para el ojo normal seguro no está, pero ella no está jugando con las reglas de una persona normal.
Lo golpeó con la punta de sus dedos y sonó hueco, por lo tanto no hizo nada más que empujarlo con suavidad, notando como se abre como si fuese una puerta. Nunca ha vivido algo así, jamás y la curiosidad fue suficiente como para pararse frente al umbral, de un cuarto que ha aparecido de la nada.
Hizo el ademán de dar el paso al interior, cuando no hay un piso inmediato, se encontró con un vacío que le provocó un vértigo que la hizo gritar, mientras el cuerpo se golpea por las escaleras, hasta finalmente tocar el piso. Se quejó con suavidad, por los impactos, removiendo su cuerpo para quedar boca abajo e intentar usar sus manos para alzarse.
¿Quién pondría una escalera ahí?
—Owen — lo llamó, sentándose en una oscuridad que no conoce, que tampoco siente — ¡Owen! — se cercioró de que nada se ha roto, pero todo duele —M-Me caí por un lugar extraño — no conoce los sótanos, nunca ha estado en uno, la iglesia tampoco posee un sitio así.
No se levantó, porque el mareo sigue ahí, además ha chocado con algo acomodándose. Paseó la mano por la superficie, está dura y cubierta de ropa ¿O una sábana quizás? — Hay algo aquí.
¿Pero qué es? Me pregunto qué podrán querer esconder.
Es un nombre que ha escuchado antes — ¿Rack? Conocí a un Uker y me dijo que le decían de esa manera ¿No será él? Le diré que usamos su casa cuando nos volvamos a encontrar — juntó sus manos en un aplauso, permaneciendo apoyada aun en el respaldo del sillón — Es muy amable, me ayudó sin pedir nada a cambio. Me he encontrado solo con buenas personas en mi viaje — se rió con suavidad, dichosa por poder decir algo así.
—¿Algo mejor? — ¿Qué puede ser mejor? Le gusta el acto de cocinar, porque la gente habla y los aromas llenan el lugar. Seguramente no puede hacer nada, pero le trae vida a un lugar.
Tomó la bola rosa y la apretó con suavidad — ¿Qué es esto? — se la llevó al rostro y sintió el aroma dulce — Es como un dulce pero más suave ¿Seguro que me lo puedo comer? — se vio dudosa, porque no sabe si hay más, no quiso ser egoísta — Puedo darte la mitad — lo partió, llevándose a la boca el trozo que ha designado como suyo, para luego ofrecer el otro a quien la acompaña. Soltó un sonido de gusto por el sabor que se encontró, es una alegría contenida por algo pequeño.
…
—¿Qué es comida basura? Uh... ¿Comías basura? — porque en la iglesia se come poco y de manera austera. Al menos ella — ¿N-No crees que te hará mal? — porque no reconoce a lo que se refiere ¿Cómo está vivo siquiera? — Debiste comer mi trozo también. Te lo dejaba si hacía falta.
La pregunta del baño no le sorprendió, en realidad tiene sentido porque siempre se la hacen — Sí, es decir, si son como las de la iglesia debería poder ¿Por qué, las duchas de afuera son distintas? — es una pregunta legítima que no dudó en soltar — Podrías enseñarme cómo usarla al menos, creo que con eso sería suficiente o quizás tarde mucho lavándome el cabello, eso puede ser — tomó uno de sus mechones y lo dio vuelta.
—No necesito dinero Owen, tengo a la gente que me ayuda. Ahora también me acompañas tú — aunque no sea eterno, lo que dure es suficiente para ella — Además, he pensado que quizás… no quiero volver. — se quedó quieta ante la confesión — Porque allá no encontraré las respuestas que quiero.
No están en la iglesia, tampoco las sabe el sacerdote o la gente que los visita. Seguro se encuentran en ese mundo lleno de cosas que no conocen.
—No creo que se enoje o no estaríamos aquí sentados ¿No? — se habrían perdido en el camino o algo peor, porque no se puede escapar de la ira de Dios o al menos eso le han dicho siempre — Deberías ir a ver lo de la ducha, yo te espero aquí. — se levantó con suavidad, estirando el cuerpo — Me gustaría saber qué tiene un hogar. Seguro hay un montón de cosas que no conozco aún.
Se paseó con cuidado por el lugar, manteniéndose cercana a la pared todo el tiempo para no perder el equilibrio. Aun así hay algo extraño cuando pasa por una zona, es una línea que para el ojo normal seguro no está, pero ella no está jugando con las reglas de una persona normal.
Lo golpeó con la punta de sus dedos y sonó hueco, por lo tanto no hizo nada más que empujarlo con suavidad, notando como se abre como si fuese una puerta. Nunca ha vivido algo así, jamás y la curiosidad fue suficiente como para pararse frente al umbral, de un cuarto que ha aparecido de la nada.
Hizo el ademán de dar el paso al interior, cuando no hay un piso inmediato, se encontró con un vacío que le provocó un vértigo que la hizo gritar, mientras el cuerpo se golpea por las escaleras, hasta finalmente tocar el piso. Se quejó con suavidad, por los impactos, removiendo su cuerpo para quedar boca abajo e intentar usar sus manos para alzarse.
¿Quién pondría una escalera ahí?
—Owen — lo llamó, sentándose en una oscuridad que no conoce, que tampoco siente — ¡Owen! — se cercioró de que nada se ha roto, pero todo duele —M-Me caí por un lugar extraño — no conoce los sótanos, nunca ha estado en uno, la iglesia tampoco posee un sitio así.
No se levantó, porque el mareo sigue ahí, además ha chocado con algo acomodándose. Paseó la mano por la superficie, está dura y cubierta de ropa ¿O una sábana quizás? — Hay algo aquí.
¿Pero qué es? Me pregunto qué podrán querer esconder.
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