28-09-2023, 08:59 PM
[personajeinvalido=315]
El impacto fue demoledor, el sonido de las madera resquebrajándose en mil pedazos resonó más fuerte que cualquier otra cosa había sonado hasta el momento. Del duro golpe contra el mar salí disparado, tal como había previsto la sujeción de la vela quebró, lo que me hizo salir despedido mientras todo comenzaba a quedar hecho escombros y astillas. Esos instantes fueron demasiado turbios, el tremendo esfuerzo y el golpe del momento hicieron que prácticamente perdiera la conciencia, estaba siendo lanzado fuera del barco. Cerré los ojos, durante un instante solo pude pensar en dos personas a las cuales les había fallado por última vez, la imagen de mi madre desvaneciéndose finalmente y Legan alejándose de mí. Sentía que aquello iba a ser el fin de todo, caería al mar y todo acabaría.
Recobré la conciencia, no sabía cuánto tiempo había pasado, tenía un tremendo dolor de cabeza, estaba empapado por todas partes. Bajo mi cuerpo, una plataforma de madera, pareciera que hubiera sido colocada allí premeditadamente por alguien. Con un ligero aturdimiento mental comencé a incorporarme, no estaba solo, pero no podía distinguir todavía quien estaba a mi lado. Mi vista tardó un poco en aclararse, y pude comprobar que había dos hombres, uno de ellos vestía de marine, y otro estaba quitándose una chaqueta con el mismo emblema al lado para atender a su compañero. Al menos parecía que iba a estar con gente confiable, nunca he escuchado que un marine sea malvado, tan solo una de boca de Terence, no obstante nunca llegué a creerme esas palabras, y sigo dudando que aquello fuera cierto.
Últimamente no dejo de toparme con gente extraña, desde que viajo con Legan siempre había alguien que llamaba mucho la atención, y ya es decir mucho estando al lado de alguien que mide más de cuatro metros, eso es algo más que destacar. Esos dos marines y el resto de los que estaban en la plataforma no eran menos. Primero el marine que se había quitado la chaqueta, sus cabellos eran muy llamativos, un tono violeta y muy repeinado hacia atrás, aún a pesar de lo ocurrido, que pereza me daba la gente que tanto busca tener su imagen estética impecable. El otro marine parecía más normal, se veía muy alto pero con una barba muy extraña, tenía una forma que nunca antes había visto, era muy llamativo.
Después estaba aquella muchacha de lagos cabellos, lo más llamativo era que parecía que acabara de salir de un salón de maquillaje, otra que parecía cuidar demasiado su estética, como si eso importase o pudiera tener algún tipo de efecto en las personas, creía recordar que esta mujer viajaba en el mismo barco que yo, es posible incluso que hablase con Legan en algún momento. Después otros dos hombres que estaban todavía tumbados, uno de ellos no le veía reaccionar y no sabía si estaba despierto o no, pues su rostro lo cubría una máscara, el otro estaba de espaldas a mí y tampoco quise ni fijarme, pero era otro tipo con cabellos llamativos y coloridos. Sumándome a mí, esa plataforma no podía tener gente más pintoresca, desde luego. Al menos no había ningún tipo que midiera más de dos metros
Con la vista ya clara oteé algo más lejano, había otras plataformas más lejanas, pero lo que me llamaba más la atención era los barcos que estaban tratando de pescar con redes a supervivientes que todavía estaban en el mar. Me quedé mirándoles, de primeras me parecieron un tipo de salvadores, hasta que de repente escuché un grito de un navío cercano, reía a carcajadas mientras hablaban de esclavos. Lo entendí al momento, esos piratas estaban tratando de atrapar pobre gente inocente para venderlos como esclavos. Como hicieron con mi madre, eso tan solo hacía que comenzase a sentir desprecio e ira.
La mujer repintada lanzó un grito exigiendo saber que ocurría a los marines, los cuales parecían ignorarla, solo se centraban en sus cosas. Estaba a punto de responderle cuando de pronto noté un zumbido el mi bolsillo, al momento me alarmé, pero cuando eché mano pude ver que se trataba de un Den Den Mushi, concretamente aquél que Legan me hizo comprar para poder comunicarnos cuando necesitaba respiro de la civilización y me iba por ahí a relajarme, si no fuera por que él me llamaba probablemente todavía estaría en la isla Polestar dando vueltas lejos de la civilización, hasta que decidiera marchar de allí.
Descolgué el pequeño caracol y la voz del cornudo comenzó a sonar. Me llamó por mi apellido, no se cuantas veces le tenía dicho que no hiciera eso, aunque últimamente ya no lo hacía, pero era bastante extraño, tal vez no quería ni decir mi nombre por si no sentía confianza con la gente que estaba a mi alrededor, y debo reconocer que si era por eso, había acertado completamente. Él también parecía haberse dado cuenta del tipo de personas que eran los de los barcos, los llamó carroñeros, aunque eran algo peor que eso a mi juicio. Entonces pidió que dejase que el resto de gente con quien estaba le escuchara. No entendía el por qué, y el tipo de la máscara ahora estaba gritando también y exigiendo a los marines que hicieran algo, de una forma bastante agresiva, ciertamente no me daba buena espina de primeras.
Me levanté y me fuí al centro de la plataforma, extendiendo el Den Den Mushi para que todo el mundo pudiera escuchar lo que Legan quería decir. Comenzó a sonar con fuerza, y realmente me daba igual que el resto lo escuchase o no, ni siquiera entendía por que Legan querría hablar con todo el mundo, pero él tendría sus razones. No me suele dar problemas las decisiones de ese tipo.
- Buenos días, apuesto a que ninguno se esperaba esto. Por ahora sólo puedo comunicarme con vosotros, no sé quiénes sois, pero todo apunta a que esas personas de los cabos son aves carroñeras. Tienen la ventaja por terreno y preparación, además de organización. Es muy probable que nos superen en fuerzas y habilidades, pero si no hacemos nada nuestros sueños habrán terminado aquí.
Me quedé mirando, pero directamente al Den Den Mushi. Bajé la mano, primero miré al tipo que había estado gritando, igual sus formas me vendrían bien para continuar hablando a los marines después de lo dicho por Legan. Les miré directamente, al barbas y al repeinado.
-Son esclavistas, lo han gritado a los cuatro vientos. Los que atrapen los venderán. ¿No deberíais hacer algo?
Me quedé mirándoles fijamente, probablemente se pondrían algo nerviosos, tenían a tres personas exigiéndoles que cumplieran con su labor, además de otro tipo que todavía ni sabía si estaba consciente o había muerto del golpe contra la plataforma. Lo único que estaba claro, es que si allí había alguien que podía tener conocimientos o recursos para salir de esta, eran esos marines, necesitábamos que pusieran de su mano.
El impacto fue demoledor, el sonido de las madera resquebrajándose en mil pedazos resonó más fuerte que cualquier otra cosa había sonado hasta el momento. Del duro golpe contra el mar salí disparado, tal como había previsto la sujeción de la vela quebró, lo que me hizo salir despedido mientras todo comenzaba a quedar hecho escombros y astillas. Esos instantes fueron demasiado turbios, el tremendo esfuerzo y el golpe del momento hicieron que prácticamente perdiera la conciencia, estaba siendo lanzado fuera del barco. Cerré los ojos, durante un instante solo pude pensar en dos personas a las cuales les había fallado por última vez, la imagen de mi madre desvaneciéndose finalmente y Legan alejándose de mí. Sentía que aquello iba a ser el fin de todo, caería al mar y todo acabaría.
Recobré la conciencia, no sabía cuánto tiempo había pasado, tenía un tremendo dolor de cabeza, estaba empapado por todas partes. Bajo mi cuerpo, una plataforma de madera, pareciera que hubiera sido colocada allí premeditadamente por alguien. Con un ligero aturdimiento mental comencé a incorporarme, no estaba solo, pero no podía distinguir todavía quien estaba a mi lado. Mi vista tardó un poco en aclararse, y pude comprobar que había dos hombres, uno de ellos vestía de marine, y otro estaba quitándose una chaqueta con el mismo emblema al lado para atender a su compañero. Al menos parecía que iba a estar con gente confiable, nunca he escuchado que un marine sea malvado, tan solo una de boca de Terence, no obstante nunca llegué a creerme esas palabras, y sigo dudando que aquello fuera cierto.
Últimamente no dejo de toparme con gente extraña, desde que viajo con Legan siempre había alguien que llamaba mucho la atención, y ya es decir mucho estando al lado de alguien que mide más de cuatro metros, eso es algo más que destacar. Esos dos marines y el resto de los que estaban en la plataforma no eran menos. Primero el marine que se había quitado la chaqueta, sus cabellos eran muy llamativos, un tono violeta y muy repeinado hacia atrás, aún a pesar de lo ocurrido, que pereza me daba la gente que tanto busca tener su imagen estética impecable. El otro marine parecía más normal, se veía muy alto pero con una barba muy extraña, tenía una forma que nunca antes había visto, era muy llamativo.
Después estaba aquella muchacha de lagos cabellos, lo más llamativo era que parecía que acabara de salir de un salón de maquillaje, otra que parecía cuidar demasiado su estética, como si eso importase o pudiera tener algún tipo de efecto en las personas, creía recordar que esta mujer viajaba en el mismo barco que yo, es posible incluso que hablase con Legan en algún momento. Después otros dos hombres que estaban todavía tumbados, uno de ellos no le veía reaccionar y no sabía si estaba despierto o no, pues su rostro lo cubría una máscara, el otro estaba de espaldas a mí y tampoco quise ni fijarme, pero era otro tipo con cabellos llamativos y coloridos. Sumándome a mí, esa plataforma no podía tener gente más pintoresca, desde luego. Al menos no había ningún tipo que midiera más de dos metros
Con la vista ya clara oteé algo más lejano, había otras plataformas más lejanas, pero lo que me llamaba más la atención era los barcos que estaban tratando de pescar con redes a supervivientes que todavía estaban en el mar. Me quedé mirándoles, de primeras me parecieron un tipo de salvadores, hasta que de repente escuché un grito de un navío cercano, reía a carcajadas mientras hablaban de esclavos. Lo entendí al momento, esos piratas estaban tratando de atrapar pobre gente inocente para venderlos como esclavos. Como hicieron con mi madre, eso tan solo hacía que comenzase a sentir desprecio e ira.
La mujer repintada lanzó un grito exigiendo saber que ocurría a los marines, los cuales parecían ignorarla, solo se centraban en sus cosas. Estaba a punto de responderle cuando de pronto noté un zumbido el mi bolsillo, al momento me alarmé, pero cuando eché mano pude ver que se trataba de un Den Den Mushi, concretamente aquél que Legan me hizo comprar para poder comunicarnos cuando necesitaba respiro de la civilización y me iba por ahí a relajarme, si no fuera por que él me llamaba probablemente todavía estaría en la isla Polestar dando vueltas lejos de la civilización, hasta que decidiera marchar de allí.
Descolgué el pequeño caracol y la voz del cornudo comenzó a sonar. Me llamó por mi apellido, no se cuantas veces le tenía dicho que no hiciera eso, aunque últimamente ya no lo hacía, pero era bastante extraño, tal vez no quería ni decir mi nombre por si no sentía confianza con la gente que estaba a mi alrededor, y debo reconocer que si era por eso, había acertado completamente. Él también parecía haberse dado cuenta del tipo de personas que eran los de los barcos, los llamó carroñeros, aunque eran algo peor que eso a mi juicio. Entonces pidió que dejase que el resto de gente con quien estaba le escuchara. No entendía el por qué, y el tipo de la máscara ahora estaba gritando también y exigiendo a los marines que hicieran algo, de una forma bastante agresiva, ciertamente no me daba buena espina de primeras.
Me levanté y me fuí al centro de la plataforma, extendiendo el Den Den Mushi para que todo el mundo pudiera escuchar lo que Legan quería decir. Comenzó a sonar con fuerza, y realmente me daba igual que el resto lo escuchase o no, ni siquiera entendía por que Legan querría hablar con todo el mundo, pero él tendría sus razones. No me suele dar problemas las decisiones de ese tipo.
- Buenos días, apuesto a que ninguno se esperaba esto. Por ahora sólo puedo comunicarme con vosotros, no sé quiénes sois, pero todo apunta a que esas personas de los cabos son aves carroñeras. Tienen la ventaja por terreno y preparación, además de organización. Es muy probable que nos superen en fuerzas y habilidades, pero si no hacemos nada nuestros sueños habrán terminado aquí.
Me quedé mirando, pero directamente al Den Den Mushi. Bajé la mano, primero miré al tipo que había estado gritando, igual sus formas me vendrían bien para continuar hablando a los marines después de lo dicho por Legan. Les miré directamente, al barbas y al repeinado.
-Son esclavistas, lo han gritado a los cuatro vientos. Los que atrapen los venderán. ¿No deberíais hacer algo?
Me quedé mirándoles fijamente, probablemente se pondrían algo nerviosos, tenían a tres personas exigiéndoles que cumplieran con su labor, además de otro tipo que todavía ni sabía si estaba consciente o había muerto del golpe contra la plataforma. Lo único que estaba claro, es que si allí había alguien que podía tener conocimientos o recursos para salir de esta, eran esos marines, necesitábamos que pusieran de su mano.
Resumen
