[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#50
Vaya puta pena.
Cuando Sohem irrumpió en la sala, se hizo el silencio momentáneamente. El enmascarado líder del gremio acudió molesto por no haberle esperado mientras se acercaba rápidamente a la sichibukai que él mismo había derrotado. Suspiré profundamente mientras soltaba mis armas enfundadas y sostenidas por mi cinturón y relajaba mi postura. El jefe tenía razón en que llevábamos todo el día caminando para esto, y que hubiera tenido que correr era el putísimo acabóse, pues no había visto a Sohem hacerlo nunca. Tras darle varios toques con Ein Hauch intentando que se despertada, este se giró para llamar a Shoto, al que pude ver a lo lejos totalmente dormido en el suelo en el mismo estado que la sichibukai. Tras esto maldijo a los cuatro vientos, recogiendo su arma y suspirando para posteriormente guardar silencio mientras yo le espectaba con cara de circunstancia y me cruzaba de brazos, sacudiendo con la blanca cola de lado a lado de manera tranquila. Finalmente se giró hacia mí y, con tono molesto, me ordenó traer a Nitobo vivo ante él, no dejando a nadie más vivo en la mansión. — Oído jefe. — respondí con cierta ironía mientras me giraba y partía hacia la puerta para recibir la última orden de que no reventara más la casa. — Olía mucho a cerrado... — pensé a la vez que crujía mi cuello de lado a lado y atravesaba el portón de la enorme mansión.


Una vez pasado el umbral, giré a mi derecha mientras comenzaba a observar a mi alrededor. La mullida alfombra aterciopelada del suelo brillaba en color rojo como la sangre derramada y el pasillo, largo y recargado de decoraciones, estaba abarrotado por cuadros del mismo hombre que regía el lugar: Nitobo. Comencé a recorrer el pasillo en dirección al ala este, extendiendo mis brazos a la altura de los cuadros dejando que se caigan al suelo. Era el signo inequívoco de que una era caía para que otra se alzara. — Nada empieza si otra cosa no acaba. — dije mientras atravesaba el pasillo principal hacia el ala este. — ¿Donde hemos leído esa frase? — cuestionó el lobo mientras me alzaba por las escaleras hacia el piso superior y me colocaba delante de la puerta donde había detectado anteriormente al magnate con sus ejércitos. — Es mía. Pero eso no la convierte en menos cierta. — contesté, visiblemente enfadado, rompiendo la tradición de citar versos ajenos mientras empujaba la puerta con mis manos a la altura de la cara y avanzaba al interior.

Más de doscientos hombres en una habitación con un magnate y miles de millones. Los ejércitos de Nitobo se encararon hacia mí, como si una manada de cachorros pudieran pararme. — Los lobos de Foodvalten, dijeron. — dije mientras avanzaba unos pasos — Pero yo no veo lobos… — llevé mi mano derecha a Shimei Kaeru mientras bajaba mi posición levemente y enfocaba a Nitobo. — Solo hombres muertos. — y la muerte fue acompañada de una explosión. Un pulso poderoso de haki que explotó desde mis adentros, fruto de la furia y el deseo de derrotar al magnate. Una esfera invisible de Haki del Conquistador del que no fui consciente emanó de mis adentros haciendo que todos los presentes quedaran totalmente paralizados y horrorizados mientras yo me lanzaba a realizar un potente ataque. Desenfundando a Shimei Kaeru en horizontal a escasos metros del ejército de escuderos del magnate, un audible sonido de vacío llenó la sala y mandó a volar hechos jirones a los enemigos, bañados en la sangre que un día juraron derramar por su benefactor. Más de doscientos hombres en el suelo, bañando lo que otrora pudo ser una alfombra y lo convirtió en un cenagal de vísceras y carne sanguinolenta mientras un lobo blanco enfundaba su arma y se acercaba al anteriormente dueño de estas tierras, aterrorizado y paralizado. Extendí mi mano derecha hacia él, asiéndolo con fuerza de la mandíbula que, por nuestra diferencia de tamaño, abarcó tanto su boca como su nariz. Miré a sus ojos fijamente hasta que finalmente giré y anduve mis pasos de vuelta hasta la sala donde Sohem sentado esperaba con una desnuda Sichibukai a la que con toda seguridad había registrado para, finalmente, comer su propia comida sentado sobre su espalda. Lancé al pequeño hombre a sus pies quedando este boca abajo y justo a escaso medio metro del jefe. — He traído un cadáver. — anuncié mientras desactivaba mi transformación y reducía tanto mi tamaño como musculatura y perdía mi pelaje blanco.
Mi vista estaba algo borrosa y sentía que me mareaba un poco, probablemente por el enorme gasto de energía y fuerza mental del haki pero, todo había acabado ya.
Todo había acabado.


Resumen
Haki
Bélico
Gastos
Inventario
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3779 + 117 = 3896
Energia: 3571 - 820 = 2751
Espiritu: 1165 - 815 = 350


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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Viktor - 03-10-2025, 05:23 PM

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