[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#53
Comí con calma y sin exabruptos. Shoto debía de estar tirado en la calle y, la verdad, si hubiera tenido a Lustig conmigo lo habría mandado hacia él para traerlo... pero no estaba y ya había movido a mi otro perro a hacer algo más importante.
La Shichibukai seguía dormida bajo mis posaderas, y Viktor... bueno, ni tan siquiera tenía mi Kenbunshoku activo para tratar de averiguar cómo le estaba yendo: Sabía de sobra que cumpliría y lo haría a la perfección. De hecho, aquella sensación de presión con su aura desde la lejanía me indicaba que le iba demasiado bien. Pero ya hablaríamos de eso en otro momento.

Ahora sólo tenía que traerme a este hombre. Esperaba que lo hiciera con vida, porque lo necesitaba al menos consciente para poder conseguir su firma. Claro que tenía la carta bajo la manga del Vicealmirante senil que me dio su palabra de proveer llegado el momento, aunque hubieran pasado dos años, y no me preocupaba matar a este anciano ni a su séquito, pero necesitaría su firma para poder hacer una transición diplomática de todos sus bienes a mi nombre. Y después de eso, habría que entregarlo al pueblo... un pueblo que lo ajusticiaría y que terminaría de ganarme por completo por entregarles a su agresor y explotador. Después ellos arreglarían la mansión, limpiarían los cadáveres y se encargarían de todo el trabajo sucio. Para algo estaban ahí. Después de todo, las personas eran recursos.

Cuando masticaba el último pedazo de la comida, Viktor en su forma medio-hombre y medio-lobo apareció en el lugar arrastrando a un anciano, sujetándole la cara con sólo una mano. Sonreí mientras masticaba y le miraba de lado... El chico estaba aprendiendo de mí. Ciertamente había tenido mis dudas con él, y sin dudas él las había tenido conmigo, pero actualmente podía decir casi con seguridad que el lobo conocía su lugar y respetaba la jerarquía que le había impuesto.
Para cuando tragué, Viktor lhabía arrojado a Endongo frente a mi, y el anciano había comenzado a soltar una verborrea insoportable e innecesaria. No le presté especialmente atención, si no que mi vista estaba clavada en Viktor mientras dejaba el recipiente que había contenido la comida a mi lado — Buen trabajo, descansa un rato — dije haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta invitando al peliblanco a bajar la guardia un rato y dejarme a mi gestionar la situación, aunque conociéndolo, sabía que su terquedad y lealtad lo iban a mantener en su sitio — ... y diviértete un poco — dije, sacando el cuchillo de mi bota y tendiéndoselo, ofreciéndoselo para que pudiera examinarlo como gran fanático de los filos que sabía que era.

Mi mirada entonces pasó a Endongo, y cuando iba a responderle, suspirando con pesadez sacando la pistola de mi espalda, la mujer bajo mis pies empezó a hablar diciéndole al anciano que estaba dando vergüenza ajena. Chasqueé la lengua, esperando mirando la pistola. Hubo un silencio largo en el que, sentí que iba a poder empezar a hablar. Pero el montón de mierda bajo mi trasero tenía otros planes, no dejaba de moverse, y volvió a abrir la boca. Ni la escuché.
Lancé la pistola todo lo lejos que pude y me levanté mientras llevaba la mano - ennegrecida por el uso del Busoshoku - hacia Ein Hauch a mi espalda, como un resorte, y así sacaba mi arma de mi espalda propinando, como un barrido de lado a lado abanicando con el kanabo, dando tres golpes sobre la parte posterior de su cráneo — ¡¡Cierra...! — uno — ¡...la puta...! — dos — ¡...boca!! — y tres. La secuencia de golpes comenzó con un movimiento de apertura, de derecha a izquierda - ya que mi único brazo era el izquierdo - seguido de otro en sentido contrario, y un tercero imitando al primero. Brotó de mi con una ira tal que lanzó a cuatro metros desde mi posición mi Haoshoku en su forma más básica, y ahí lo mantuve, ejerciendo la presión correspondiente.
Exclamé cada parte de la frase con cada golpe, furioso y sin reprimirme absolutamente nada, mientras la saliva salía despedida de mis labios y mis cabellos - peinados hacia atrás como siempre - empezaban a moverse un poco. Algo extraño, ya que no acostumbraba a usar mi arma con la cabeza descubierta.
Ahí, de pie junto a ella, que yacía desnuda y desarmada a mis pies, solté mi arma tras el último impacto y me arrodillé clavando la rodilla izquierda para asestarle un puñetazo en la misma zona, con mi única mano. El impacto sonó igual de crudo que los golpes con mi arma, y pude sentir como o su cráneo o el suelo cedían un poco.

Mi puño se abrió dando paso a mi mano, que agarró el cuello de aquella tipa por la nuca y me erguí cargando con ella en esa posición, levantándola un poco del suelo y encarando al magnate.
— Me parece que no entiende usted la gravedad de la situación en la que se encuentra, señor Endongo — dije, y chasqueé la lengua de nuevo — Es un placer conocerle por fin, mi nombre es Saint O'Heil Emerec Mars, séptimo hijo de la familia O'Heil, de los Tenryuubitos de Mary Geoise, dueños entre otras cosas de la famosa casa de subastas Hell's Paradise en el Archipiélago Sabaody, y me atrevería a decir... — sorbí por la nariz mirando en derredor en la habitación — ...que también son los responsables de cualquier esclavo del Gobierno Mundial en mayor o menos medida en todas las partes del mundo... — añadí, en un tono más bajo y volví a mirar hacia él, chasqueando la lengua nuevamente  — Pero seguramente me conozca más como Sohem Burnedead, Líder del Gremio de Cazadores Magna, que hoy se encuentra en esta preciosa isla con sus socios mayoritarios para hacer una sucesión pacífica y organizada de su imperio, con su colaboración, obviamente, en la que me cederá absolutamente todas sus posesiones, fortuna, y tratos comerciales de buena gana y voluntariamente, por escrito — sentencié firmemente y con autoridad, apretando los dedos en la nuca de la Shichibukai — Si lo hace, no sólo le permitiré salir de aquí con vida, con su propio pie y una buena parte de su fortuna y sus hombres como para poder vivir el resto de su vida tranquilo en cualquier lugar. Si no que le permitiré follarse aquí y ahora a esta zorra y desquitarse por todas las veces que su sucia lengua lo ha contradicho bajo su propio y lujoso techo — moví un poco el brazo para alzarla algo más y que pudiera ver su cuerpo desnudo, agitándola ligeramente a los lados, como el que enseña un premio a un perro. Entonces volví a bajarla a mi lado — Si no lo hace, le partiré todos los huesos del cuerpo uno por uno, creo que acaba de ver que sería perfectamente capaz sin mucho esfuerzo. Después lo embarcaré en mi navío, y pondremos rumbo a Sabaody, donde acabará siendo un esclavo más en Hell's Paradise dentro de una semana — di dos pasos para colocarme justo frente a él, bajando previamente mi brazo por completo y arrastrando el cuerpo de la Shichibukai conmigo, inclinándome previamente para acercar mi rostro al del anciano.

— Espero que lo haya entendido porque no lo voy a repetir — dije calmadamente clavando mis ojos en los suyos — ¿Acepta el trato, Emperador? — le pregunté, girando la cabeza un poco, sin retirar mi Haoshoku ni un sólo momento.
Sólo tenía que decir que no, para que tanto la Shichibukai como él muriesen automáticamente en ese mismo instante. Pero si era inteligente y aceptaba mi oferta, nos dirigiríamos a su despacho para realizar el papeleo. El resto sería una aventura digna de contar.





Resumen

Inventario

Bélico
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Sohem - 05-10-2025, 03:59 AM

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