05-10-2025, 01:53 PM
(Última modificación: 05-10-2025, 05:20 PM por Bertram Gaufrid.)
El joven marine tenía la costumbre y manía de observarlo todo con detalle y atención, casi como si cada momento de su vida podría desencadenar una situación de vida o muerte pudiendo parecer exagerado para algunos, pero si tenía en cuenta que creció en mitad de un bosque aprendiendo a ser un cazador esa forma de ser era algo comprensible. Precisamente esa forma de ser del joven, junto a una naturaleza y personalidad fuertes, fue lo que le permitió mantenerse firme en un entrenamiento donde tenía todas las de perder, logrando al menos salir de allí con la dignidad y el honor intactos. También ayudaba a la hora de las patrullas y las misiones, pues muchas veces los problemas se escondían en pequeños detalles que normalmente se pasaban por alto si no estabas prestando atención a ellos.
Juntando eso a su atención a los niños y civiles en general, ayudando en todo lo posible, podrías ver a un marine que estaba atento a su entorno no solo por si había un criminal o se cometía un delito, sino también a las necesidades de los ciudadanos, estando dispuesto a ayudar siempre que estuviera en su mano. Un ejemplo fue la forma en la que ayudó al pequeño que se había hecho daño antes de encontrarse con el mink. Una vez se acercó a quien parecía un nuevo recluta pudo ver la forma en que su mirada se posaba brevemente en su arma, sabiendo que no era común que marines empelaran arcos, siendo más habitual el uso de espadas o armas de fuego como pistolas o rifles, sin embargo el joven pelirrojo se sentía más cómodo con los arcos, creció usándolos para cazar y según la circunstancia eran más eficientes, su sigilo ayudaba a realizar ataques sorpresa frente a las demás que hacen un potente sonido por la forma en que impulsaban los proyectiles.
El mink respondió a la pregunta de Bertram indicando que la tripulación del barco lo había salvado y ofrecido llevarlo a su isla natal, pero él declinó la propuesta indicando que tenía la sensación que debía estar en esa isla. El arquero sonrió ante su comentario, sabiendo a qué se refería con ese tipo de sensaciones, muchas veces, antes de unirse a la marina, le invitaron a unirse a barcos mercantes o grupos de caza, pero algo en su interior le decía que debía quedarse en su tierra natal por el momento. Mientras interactuaba con el mink el joven pelirrojo podía ver como algunos de los habitantes parecían nerviosos ante el nuevo recluta, algo normal al no ser tan común ver minks por esa zona. El propio mink dejó claro que era consciente de que la curiosidad podía ser fuerte en algunos casos a lo que Bertram señaló a su arco y dijo
-Me pasó lo mismo cuando vieron que era un arquero, muchos trataron de hacerme pasar a armas de fuego o espadas, pero les dije que estaba acostumbrado al arco, sir.-
Tras eso el mink tendió la mano presentándose como Kibai, a lo que el arquero respondió con un apretón de manos amistoso antes de escuchar lo del equipaje por lo que con una sonrisa dijo
-Sin problemas, acompáñame y te llevaré al despacho del capitán para el papeleo y luego te enseño la base sir.-
Juntando eso a su atención a los niños y civiles en general, ayudando en todo lo posible, podrías ver a un marine que estaba atento a su entorno no solo por si había un criminal o se cometía un delito, sino también a las necesidades de los ciudadanos, estando dispuesto a ayudar siempre que estuviera en su mano. Un ejemplo fue la forma en la que ayudó al pequeño que se había hecho daño antes de encontrarse con el mink. Una vez se acercó a quien parecía un nuevo recluta pudo ver la forma en que su mirada se posaba brevemente en su arma, sabiendo que no era común que marines empelaran arcos, siendo más habitual el uso de espadas o armas de fuego como pistolas o rifles, sin embargo el joven pelirrojo se sentía más cómodo con los arcos, creció usándolos para cazar y según la circunstancia eran más eficientes, su sigilo ayudaba a realizar ataques sorpresa frente a las demás que hacen un potente sonido por la forma en que impulsaban los proyectiles.
El mink respondió a la pregunta de Bertram indicando que la tripulación del barco lo había salvado y ofrecido llevarlo a su isla natal, pero él declinó la propuesta indicando que tenía la sensación que debía estar en esa isla. El arquero sonrió ante su comentario, sabiendo a qué se refería con ese tipo de sensaciones, muchas veces, antes de unirse a la marina, le invitaron a unirse a barcos mercantes o grupos de caza, pero algo en su interior le decía que debía quedarse en su tierra natal por el momento. Mientras interactuaba con el mink el joven pelirrojo podía ver como algunos de los habitantes parecían nerviosos ante el nuevo recluta, algo normal al no ser tan común ver minks por esa zona. El propio mink dejó claro que era consciente de que la curiosidad podía ser fuerte en algunos casos a lo que Bertram señaló a su arco y dijo
-Me pasó lo mismo cuando vieron que era un arquero, muchos trataron de hacerme pasar a armas de fuego o espadas, pero les dije que estaba acostumbrado al arco, sir.-
Tras eso el mink tendió la mano presentándose como Kibai, a lo que el arquero respondió con un apretón de manos amistoso antes de escuchar lo del equipaje por lo que con una sonrisa dijo
-Sin problemas, acompáñame y te llevaré al despacho del capitán para el papeleo y luego te enseño la base sir.-
