05-10-2025, 07:13 PM
Lúgubre muchacho yacía sentado solo en una esquina del bar, en frente suyo yacía un cuenco de madera ya astillado por el uso con un líquido que aunque publicitado cual cerveza dejaba pie a la duda por su escasa calidad. Todavía no le había dado un trago, para nada, pues el bien sabía de sus debilidades: No podía tomar y mantener la lucidez. Y tenia que estar lúcido, pues no estaba allí para juguetear sino para conseguir información.
"Todo tenemos amigos imaginarios, o eso me gusta decirme. Aquí estoy sentado junto a mi mismo, buena compañía pues es la única que conozco ¿Cómo dice Mister Calaverita? ¿Qué la chica ha cantado bonito? Si, a mi también me lo pareció."
Asintió con la cabeza cuando su amigo imaginario resaltó ese detalle, y entonces el pequeño ser similar a un esqueleto no más grande que su mano en dimensione correteó por el bar haciéndole ver una escena particular. La joven no interactuaba con naturalidad, ¿Por qué? ¿Qué era la naturalidad? Curiosidad, necesitaba entender que estaba sucediendo. Calaverita por algo le corría alrededor.
Con serenidad se levantó llevando su jarra en la diestra, y entregó la misma con cierta naturalidad pues entendía que un gesto de generosidad era menester en todo momento. La vida existía para honrar la vida con ternura, y la muerte para recordar los hechos en vida.
— Disculpen mi intromisión... No pude evitar observar la situación y... —Su puño zurdo se volvió hacia su frente cuando la miradas se volvieron tan pesadas, tan pesadas. Golpeó su frente un par de veces, derramando la bebida en su diestra sobre su propia manga. ¡Torpe! — Tenga una bebida por una bebida, lo justo es justo y el dinero es frío. Considero de mejor fe buscar la equivalencia correcta en éste caso... —Explicó intercediendo sin ser llamado.
Era extraño, si, no solo su aspecto. Su tono tembloroso al hablar, la costumbre que ahora hacia que un chichón creciese en su frente. Si la joven había causado gracia, algarabía, él en cambio a todos pudo incomodar ¡Y cuan rápido! Pero era un tipo con suerte, la suficiente suerte para que aceptasen su bebida en pos de que esa interacción terminase al fin. Incomodos todos devolvieron sus miradas a sus asuntos.
Finalmente en soledad con la cantante, infló su pecho de valor.
— Su voz es casi angelical, espero que cuando yo me muera los ángeles en el cielo suenen parecido... —Era esa quizás la forma mas extraña de presentarse ante alguien, sí, pero también era honesta. Eros no podía ocultar nada bajo sus mangas tímidas.
Pudo ver a su amigo imaginario saltando eufórico de hombro a hombro alrededor de ellos, pero entonces cerro su ojos ambarino con fuerza. No era momento de imaginar nada, Mister Calaverita debía irse a dormir por un rato. Rio tímidamente con un "Teeheehee" que escapó de sus labios.
— ¿Por qué no estás en el cielo? Su voz no pertenece aquí
"Todo tenemos amigos imaginarios, o eso me gusta decirme. Aquí estoy sentado junto a mi mismo, buena compañía pues es la única que conozco ¿Cómo dice Mister Calaverita? ¿Qué la chica ha cantado bonito? Si, a mi también me lo pareció."
Asintió con la cabeza cuando su amigo imaginario resaltó ese detalle, y entonces el pequeño ser similar a un esqueleto no más grande que su mano en dimensione correteó por el bar haciéndole ver una escena particular. La joven no interactuaba con naturalidad, ¿Por qué? ¿Qué era la naturalidad? Curiosidad, necesitaba entender que estaba sucediendo. Calaverita por algo le corría alrededor.
Con serenidad se levantó llevando su jarra en la diestra, y entregó la misma con cierta naturalidad pues entendía que un gesto de generosidad era menester en todo momento. La vida existía para honrar la vida con ternura, y la muerte para recordar los hechos en vida.
— Disculpen mi intromisión... No pude evitar observar la situación y... —Su puño zurdo se volvió hacia su frente cuando la miradas se volvieron tan pesadas, tan pesadas. Golpeó su frente un par de veces, derramando la bebida en su diestra sobre su propia manga. ¡Torpe! — Tenga una bebida por una bebida, lo justo es justo y el dinero es frío. Considero de mejor fe buscar la equivalencia correcta en éste caso... —Explicó intercediendo sin ser llamado.
Era extraño, si, no solo su aspecto. Su tono tembloroso al hablar, la costumbre que ahora hacia que un chichón creciese en su frente. Si la joven había causado gracia, algarabía, él en cambio a todos pudo incomodar ¡Y cuan rápido! Pero era un tipo con suerte, la suficiente suerte para que aceptasen su bebida en pos de que esa interacción terminase al fin. Incomodos todos devolvieron sus miradas a sus asuntos.
Finalmente en soledad con la cantante, infló su pecho de valor.
— Su voz es casi angelical, espero que cuando yo me muera los ángeles en el cielo suenen parecido... —Era esa quizás la forma mas extraña de presentarse ante alguien, sí, pero también era honesta. Eros no podía ocultar nada bajo sus mangas tímidas.
Pudo ver a su amigo imaginario saltando eufórico de hombro a hombro alrededor de ellos, pero entonces cerro su ojos ambarino con fuerza. No era momento de imaginar nada, Mister Calaverita debía irse a dormir por un rato. Rio tímidamente con un "Teeheehee" que escapó de sus labios.
— ¿Por qué no estás en el cielo? Su voz no pertenece aquí
