09-10-2025, 12:03 AM
Cruzar el umbral y… premio para el caballero, si lo que buscaba era encontrar los aseos. Suspiré al observar mi hallazgo. Varios metros de profundidad amuebladas con encimeras y lavabos de inmaculada porcelana, además de utensilios de higiene personal por doquier. Comencé a avanzar por el habitáculo, abriendo con el pie los armarios inferiores mientras metía la diestra en el bolsillo del pantalón y seguía jugando con la Crimson River de Ren en la zurda. — Nada por aquí... — jabones y toallas en el fondo del mueble del lavamanos. — Nada por allí… — peines y tijeras en el cajón de la encimera. Continué avanzando por el ostentoso lavabo y observé los urinarios incrustados en la pared, también de fina porcelana. Mi vista finalmente se fijó en un llamativo mueble de color caoba, que parecía desentonar levemente con la decoración, como si fuera totalmente ajeno a la habitación. Guardé la daga de Ren en el cinturón y me dispuse a buscar en el armario de oscura madera. Al abrirlo pude encontrar un kit médico que, en manos de alguien experimentado como Shoto, podría ser de gran utilidad. — ”Pan al que no tiene dientes...” — dije pensando en voz alta mientras lo lanzaba un par de veces a escasos centímetros de mi mano y lo guardaba en el abrigo. — Bueno, supongo que seguiré buscando hasta dar con la cocina mientras el jefe hace lo suyo… pero antes... — dije girándome hacia uno de los urinarios -el del fondo, lógicamente- y comencé la ardua tarea de descargar mis fluidos sobre él. Pensándolo fríamente, nunca había hecho mis necesidades en un artefacto que valiera más que un barco. Tampoco es que supiera bien cuánto valía, pero coño, era caro, y eso molaba. Justo cuando estaba inmerso en la tarea Shoto apareció en escena. — ¡Yo! Socio. — dije saludando al birkaniano volviendo a lo mío. — Respeta la regla y un urinario de distancia. — dije con absoluto tono humorístico mientras terminaba y golpeaba con la zurda el botón de descarga del urinario y me acercaba a los lavamos con las manos en alto como un cirujano.
— ¿Has visto al jefe? Le he dejado haciendo sus mierdas. — dije mientras me lavaba las manos. — Tenía ganas de comer pero he terminado en el baño. — dije mientras, con las manos ya limpias me frotaba la frente donde Ren me había disparado, viendo el enorme raspón que me había dejado. — Ya sabes, buscas un pollo y terminas en el baño, lo de siempre... — mascullé irónicamente. — ¿Tú que? ¿Cómo vas? — dije girándome a él. El inventor, para sorpresa de absolutamente nadie, estaba preparado y me ofreció algo de comer que llevaba desde nuestra charla con Tomás. Tras esto, usó uno de sus botiquines para ayudarme a curar mis heridas más rápidamente. Engullí la comida de un solo bocado mientras el birkaniano hacía lo suyo y después crují mi cuello de lado a lado. — He encontrado otro, mira a ver si está en condiciones y si eso, me das un segundo repaso de chapa y pintura. — dije lanzando el botiquín que encontré a Shoto mientras me dirigía a la puerta y salía cruzando al otro lado del pasillo y entrando por la puerta, dando con lo que a todas luces era un enorme comedor.
— Ahora sí que si, a ver si hay algo con qué ponerse las botas. — dije animado mirando a Shoto esperando que me siguiera. Sin embargo, mi actitud desenfadada no debía confundirse con falta de profesionalidad pues, al cruzar el umbral del comedor emití un pulso de Kenbunshoku, como si de un radar se tratase, buscando a Sohem, Ren y Nitobo, observando que se dirigían hacia el despacho del magnate. Sohem había comenzado a hacer su movimiento. — Busco algo rápido de comer mientras me curas y nos reagrupamos. — dije, esta vez con un tono mucho más serio y apegado a lo habitual.
El tiempo no espera. Y dudo que Sohem lo haga.
— ¿Has visto al jefe? Le he dejado haciendo sus mierdas. — dije mientras me lavaba las manos. — Tenía ganas de comer pero he terminado en el baño. — dije mientras, con las manos ya limpias me frotaba la frente donde Ren me había disparado, viendo el enorme raspón que me había dejado. — Ya sabes, buscas un pollo y terminas en el baño, lo de siempre... — mascullé irónicamente. — ¿Tú que? ¿Cómo vas? — dije girándome a él. El inventor, para sorpresa de absolutamente nadie, estaba preparado y me ofreció algo de comer que llevaba desde nuestra charla con Tomás. Tras esto, usó uno de sus botiquines para ayudarme a curar mis heridas más rápidamente. Engullí la comida de un solo bocado mientras el birkaniano hacía lo suyo y después crují mi cuello de lado a lado. — He encontrado otro, mira a ver si está en condiciones y si eso, me das un segundo repaso de chapa y pintura. — dije lanzando el botiquín que encontré a Shoto mientras me dirigía a la puerta y salía cruzando al otro lado del pasillo y entrando por la puerta, dando con lo que a todas luces era un enorme comedor.
— Ahora sí que si, a ver si hay algo con qué ponerse las botas. — dije animado mirando a Shoto esperando que me siguiera. Sin embargo, mi actitud desenfadada no debía confundirse con falta de profesionalidad pues, al cruzar el umbral del comedor emití un pulso de Kenbunshoku, como si de un radar se tratase, buscando a Sohem, Ren y Nitobo, observando que se dirigían hacia el despacho del magnate. Sohem había comenzado a hacer su movimiento. — Busco algo rápido de comer mientras me curas y nos reagrupamos. — dije, esta vez con un tono mucho más serio y apegado a lo habitual.
El tiempo no espera. Y dudo que Sohem lo haga.
Resumen
Haki
Bélico
Gastos
Inventario
Off

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