09-10-2025, 10:21 PM
Kibai respiró hondo un par de veces y llamó a la puerta.
"Adelante"
El mink cruzó el umbral. Al otro lado se encontró una estancia amplia y bien cuidada, iluminada por la luz de la mañana que se filtraba a través de tres ventanas enrejadas.
Un hombre de mediana edad, provisto de unas gruesas gafas redondas de montura de hierro que estaba escribiendo sentado en una mesa lateral le hizo un gesto impaciente para que se acercase.
"Vamos, vamos, no tenemos todo el dia. Bien, qué desea... señor?"
Kibai sonrió ligeramente ante la leve duda que expresó el hombre antes de acercarse a la mesa.
"Mi nombre es Kibai. Creo que el capitán Seijuru envió noticia de mi llegada. He venido a alistarme en la Marina."
El hombre le clavó la mirada por encima de los cristales de sus lentes, antes de bajar la vista de nuevo al montón de papeles que tenía delante.
"Ah, si. Aquí está. Kibai, procedente del Grand Line, isla desconocida. Encontrado a la deriva como náufrago. Bien, supongo que si un capitán te ha enviado aquí es porque debes tener la madera suficiente para algo. Firma con tu nombre en estas tres hojas de aquí, puedes quedarte con una. Se te asignará un catre, un uniforme y utensilios básicos de comida y aseo. Si los estropeas, los rompes o los pierdes, deberás pagar el resto con tu sueldo, está claro?"
Kibai asintió mientras agarraba la pluma para firmar en los lugares dónde le habían indicado.
"Veo que ya llevas un arma. Para cualquier asunto relativo al tema, deberás dirigirte al ujier del inventario de la base. Si retiras cualquier arma de fuego, al volver se te contabilizarán las municiones para descartar el uso no autorizado de la misma."
Kibai asintió.
"Entendido señor. ¿Podría hacer una petición?"
Su interlocutor arqueó las cejas, como si estuviese sorprendido de aquel comentario.
"¿De qué se trata?"
Kibai se rascó un momento la nuca, tratando de encontrar las mejores palabras.
"Sería posible que me excluyesen de cualquier guardia exterior los días de luna llena? No me importa hacer una doble en cualquier otro día o hacer cualquier otra tarea"
La verdad es que no le apetecía entrar en Sulong delante de todos sus nuevos compañeros, ni tampoco romper el uniforme que le diesen...
"Hmm, lo consultaré con el capitán de la base y el encargado de elaboración de turnos. Ellos valorarán la petición y te darán una respuesta. Ahora, puede irse."
Kibai respondió con una leve inclinación de cabeza y guardándose la hoja de papel en la capa se dirigió de nuevo a la puerta exterior, buscando al sargento Gaufrid con la mirada.
"Adelante"
El mink cruzó el umbral. Al otro lado se encontró una estancia amplia y bien cuidada, iluminada por la luz de la mañana que se filtraba a través de tres ventanas enrejadas.
Un hombre de mediana edad, provisto de unas gruesas gafas redondas de montura de hierro que estaba escribiendo sentado en una mesa lateral le hizo un gesto impaciente para que se acercase.
"Vamos, vamos, no tenemos todo el dia. Bien, qué desea... señor?"
Kibai sonrió ligeramente ante la leve duda que expresó el hombre antes de acercarse a la mesa.
"Mi nombre es Kibai. Creo que el capitán Seijuru envió noticia de mi llegada. He venido a alistarme en la Marina."
El hombre le clavó la mirada por encima de los cristales de sus lentes, antes de bajar la vista de nuevo al montón de papeles que tenía delante.
"Ah, si. Aquí está. Kibai, procedente del Grand Line, isla desconocida. Encontrado a la deriva como náufrago. Bien, supongo que si un capitán te ha enviado aquí es porque debes tener la madera suficiente para algo. Firma con tu nombre en estas tres hojas de aquí, puedes quedarte con una. Se te asignará un catre, un uniforme y utensilios básicos de comida y aseo. Si los estropeas, los rompes o los pierdes, deberás pagar el resto con tu sueldo, está claro?"
Kibai asintió mientras agarraba la pluma para firmar en los lugares dónde le habían indicado.
"Veo que ya llevas un arma. Para cualquier asunto relativo al tema, deberás dirigirte al ujier del inventario de la base. Si retiras cualquier arma de fuego, al volver se te contabilizarán las municiones para descartar el uso no autorizado de la misma."
Kibai asintió.
"Entendido señor. ¿Podría hacer una petición?"
Su interlocutor arqueó las cejas, como si estuviese sorprendido de aquel comentario.
"¿De qué se trata?"
Kibai se rascó un momento la nuca, tratando de encontrar las mejores palabras.
"Sería posible que me excluyesen de cualquier guardia exterior los días de luna llena? No me importa hacer una doble en cualquier otro día o hacer cualquier otra tarea"
La verdad es que no le apetecía entrar en Sulong delante de todos sus nuevos compañeros, ni tampoco romper el uniforme que le diesen...
"Hmm, lo consultaré con el capitán de la base y el encargado de elaboración de turnos. Ellos valorarán la petición y te darán una respuesta. Ahora, puede irse."
Kibai respondió con una leve inclinación de cabeza y guardándose la hoja de papel en la capa se dirigió de nuevo a la puerta exterior, buscando al sargento Gaufrid con la mirada.
