10-10-2025, 05:13 PM
(Última modificación: 13-10-2025, 10:22 PM por Ryota Miyamoto.)
Hace un año - Otoño - Dia 33
La isla de Sorbet, un territorio marcado por la división entre clases sociales.
Apenas descendían del barco comercial, los recién llegados fruncían el ceño ante la evidente desigualdad del lugar. Sin embargo, ninguno estaba dispuesto a hacer algo al respecto. Como todos, cada uno tenía sus propias opiniones sobre cómo deberían hacerse las cosas, pero esas ideas no pasaban de simples comentarios al aire, quejas fugaces compartidas en alguna conversación casual sobre la suerte de los lugareños que quedaban en la nada misma, cuando volvían a sus hogares.
Sorbet no era especialmente conocida por su turismo, pero cada isla del mundo tenía algo que aportar a las experiencias de cada individuo y esta no era la excepción. Puede que la zona sur de la isla fuera un lugar despojado de los lujos y atenciones gubernamentales necesarios para una vida digna, pero la zona norte era todo lo contrario.
Un entorno de derroche, abundancia y buena fiesta. Un lugar al que Miyamoto Ryota tendría que visitar sí o sí al menos una vez en su vida.
El manto nocturno cubría la isla mientras las luces del sector comercial se iluminaban irradiando de diferentes caracolas, brindando un espacio llamativo que invitaba a los turistas a ingresar en pequeños edificios. Los cuales parecían más pubs de fiesta, diseñados para extender la diversión a otros servicios más exquisitos.
Uno de ellos parecía ser el lugar más visitado de la zona “The pussy Cat”, la discoteca más llamativa del lugar, de donde su mascota “The cat”, un hombre vestido con traje de gato, invitaba a los turistas a pasar para disfrutar la noche.
En su interior, psicodélicas pinturas acompañadas por una cristalería trabajada y luces abundantes proporcionadas por proyecciones de den den mushis gigantes en el techo actuando como bolas de disco presentaban un ambiente de fiesta pocas veces visto.
En ese lugar, en la barra, se encontraba ni más ni menos que el joven de cabellos castaños, mirada atrevida y ojos ambarinos, de espaldas contra la barra del lugar con un Daiquiri sobre ella. Sus ojos se desviaban ligeramente a un costado; una conversación banal dada por el lugar y su necesidad de atención se había originado tras un sincero “Hola”.
![[Imagen: SUhzbop.jpeg]](https://i.imgur.com/SUhzbop.jpeg)
- Disculpa, estoy buscando a una chica en particular, no sé si la has visto por aquí. –
Dijo, acercándose lo justo para que su voz se oyera por encima de la música sin necesidad de gritar. - Tiene una mirada como la tuya… - susurró, dejando que sus ojos se detuvieran en los suyos - El mismo cabello, los mismos labios… y esa belleza que hace que el resto del lugar desaparezca. - Sonrió con picardía, ladeando la cabeza apenas - Y resulta que me debe algo… porque acaba de robarme el corazón. - Al término de sus vocablos, una sonrisa se curvó en sus labios, era una persona directa con sus intenciones y su atención había sido atrapada por esa chica de cabellera blanca, ojos violáceos y tatuajes marcados en su piel.
"Bro, en serio es hermosa..." Penso.
¿Qué estaría a punto de ocurrir esa noche? ¿Y por qué un aura misteriosa parecía acecharlos desde la lejanía?
La isla de Sorbet, un territorio marcado por la división entre clases sociales.
Apenas descendían del barco comercial, los recién llegados fruncían el ceño ante la evidente desigualdad del lugar. Sin embargo, ninguno estaba dispuesto a hacer algo al respecto. Como todos, cada uno tenía sus propias opiniones sobre cómo deberían hacerse las cosas, pero esas ideas no pasaban de simples comentarios al aire, quejas fugaces compartidas en alguna conversación casual sobre la suerte de los lugareños que quedaban en la nada misma, cuando volvían a sus hogares.
Sorbet no era especialmente conocida por su turismo, pero cada isla del mundo tenía algo que aportar a las experiencias de cada individuo y esta no era la excepción. Puede que la zona sur de la isla fuera un lugar despojado de los lujos y atenciones gubernamentales necesarios para una vida digna, pero la zona norte era todo lo contrario.
Un entorno de derroche, abundancia y buena fiesta. Un lugar al que Miyamoto Ryota tendría que visitar sí o sí al menos una vez en su vida.
El manto nocturno cubría la isla mientras las luces del sector comercial se iluminaban irradiando de diferentes caracolas, brindando un espacio llamativo que invitaba a los turistas a ingresar en pequeños edificios. Los cuales parecían más pubs de fiesta, diseñados para extender la diversión a otros servicios más exquisitos.
Uno de ellos parecía ser el lugar más visitado de la zona “The pussy Cat”, la discoteca más llamativa del lugar, de donde su mascota “The cat”, un hombre vestido con traje de gato, invitaba a los turistas a pasar para disfrutar la noche.
![[Imagen: 8RpXPAt.png]](https://i.imgur.com/8RpXPAt.png)
En su interior, psicodélicas pinturas acompañadas por una cristalería trabajada y luces abundantes proporcionadas por proyecciones de den den mushis gigantes en el techo actuando como bolas de disco presentaban un ambiente de fiesta pocas veces visto.
En ese lugar, en la barra, se encontraba ni más ni menos que el joven de cabellos castaños, mirada atrevida y ojos ambarinos, de espaldas contra la barra del lugar con un Daiquiri sobre ella. Sus ojos se desviaban ligeramente a un costado; una conversación banal dada por el lugar y su necesidad de atención se había originado tras un sincero “Hola”.
![[Imagen: SUhzbop.jpeg]](https://i.imgur.com/SUhzbop.jpeg)
- Disculpa, estoy buscando a una chica en particular, no sé si la has visto por aquí. –
Dijo, acercándose lo justo para que su voz se oyera por encima de la música sin necesidad de gritar. - Tiene una mirada como la tuya… - susurró, dejando que sus ojos se detuvieran en los suyos - El mismo cabello, los mismos labios… y esa belleza que hace que el resto del lugar desaparezca. - Sonrió con picardía, ladeando la cabeza apenas - Y resulta que me debe algo… porque acaba de robarme el corazón. - Al término de sus vocablos, una sonrisa se curvó en sus labios, era una persona directa con sus intenciones y su atención había sido atrapada por esa chica de cabellera blanca, ojos violáceos y tatuajes marcados en su piel.
"Bro, en serio es hermosa..." Penso.
¿Qué estaría a punto de ocurrir esa noche? ¿Y por qué un aura misteriosa parecía acecharlos desde la lejanía?
