10-10-2025, 10:39 PM
— Si, aunque no seamos conscientes las estrellas siempre están, el mundo es mucho mas que lo que percibimos –Replicó Eros manteniéndose siempre un pasito por detras de la ciega pues llegado el caso el quería estar listo para preservarse de todo mal, así viniese por parte de la persona que hasta este momento no había mas que genuina amabilidad ¿Como confiar? Si su padre mismo le había enseñado que los mares estaban llenos de cazadores que parecían presas ¿Era Gwendolyn tan inofensiva como parecía? No, Eros sabia que aunque ella no percibiera el mundo de la misma manera la realidad era que la joven había bien sobrevivido hasta ese punto. No era una criatura indefensa, sino alguien que solo conocía esa vida.
— Siento que se va a enojar conmigo si seguimos hablando de fe, porque a mi me han enseñado que aquel cuyo sentido del humor funciona a costa de quienes no lo comprenden son crueles —Aclaro con vehemencia aunque mirando para todos lados antes de decirlo, como si este dios pudiese enojarse con él y castigarle inmediatamente.
— La marina, los nobles y los dragones celestiales dicen que ellos son la ley, lo divino y lo absoluto. Solo por enbanderar un credo distinto tu eres enemiga de la ley... ¿No le da miedo? —Con cierta curiosidad rasco su mentón pensativo, sin poder comprender los detalles finos detrás de la fe de la muchacha y por supuesto, la libertad que embanderaba. — Mi padre siempre eespeto las instituciones pero mi madre no, ella decía que no habia nada mas sagrado que la vida de cada uno y por eso debiamos cuidarnos todos como iguales. Durante nuestra vida y despues... por eso quizas se caso con mi padre, pues el siempre fue un enterrador y no habia mucho mas sobre el que su deseo de respetar la muerte de aquellos que habian vivido con honor y entre quienes los han amado. Por eso yo no puedo respetar a quienes no honran la vida ajena —Dejo en claro antes de frenarse.
Ella había hablado de su capitán y su gente como personas objetivamente buenas que nunca defenestrarian las tumbas que el queria recuperar
¿Pero de que era capaz? ¿Y que la impulsaba?
— ¿Cual es tu objetivo de vida, Gwendolyn? ¿Tiene acaso que ver con tu canto? —Era quizás lo único que el podia suponer. Su voz, su fe y su entendimiento de lo que la rodeaba era todo lo que sabia de ella despues de todo, ni mas, ni menos. Entonces froto sus manos enguantadas, respiro profundo y culmino. — Me gustaría conocer a tu capitán
— Siento que se va a enojar conmigo si seguimos hablando de fe, porque a mi me han enseñado que aquel cuyo sentido del humor funciona a costa de quienes no lo comprenden son crueles —Aclaro con vehemencia aunque mirando para todos lados antes de decirlo, como si este dios pudiese enojarse con él y castigarle inmediatamente.
— La marina, los nobles y los dragones celestiales dicen que ellos son la ley, lo divino y lo absoluto. Solo por enbanderar un credo distinto tu eres enemiga de la ley... ¿No le da miedo? —Con cierta curiosidad rasco su mentón pensativo, sin poder comprender los detalles finos detrás de la fe de la muchacha y por supuesto, la libertad que embanderaba. — Mi padre siempre eespeto las instituciones pero mi madre no, ella decía que no habia nada mas sagrado que la vida de cada uno y por eso debiamos cuidarnos todos como iguales. Durante nuestra vida y despues... por eso quizas se caso con mi padre, pues el siempre fue un enterrador y no habia mucho mas sobre el que su deseo de respetar la muerte de aquellos que habian vivido con honor y entre quienes los han amado. Por eso yo no puedo respetar a quienes no honran la vida ajena —Dejo en claro antes de frenarse.
Ella había hablado de su capitán y su gente como personas objetivamente buenas que nunca defenestrarian las tumbas que el queria recuperar
¿Pero de que era capaz? ¿Y que la impulsaba?
— ¿Cual es tu objetivo de vida, Gwendolyn? ¿Tiene acaso que ver con tu canto? —Era quizás lo único que el podia suponer. Su voz, su fe y su entendimiento de lo que la rodeaba era todo lo que sabia de ella despues de todo, ni mas, ni menos. Entonces froto sus manos enguantadas, respiro profundo y culmino. — Me gustaría conocer a tu capitán
