11-10-2025, 01:22 AM
Al entrar en aquel comedor, pudimos seguir contemplando toda la jodida opulencia de Nitobo, una sala ya no solo llena grandes ornamentos, y unas lámparas de araña de flipar, sino que además, el comedor era inmenso - Aquí como mínimo entran entre doscientas y trescientas personas. - dije con cara de alucinación. Además que no solo había mesas, sino que también estaba perfectamente adecuado para que las labores de los camareros, chefs y sommeliers, trabajaran totalmente inmersos en una perfección. Digamos como si se tratara de un laboratorio experimental de comida muy rica. Una pena que sea lo más soso en este campo, no tengo ni puta idea de cocinar casi, como para preparar alguno de los platos que tenemos delante. Avanzamos los dos hacia la zona de la cocina, esto era una locura, muebles de máximo nivel, todas las herramientas de la cocina impolutas. A los dos nos llamó la atención, bueno más bien su olor nos atrajo totalmente hacia el final de aquella encimera de mármol. Un plato de carne para dos personas que literalmente tenía una pinta bestial. - Amigo, nos vamos a poner las botas. Si señor. - dije mientras frotaba mis manos y empezaba a salivar como cuál niño a punto de comerse un caramelo. Nuestro momento de paz se vio interrumpido por la llamada a gritos de Sohem. Al escuchar sus órdenes claras y concisas no pude repetir. - Señor, sí señor. - dije con cierto tono de desgana...
A continuación Viktor empezó a comer mientras me comentaba que necesitaba que le terminara de repasar sus heridas, toco apartar la mitad de aquel plato, para poder observar con claridad la otra herida principal. Mientras estaba comiendo, le pedí amablemente que se subiera la parte de la camisa donde había recibido el otro impacto de bala, al igual que antes no había rastro de ninguna perforación ni hemorragia, así que simplemente era una dolencia física de grado alto con probabilidad de rotura de alguna de sus costillas, pero no teníamos tiempo para comprobar si era necesario o no unas pruebas médicas más avanzadas. Abrí el botiquín encima de la encimera y lo esparcí para poder trabajar mejor, no necesitaba mucho más que un apósito grande que le cubriera la zona del lomo y una pomada tradicional para hematomas, compuesta por antiinflamatorio y toques hiérbales. - Desde luego no va a notar nada en su nariz, ni va a poder degustarlo bien.... Pobre... - Dije mientras me colocaba los guantes médicos y empezaba la aplicación de la medicina suavemente. Una vez que había acabado recogí todo y lo volví a guardar en la gabardina. - Bueno, vamos para allá, pero me llevo esto que me lo he ganado. -dije mientras cogía con mi diestra el pedazo de carne que me había dejado mi compañero y me lo llevaba a la boca, se nota que nuestra complicidad ha aumentado a lo largo de todos estos años. Al llegar a la habitación con donde estaba la sichibukai, Sohem y Nitobo. Viktor se encargó de recoger el casco del jefe y yo simplemente me dispuse a apilar todas las cosas, empezando por los jirones de la ropa, continuado con sus armas y sus municiones, además de una especie de bolas y semillas. Por último, recogí un papel en blanco, un par de Den Den Mushi. Una vez que todo estaba apilado, busque algo que me fuera cómodo para transportarlo, y estando en una mansión de riqueza absoluta, una bandeja de oro me parecía la mejor opción. Coloque todo encima de la bandeja de forma ordenada y con la yema de mis dedos la toque. - Pointo Zip! - dije mientras la bandeja de oro con todos los enseres de Ren se convertía en una canica totalmente dorada y reluciente. - La verdad es que es preciosa. - dije mientras la sostenía con mis dedos, después de eso la guarde y nos pusimos en dirección a donde estaba Sohem.
Mientras caminábamos al despacho, una preocupación despertó en Viktor, ya que reflexionaba y me aseguraba que no era necesario que me involucrara, que él haría el trabajo sucio. Seguí caminando sin abrir la boca, reflexionando que tipo de persona era Sohem y esa ira y ambición desmedida. - Que pretendes hacer Sohem, para que Viktor se cuestione esto.... - pensé mientras me agarraba el mentón. - Es necesaria la violencia una vez que has despojado a tus enemigos de todo... - Vik si Sohem hace de jurado, juez y verdugo. Muy probablemente abandone la sala... - Como dices, no es necesaria mi presencia en esa situación. - dije en un tono serio y comedido. Al llegar al despacho, la imagen de la mujer en el suelo y humillada de tal forma ante Ilime me dejo a cuadros, además que lo poco que pude ver del viejo, solo le importaba salvarse el culo a él mismo. Viktor se acercó a Sohem y le mostró su casco, por mi parte me puse a su lado contrario y extendí la mano donde estaba la canica con las cosas de Ren.
Mi cuerpo por dentro estaba temblando de miedo, ya que no sé si estaba mentalmente preparado para soportar lo que iba a venir.
A continuación Viktor empezó a comer mientras me comentaba que necesitaba que le terminara de repasar sus heridas, toco apartar la mitad de aquel plato, para poder observar con claridad la otra herida principal. Mientras estaba comiendo, le pedí amablemente que se subiera la parte de la camisa donde había recibido el otro impacto de bala, al igual que antes no había rastro de ninguna perforación ni hemorragia, así que simplemente era una dolencia física de grado alto con probabilidad de rotura de alguna de sus costillas, pero no teníamos tiempo para comprobar si era necesario o no unas pruebas médicas más avanzadas. Abrí el botiquín encima de la encimera y lo esparcí para poder trabajar mejor, no necesitaba mucho más que un apósito grande que le cubriera la zona del lomo y una pomada tradicional para hematomas, compuesta por antiinflamatorio y toques hiérbales. - Desde luego no va a notar nada en su nariz, ni va a poder degustarlo bien.... Pobre... - Dije mientras me colocaba los guantes médicos y empezaba la aplicación de la medicina suavemente. Una vez que había acabado recogí todo y lo volví a guardar en la gabardina. - Bueno, vamos para allá, pero me llevo esto que me lo he ganado. -dije mientras cogía con mi diestra el pedazo de carne que me había dejado mi compañero y me lo llevaba a la boca, se nota que nuestra complicidad ha aumentado a lo largo de todos estos años. Al llegar a la habitación con donde estaba la sichibukai, Sohem y Nitobo. Viktor se encargó de recoger el casco del jefe y yo simplemente me dispuse a apilar todas las cosas, empezando por los jirones de la ropa, continuado con sus armas y sus municiones, además de una especie de bolas y semillas. Por último, recogí un papel en blanco, un par de Den Den Mushi. Una vez que todo estaba apilado, busque algo que me fuera cómodo para transportarlo, y estando en una mansión de riqueza absoluta, una bandeja de oro me parecía la mejor opción. Coloque todo encima de la bandeja de forma ordenada y con la yema de mis dedos la toque. - Pointo Zip! - dije mientras la bandeja de oro con todos los enseres de Ren se convertía en una canica totalmente dorada y reluciente. - La verdad es que es preciosa. - dije mientras la sostenía con mis dedos, después de eso la guarde y nos pusimos en dirección a donde estaba Sohem.
Mientras caminábamos al despacho, una preocupación despertó en Viktor, ya que reflexionaba y me aseguraba que no era necesario que me involucrara, que él haría el trabajo sucio. Seguí caminando sin abrir la boca, reflexionando que tipo de persona era Sohem y esa ira y ambición desmedida. - Que pretendes hacer Sohem, para que Viktor se cuestione esto.... - pensé mientras me agarraba el mentón. - Es necesaria la violencia una vez que has despojado a tus enemigos de todo... - Vik si Sohem hace de jurado, juez y verdugo. Muy probablemente abandone la sala... - Como dices, no es necesaria mi presencia en esa situación. - dije en un tono serio y comedido. Al llegar al despacho, la imagen de la mujer en el suelo y humillada de tal forma ante Ilime me dejo a cuadros, además que lo poco que pude ver del viejo, solo le importaba salvarse el culo a él mismo. Viktor se acercó a Sohem y le mostró su casco, por mi parte me puse a su lado contrario y extendí la mano donde estaba la canica con las cosas de Ren.
Mi cuerpo por dentro estaba temblando de miedo, ya que no sé si estaba mentalmente preparado para soportar lo que iba a venir.
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