11-10-2025, 01:35 AM
Garnet agarró la manzana y no dudó en continuar la labor de su anterior propietario. Tobías rió entre dientes mientras miraba hacia la caja que le acababa de señalar su hermano, era realmente peculiar, y la caja también. Era un recipiente del tamaño y forma de una sandía pequeña, de con una mitad roja y la otra blanca. - Si que es raro, si. - El carpintero jamás había visto nada parecido. - Puede que no sea una caja. Habrá que tener cuidado, no vaya a explotar o algo. - El joven barba naranja repitió la misma estrategia utilizada en las anteriores cajas. Con el poder de su fruta, atrajo flotando el extraño objeto hasta su mano. Pesaba poco, seguramente era un objeto hueco. Se lo acercó a la oreja izquierda, pero no escuchó nada dentro. Lo golpeó con muchísima suavidad contra la barandilla de proa, definitivamente estaba hueco. Tobías tuvo que reprimir sus ansias por lanzar esa caja contra el suelo y descubrir de una vez que ocultaba en su interior. Le ayudo su curiosidad por comprender el funcionamiento de las cosas y, por lo que estaba viendo, no era un mecanismo de apertura habitual. Cuanto más difícil, más divertido le resultaba y aquello, cuanto menos, sería una experiencia nueva.
El vaquero examinó con detenimiento la bola bicolor. Le dio varias vueltas y más de un meneo. Dentro parecía haber un objeto, debía ser pequeño por el ruido que emitía al chocar con las curvas paredes y porque se notaba que tenía bastante aire dentro. La caja estaba compuesta por dos mitades simétricas, una roja, la otra blanca, ensambladas a la perfección. No había juego entre ellas, solo un finísimo corte que no parecía querer crecer ni moverse por mucho que el carpintero la zarandease. El tozudo pirata se sentó con las piernas estiradas hacia delante, separándolas lo justo para atrapar entre ellas aquella caja esférica. Tener solo una mano no lo ponía nada fácil, pero el orgullo le impedía pedir ayuda a Garnet. Así pues, con la mitad blanca del recipiente entre los muslos, agarró la parte superior de la parte roja con sus largos dedos, probando distintos movimientos, a ver si lograba dar con el correcto. El movimiento que más deseaba realizar era apretar con fuerza aquella cúpula, a ver si cedía en pedazos, pero le podía el conseguir descifrar aquel sistema. La mitad de la mañana había volado ya y un rugido bajo sus costillas, le recordó al vaquero que se iba acercando la hora de comer. Le vino a la mente aquella mermelada de cactus que descubrió en isla Toko. “¿Podría ser?” Tobías apretó con fuerza los muslos y la mano contra la semiesfera roja. Giró la mano izquierda en el sentido contrario a las agujas del reloj y una sonrisa apareció fugaz en el rostro del joven. Estaba roscada, así que no dudó en proseguir girando aquella tapa. Unos tediosos segundos después, al fin se separaron ambas mitades, descubriendo lo que habían estado ocultando.
- Una caja de cartón. ¿Podrían ser…? - Tobías tomo la caja y abrió la solapa. - ¡…Cartas! ¡Genial! Tengo que enseñarte a jugar al Mus. - El vaquero se apresuró a vaciar el contenido y mirarlo con detalle. - Espera. ¿Qué diablos es esto? A ver, son cartas y parecen para jugar, pero no las había visto en la vida. - Estaba encantado con los dibujos representados en aquellas cartas, criaturas que jamás había ni imaginado. A veces parecían animales, otras plantas, otras objetos, otras dragones y otras criaturas mitológicas, otras peces, bueno una gran variedad de bichos caricaturizados. - Mira, éste parece un gyojin tiburón martillo. ¿Has visto esta otra? ¡Brilla! Y este dragón me encanta. - El pistolero estaba emocionado como un niño chico. - Espero que haya suficientes para jugar. Mira, todas tienen nombre y atributos. Están enmarcadas en distintos colores. Esto parecen ataques. ¡Bua, qué pasada! Me pondré a investigarlo esta misma noche. - La excitación embriagó por completo al vaquero, quien había olvidado por completo que había más cajas flotando, esperando ser rescatadas.
El vaquero examinó con detenimiento la bola bicolor. Le dio varias vueltas y más de un meneo. Dentro parecía haber un objeto, debía ser pequeño por el ruido que emitía al chocar con las curvas paredes y porque se notaba que tenía bastante aire dentro. La caja estaba compuesta por dos mitades simétricas, una roja, la otra blanca, ensambladas a la perfección. No había juego entre ellas, solo un finísimo corte que no parecía querer crecer ni moverse por mucho que el carpintero la zarandease. El tozudo pirata se sentó con las piernas estiradas hacia delante, separándolas lo justo para atrapar entre ellas aquella caja esférica. Tener solo una mano no lo ponía nada fácil, pero el orgullo le impedía pedir ayuda a Garnet. Así pues, con la mitad blanca del recipiente entre los muslos, agarró la parte superior de la parte roja con sus largos dedos, probando distintos movimientos, a ver si lograba dar con el correcto. El movimiento que más deseaba realizar era apretar con fuerza aquella cúpula, a ver si cedía en pedazos, pero le podía el conseguir descifrar aquel sistema. La mitad de la mañana había volado ya y un rugido bajo sus costillas, le recordó al vaquero que se iba acercando la hora de comer. Le vino a la mente aquella mermelada de cactus que descubrió en isla Toko. “¿Podría ser?” Tobías apretó con fuerza los muslos y la mano contra la semiesfera roja. Giró la mano izquierda en el sentido contrario a las agujas del reloj y una sonrisa apareció fugaz en el rostro del joven. Estaba roscada, así que no dudó en proseguir girando aquella tapa. Unos tediosos segundos después, al fin se separaron ambas mitades, descubriendo lo que habían estado ocultando.
- Una caja de cartón. ¿Podrían ser…? - Tobías tomo la caja y abrió la solapa. - ¡…Cartas! ¡Genial! Tengo que enseñarte a jugar al Mus. - El vaquero se apresuró a vaciar el contenido y mirarlo con detalle. - Espera. ¿Qué diablos es esto? A ver, son cartas y parecen para jugar, pero no las había visto en la vida. - Estaba encantado con los dibujos representados en aquellas cartas, criaturas que jamás había ni imaginado. A veces parecían animales, otras plantas, otras objetos, otras dragones y otras criaturas mitológicas, otras peces, bueno una gran variedad de bichos caricaturizados. - Mira, éste parece un gyojin tiburón martillo. ¿Has visto esta otra? ¡Brilla! Y este dragón me encanta. - El pistolero estaba emocionado como un niño chico. - Espero que haya suficientes para jugar. Mira, todas tienen nombre y atributos. Están enmarcadas en distintos colores. Esto parecen ataques. ¡Bua, qué pasada! Me pondré a investigarlo esta misma noche. - La excitación embriagó por completo al vaquero, quien había olvidado por completo que había más cajas flotando, esperando ser rescatadas.
![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
