Estimados Pasajeros Ultimo llamado hacia El Reino de Samba :: Presente Absoluto
#1
Narrador / María Merlot

Día 20 de Otoño, Año 16.
………………………………….

Una inesperada aventura estaba por comenzar.
Una historia por escribirse abrió las puertas de su celda.

El sol de la mañana brillaba y resplandecía llenando de vitamina D a las personas de aquel lugar. ¿Qué lugar? El puerto turístico de Isla Karate. Las personas iban y venían, algunas con felicidad, otras con ansiedad pero lo que sí era seguro es que todos iban al mismo lugar. Con sus camisas playeras, sus maletas y toda la emoción de emprender un viaje a través del mar por rutas de majestuosas vistas. ¿A qué me refiero? Al crucero que estaba por partir, un crucero que navegaría hacia el Reino de Samba, famoso por su clima cálido, selvas y cosechas de caña de azúcar o fue lo que dijo el Asesor de viaje de “Cacao Tours”, un tipo muy majo con un atuendo peculiar estilo hawaiano llamado Juan, conocido por sus amigos como Juancho.

¿Por qué María Merlot iba al Reino de Samba?

Porque así lo solicitó Fantasma, porque Algodón de Azúcar iría, porque al aparecer había algo que buscar más allá de las tranquilas aguas del South Blue, y ella no se iba a separar de sus nakamas, bueno, podría, pero jamás de Hyakinthos… su corazón se rompería en miles de pedazos si él no existiera en este mundo. ¿La historia de ambos? En otro momento será contada, lo importante para saber, es que la mujer de cabellera celeste lo adoraba más allá de hasta su propia vida.

Así fue como la chica, en el torbellino de alegría que la caracterizaba hizo su maleta, que previamente le regalo Ashveil de color celeste como su cabeza y con rueditas para una fácil manipulación. Empaco sus armas, empaco la tiara que consiguió en su aventura con su Unnie, empacó su ropa más valiosa empezando por la camisa morada que Blacky, ahora Rojo, le había regalado, también guardo los pocos berrys que tenía. Por suerte, el comprador del barco, les permitió pasar la noche en el navío, así que solo debían bajar por el puerto general, al puerto turístico para abordar el Crucero. Y así lo hizo ella, recibiendo su collar de flores, una bebida colorida sin alcohol y siendo llevada a una habitación en la zona VIP, todos tenían habitaciones VIP. Juancho de verdad cumplió su palabra y así comenzaba su partida.

¿Habían vendido el barco de Lucarde Ashveil?
Si, el día anterior.

Flash Back

María escuchaba en silencio las palabras de Lucarde Ashveil, ese hombre de tez morena que la había liberado de sus cadenas mentales. Su petición era sencilla: Acompañarlo más allá del Reino de Samba. La acción era difícil, mas por el apego emocional que por cualquier otra cosa, sacrificando el barco que les servía como hogar. Debían pasar desapercibido por ahora, debían llegar a un lugar en particular. La única forma era: A través de una ruta comercial como turistas. El hombre les dio la opción de irse, de separar sus caminos en este punto… pero en el caso de la semi sirena nunca lo dejaría por voluntad propia, así que ella aceptó con gusto ir a dónde fuera, y más porque Hyakinthos aceptó antes que ella. Así fue como lo ví bajar del barco aquella noche, rumbo a algún lugar dónde vender su tan querida (o no tan querida) embarcación.

Ella lo siguió… ¿Por qué razón? Solo sintió en su corazón que no debía dejarlo solo, independientemente de su serenidad… ella había sido prisionera de varios piratas para saber cuanto aprecio le tienen a esas tablas flotantes, y Ashveil no sería la excepción. Así que decidió acompañarlo desde las sombras para brindarle el apoyo emocional que necesitaría. De pronto, entre aquellas calles lo perdió de vista, y cuando fue a cruzar por donde había ido… él la estaba esperando, taladrándola con esos enigmáticos ojos de vórtices amarillos.

— ¿Señorita, me espías? — preguntó con tranquilidad alzando una de sus hermosas cejas.

— No… — le respondió desviando la mirada y con un leve sonrojo en sus mejillas porque había sido pillada — … la pregunta correcta sería: “¿Señorita, me estás siguiendo?” — dijo regresando su mirada a él e imitando su voz cuando dijo la frase. Siempre le resultaba encantador escuchar de sus labios la palabra “Señorita”, dirigida a ella… porque él, más que nadie, sabía de un pasado no muy lejano… dónde ni siquiera era considerada humana; y no exactamente por ser una semi sirena — … porque la respuesta es: Si… — confirmo, no iba a mentirle, no a él. — Yooooooooooooo….  quería acompañarte a vender el barco, aunque no lo parezca he presenciado muchas ventas y compras, bueno…. no como compradora sino como mercancía pero entiendo el proceso, y siempre me resulta taaaaaaaaan interesante. Eso de regatear aquí, sobornar allá. Por favor, déjame acompañarte, prometo portarme bien y no soltar tu mano hasta que todo termine…  — le pidió, tomando una de sus manos entre las suyas y mirándolo a sus preciosos ojos.

Él solo le sonrió, negó con su cabeza y continuó su camino. ¿Le estaba diciendo que si? Bueno, tampoco le dijo que no. Así que María fue detrás de Ashveil. Estuvieron en varios sitios, ninguno parecía encajar con lo que el moreno buscaba. ¿Sería que no quería soltar el barco? — … No lo tenía planeado de esta forma… — comentó a la nada el hombre, María solo lo escucho y le sonrió, sabía que habían sido decisiones difíciles… pero antes de la calma siempre hay tormentas, esta era una de ellas, luego brillaría el sol.

— … Fantasma. ¿Puedo intentarlo esta vez? Solo espérame aquí… ya te llamo…— le pregunto viendo de reojo la sede de un astillero que compraba y vendía barcos. Le indico, entrando a la tienda oficina, sin esperar su respuesta.

Dentro del lugar habían muchas miniaturas de barcos, todo muy bonito pero fue el hombre musculoso detrás del escritorio quien la sorprendió. Ella se imaginaba un viejo con lentes escribiendo y escribiendo, contando y contando.

— Buenas noches, Señor — saludó con todo el encanto que la caracterizaba.

— Buenas noches, Señorita— respondió embobado el sujeto, cuando otros le llamaban “Señorita” sonaba insulso en comparación de cuando Lucarde lo decía —  ¿En qué puedo ayudarla? — ¿Como culparlo? María era una mujer hermosa de largo cabello celeste, cuerpo bien formado y una sonrisa angelical.

— En mucho, Señor — le dijo mientras se acercaba al mostrador y se apoyaba sobre este con sus codos — … ¡Quiero vender un Barco! — decirlo sonó muy emocionante, y en el fondo muy triste también — … ¡Es precioso! Su madera es de la mejor calidad, viene de la Isla Madeiro donde las plantaciones de bosques maderables son lo mejor de lo mejor…— empezó a recitar la chica…

Treinta minutos después, y luego de explotar la cabeza del pobre hombre con cháchara, y usar su belleza, la semi sirena había logrado vender el barco por un monto superior al que habían ofrecido en otros lados, aunque nunca el valor real del mismo. También había conseguido que los dejaran pasar la noche en este y además, un amigo nuevo en Isla Karate: Benjamin, el nombre del encargado y contador del Aserradero. El buen hombre también le recomendó buscar a un amigo suyo al otro lado de la línea, quien seguro le daría un buen descuento en la adquisición de otro barco: Pedro El Matamoto Perez.

Luego se habían dirigido a la zona turística de los muelles a comprar los boletos hacia el Reino de Samba, ahí conocieron a Juan, o Juancho para los amigos, quien se presentó como el Asesor de viaje de Cacao Tours. Al parecer él tenía las mejores ofertas y promociones, y si le ganaban en Tres y Raya, daba un descuento a sus clientes. María aceptó, bajo la divertida mirada de Ashveil, y como la persona con suerte que era: Ganó.

Y así fue como vendieron un barco y consiguieron los boletos para emprender su aventura más allá, mucho más allá…

Fin del FlashBack.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


Mensajes en este tema
Estimados Pasajeros Ultimo llamado hacia El Reino de Samba :: Presente Absoluto - por Maria Merlot - 11-10-2025, 01:44 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)