[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 6)
#16
[personajeinvalido=315]

–No temo el encuentro, pero por si no lo has notado, estamos rodeados de posibles enemigos. –Le dijo el panda al peliblanco ante sus preguntas. ¿Hundirlos en el fondo del mar? Por qué no. No le darían pena. Mientras el panda jugaba con la idea de que usar sus poderes para hundir aquellos sujetos en el mar, la voz de uno de los individuos que no eran abiertamente de la marina irrumpió en sus pensamientos. Aquel idiota se estaba acercando con las manos en alto, como si los revolucionarios fuesen sus amigos, pero al menos tuvo la perspicacia, tal vez de casualidad, de no acercarse demasiado. Se quedó a poco menos de cinco metros de distancia y empezó a hablar. Hablaba como si fuera un veinteañero enrollado de los que a veces tienen porros y comparten con todo el mundo. Les ofrecía cooperación y Panda empezó a temerse la cifra que les diría Kovashi que costaría tal cooperación. Cinco millones por trabajar en equipo, diez para pagar el seguro antirrobos (es decir, que al final de la cooperación el espadachín no te robe), pero Garnet empezó a insultar a los marines a pleno pulmón. Cuando los llamó cerdos facistas, le arrancó una carcajada a Don Bambú. Seguro que eso reducía la cuota de cooperación. –Bueno, todo se puede hablar. –Confirmó el panda, pero no entró en detalles acerca de qué se hablaría. Nekah, el compañero de Garnet, empezó pidiendo calma y sugirió no buscar pelea con los marines. Estaba apelando a la necesidad de reunirse con los compañeros de los que se habían separado, algo con lo que Don Bambú podría estar de acuerdo, sin embargo... El resto de las palabras de Nekah le entraron por un oído y le salieron por el otro. Hubiera hecho algún comentario al hecho de que llamó a Kovashi capitán revolucionario, o que se presentase como pirata, pero la atención del panda estaba dirigida al marine medio animal, que había empezado a caminar hacia los revolucionarios con el arma guardada. En un principio, el panda no hizo nada. No se lo estaba creyendo del todo, de hecho. ¿Estaba loco? Debía de ser nuevo en el planeta o algo para cometer semejante temeridad. El marine empezó a gritar como un loco que los civiles les necesitaban, que ellos eran escoria y que era el momento de que la marina actuase. De alguna forma, aquel comportamiento hizo que el panda se relajase un poco, aunque no sabría decir por qué. Al avanzar dos metros nada más, el compañero de aquel marine tan cargante le detuvo agarrándole por el hombro, seguramente salvándole de un hostión criminal, pues el panda no se iba a andar con coñas. Aquel marine, más razonable que el otro, empezó a hablar de que lo que decía Nekah tenía sentido, fuera lo que fuese (el panda no le había prestado atención) y que lo mejor sería colaborar. –No. –Se mantuvo en sus trece. –Ayudaremos a los civiles sin vuestra ayuda y os mantendréis alejados de nosotros. –Instintivamente llevó sus manos a su bolsillo derecho, pero sus dedos no encontraron nada: había perdido su tabaco. Suspiró con resignación, porque no le hacía falta para vivir, pero no le venía mal tampoco.

De repente, una especie de limo negro y viscoso aterrizó de golpe en el centro de la plataforma, tan solo a un metro por delante del panda, entre él y los marines y a cinco metros en diagonal con los piratas de Shogun Gari. El limo salpicó la camisa y los pantalones del panda. –Puaj –Le gustaba mucho esa camisa, pero ahora tendría que tirarla. La textura de aquella cosa era pegajosa y desagradable, pero no sabía muy bien qué era. Aquella masa uniforme de viscosidad asquerosa, no obstante, no era sencillamente eso. De aquella sustancia se formó un cuerpo humano de casi metro ochenta de altura. El cuerpo, sin embargo, parecía elástico como aquella sustancia, sin duda alguna debido a alguna habilidad de fruta del diablo. El joven de sonrisa extensa y semblante siniestro, giró sobre sí mismo 360 grados mientras saludaba a todo el mundo y se presentaba como el capitán de aquella escoria esclavista. Cuando terminó de girar, completamente encarado al panda, éste pudo apreciar que el muchacho tenía una cicatriz en su torso, un corte del pecho al vientre que debió resultar de alguna terrible batalla. Sus últimas palabras tras su risa maníaca fueron una sencilla amenaza. Rendirse o sufrir la conscuencias. El muchacho metió sus manos en sus bolsillos y decidió que había quedado todo perfectamente claro. El panda no dudó un instante en agacharse ligeramente, fingiendo que estaba cumpliendo las órdenes, pero lo que estaba haciendo era acomodar su cuerpo para impulsarse mejor. En unos instantes, el panda dio un salto hacia delante a toda velocidad, pretendiendo pasar por el lateral del capitán Finn Slingerland y pasando su zarpa como cuchillas de acero por todo su torso de camino. La velocidad que alcanzó el panda fue tal que derrapó al frenar a tres metros de distancia con respecto al capitán, a sus espaldas, y se giró rápidamente cubriéndose con los brazos a la altura del abdómen esperándose lo peor. No era el primero al que se enfrentaba que era más rápido que él. Además, sospechaba que aquel individuo tenía poderes similares a los de su otro compañero revolucionario, pero lo que pretendía no era herirle, sino distraerle.

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RE: [EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 6) - por Max D. Bambú - 01-10-2023, 03:19 AM

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