Vámonos que nos vamos [Viaje entre islas, P.A.]
#2
El amanecer bañaba el puerto con una luz dorada suave, filtrándose entre las nubes bajas como si el cielo despertara junto con los barcos. El aire olía a sal, madera húmeda y cuerda recién tensada. En medio de la actividad cotidiana, pescadores preparando redes, marineros cargando suministros, gaviotas revoloteando con chillidos, Moja caminaba en silencio, su paso firme marcando un contraste con el bullicio a su alrededor.
 
Vestía su uniforme impecable, con la capa doblada sobre el hombro izquierdo y su mochila de lona perfectamente asegurada. Cada botón brillaba, cada pliegue estaba en su sitio. No había dudas en su andar.

En su bolsillo interior llevaba la carta, arrugada por el tiempo, pero aún legible:
 
“Soldado Moja, se le ordena incorporarse a la División 84. El Barco partirá hacia el Reino de Samba el día señalado. Preséntese en el puerto al amanecer.”
 
Frente a él, destacando sobre los demás buques, se alzaba el Royal Quiver, con su casco blanco y azul cortando la niebla matinal. Sus velas estaban recogidas, pero todo en la embarcación transmitía preparación.
 
Al pasar junto a la entrada del pequeño mercado pesquero, un hombre mayor, de piel curtida por el sol y el salitre, levantó la mano en señal de saludo. Era Taro, un pescador con quien Moja había intercambiado pocas palabras, pero suficientes para ganarse un respeto mutuo.

-Así que hoy te vas- dijo el hombre, sujetando una red enrollada al hombro.

Moja asintió.

-Sí. División 84- Su voz era serena, sin adornos.
 
Taro lo miró unos segundos y luego soltó una pequeña risa por la nariz.

-Siempre tan directo. Que el mar no te trague, soldado-

-Tampoco pienso dejar que lo intente- respondió Moja, con una leve inclinación de cabeza que en él equivalía a una sonrisa.
 
La despedida no necesitó más palabras. Un simple gesto, firme y breve. Ambos sabían que, en el puerto, las despedidas largas se disuelven como espuma.
 
Moja continuó su camino hasta la pasarela del Royal Quiver. Subió al barco sin mirar atrás, con el ritmo exacto de quien avanza hacia una misión más, ni glorificada ni temida. Una vez en cubierta, se ubicó en un costado, cerca de la barandilla, y observó en silencio cómo el puerto comenzaba a hacerse más pequeño. Las sogas se soltaron, las velas se abrieron con un golpe seco, y el Royal Quiver empezó a avanzar lentamente, rompiendo la superficie tranquila del agua.
 
El viento marino golpeó el rostro de Moja. No sonrió, pero sus ojos se mantuvieron fijos en el horizonte, donde el Reino de Samba esperaba. Una nueva etapa comenzaba, y para él, era tan clara como una orden escrita.
 
Sin discursos. Sin rodeos. Solo rumbo y deber.
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: Vámonos que nos vamos [Viaje entre islas, P.A.] - por Moja - 12-10-2025, 11:58 AM

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