11-08-2023, 09:57 AM
Pese a haber pedido perdón la gente parecía haber pasado de estar enfadada a estar asustada, ¿temían la redención de un pobre chico que sólo quería comer? En ese pueblo eran todos muy extraños y aunque lo intentaba no encontraba la lógica en la manera de pensar y actuar de estos seres. Alcé mi brazo derecho y lo pasé detrás de mi cabeza, rascándome el cogote confuso mientras me movía de un lado a otro. Cada movimiento que hacía venía acompañado de un: “Uyuyuyuy”, “Ay madre”, “Oioioi que se va a caer”, “¡Cuidao hombre!”. ¿Se estaban refiriendo a mí? ¿Por qué me debía caer? Me daba la sensación de que estaban preocupados de más por mí, no era alguien que destacara por tener mal equilibrio, o es que igual me estaban avisando de que el suelo era inestable y que quizá se hundiría debido a mi peso. A fin de cuentas, pese a nuestras diferencias, eran gente de bien.
-Gracias… -dije agachando mi mirada hacia el suelo, con un tono de voz calmado y de verdadero agradecimiento.
Entonces salió de entre la muchedumbre una mujer rubia, elegante y notablemente más alta que el resto de personas que habían allí. Sin temerme lo más mínimo se dirigió a mi con un “Oye tú” y se puso de portavoz de todos aquellos ridículos de sentimientos cambiantes. Me dijo que si quería comida me pusiera a trabajar. Su voz era potente e intimidante, su mirada era feroz y su ropa era elegante. En su cintura se podía presumir un mango de alguna herramienta, o quizá de algún hacha o espada. ¿Sería una espadachina? Se me iluminaron los ojos y desperté del sueño en el que había estado atrapado todo este tiempo… si quería ser el Rey de los Piratas necesitaba gente fuerte a mi lado, y ella no sólo parecía fuerte, sino que tenía carácter.
-Oye, vieja. -le contesté, con una sonrisa en la cara. -Me llamo Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero. ¡Creo que estamos destinados a encontraros! -grité con emoción. -¿Quieres poner el mundo del revés conmigo? -dije, con convicción en mi voz. -¡Únete a mi tripulación! Kikikiki… -reí.
El silencio se hizo en la plaza por un momento.
-Gracias… -dije agachando mi mirada hacia el suelo, con un tono de voz calmado y de verdadero agradecimiento.
Entonces salió de entre la muchedumbre una mujer rubia, elegante y notablemente más alta que el resto de personas que habían allí. Sin temerme lo más mínimo se dirigió a mi con un “Oye tú” y se puso de portavoz de todos aquellos ridículos de sentimientos cambiantes. Me dijo que si quería comida me pusiera a trabajar. Su voz era potente e intimidante, su mirada era feroz y su ropa era elegante. En su cintura se podía presumir un mango de alguna herramienta, o quizá de algún hacha o espada. ¿Sería una espadachina? Se me iluminaron los ojos y desperté del sueño en el que había estado atrapado todo este tiempo… si quería ser el Rey de los Piratas necesitaba gente fuerte a mi lado, y ella no sólo parecía fuerte, sino que tenía carácter.
-Oye, vieja. -le contesté, con una sonrisa en la cara. -Me llamo Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero. ¡Creo que estamos destinados a encontraros! -grité con emoción. -¿Quieres poner el mundo del revés conmigo? -dije, con convicción en mi voz. -¡Únete a mi tripulación! Kikikiki… -reí.
El silencio se hizo en la plaza por un momento.
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
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