Estimados pasajeros en los próximos minutos anclaremos en Samba :: Presente Absoluto
#8
“Estimados pasajeros, capitanes de vuestra propia aventura. Aquí su anfitriona, Mai Dai, con un anuncio especial y esperado por todos ustedes. Hemos arribado a la isla del Reino de Samba. Les agradecemos desembarcar de forma ordenada por las puertas asignadas en cada boleto, no olviden retirar por la puerta #6 a sus mascotas. También, en nombre del Capitán Feliciano Happ, y su segundo al mando, Palomo Palomino, y de toda la tripulación, queremos agradecerles por habernos elegido para su viaje desde la Isla del Karate. Esperemos verlos en una próxima oportunidad. Disfruten su estadía en esta azucarada isla.”
El barco atracó suavemente en la costa, y al bajar, lo primero que me golpeó fue el aire cálido, cargado de sal y ritmo. La isla de Samba era un estallido de color y vida. Las casas, pintadas con tonos vivos —rojos intensos, amarillos brillantes, azules que parecían robarle el tono al mar—, daban la sensación de que todo estaba en constante movimiento, incluso cuando el viento no soplaba. El suelo parecía vibrar con cada paso, como si la música nunca dejara de sonar, aunque aún no la hubiera escuchado.
Avancé por la calle principal con una sonrisa inevitable. Mis ojos iban de un lado a otro: puestos con frutas tropicales, telas danzando al viento, y aromas dulces y picantes que despertaban mi apetito. Mi estómago gruñó al instante; lo primero que pensé fue en probar algo local, quizás un plato con marisco recién pescado o alguna fruta jugosa que gotee azúcar al morderla.
Mientras caminaba, decidí buscar algo de ropa. No necesitaba comprar nada, pero me gustaba observar. Las tiendas estaban llenas de camisas ligeras, vestidos con estampados imposibles, y sombreros tejidos a mano. Me imaginé vistiendo alguno de esos conjuntos, mezclándome con los colores del lugar, y por un momento casi me olvido de que solo estaba mirando.

 Los colores brillaban por todas partes, y entre las calles llenas de vida, un pequeño perro de pelaje dorado cruzó corriendo frente a mí, moviendo la cola con entusiasmo. Llevaba un pañuelo rojo al cuello y parecía tan feliz como los músicos que tocaban a lo lejos. Sonreí al verlo; su alegría resumía perfectamente el espíritu de la isla. Seguí mi camino, con hambre y curiosidad, rumbo a encontrarme con María Merlot bajo el sol de la tarde.


Samba prometía aventuras… y algo me decía que la isla apenas estaba empezando a mostrarnos su verdadero ritmo.


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RE: Estimados pasajeros en los próximos minutos anclaremos en Samba :: Presente Absoluto - por Odeth - 13-10-2025, 10:52 PM

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