Hora: 10:15a.m. | Isla Organ
Durante sus viajes en los Blues, Dharma tenia la misión propia de investigar, comprender y observar como funcionaban las distintas sociedades y culturas a las cuales visitaba. Al final la distinción era mínima, aun en los blues casi todos se comportaban de la misma manera, quizá algo en los seres vivos ya los predisponía a esa búsqueda del compañerismo, así como algunas veces de la violencia. Hoy un día tranquilo amaneciendo en una isla muy interesante, de donde provienen los mejores vinos que se pueden disfrutar. El pelinegro oriundo de Wano, era un degustador de cualquier cosa que tuviera buen olor, sabor y no contenga insectos. De ahí en fuera podría probar la variedad de alimentos y bebidas que el mundo pueda ofrecer.
Andando por las peculiares calles con brisa fresca dada la hora del día, con un caminar relajado como de costumbre, estirando su cuerpo de a poco, girando su cabeza lentamente mientras seguían sus pies avanzando, así se veía a este peculiar "monje" de cabellos oscuros, al menos sus ropajes deseaban ayudarle a fingirlo, el hombre que oscilaba en una altura que alcanzaba los 220cm, un cuerpo que incitaba al temor al verlo, pero todo oculto bajo unos ropajes bastante tradicionales, un "yukata" de un tono rojo muy profundo y oscuro con finos detalles en blanco con rojo y unos pantalones negros; junto a calzado cómodo de color negro también. Andando bajo el sol, con sus manos cruzadas pero ocultas en cada una de las mangas contrarias, una caminata que no incitaba a mostrarse con prisa, pero tampoco a alguien que parecía lento. Su mirada era sumamente relajada y cálida acompañada de un par de orbes esmeralda, que reflejaban por breves instantes la luz solar de la isla. Portaba su espadón Rudra, el cual era visible entre las sujeciones donde era resguardada a lo largo de su espalda, ya que su visita en esta isla era netamente de placer. Además de que no seria bien visto alguien que pretender parecer pacifico portar un arma de filo, que aunque era natural ver gente así, al menos el trataba de portar su espaldón de esa manera, para no llamar de más la atención, en un día tan tranquilo.
| ¿Entonces este vino es de puros frutos rojos?| Con un tono animoso y agradable, sostenía con gracia y elegancia una copa de cristal, que uno de las vinaterías le había ofrecido, al parecer tenia la pinta de alguien que tenia algunos recursos, donde un señor de edad mayor, muy amablemente le contaba de que estaba hecho el vino, cuanto tiempo tardo en crearse y demás detalles. Dharma se mostro interesado, probando con detalle, degustando el sabor del vino, | Gracias... tiene muy buen sabor creo que le podría gustar a mis compañeros... Volveré | Musito con seriedad y una voz apacible, no tan usual en el, pero con su mano tomaba una hoja que estaba en una mesa afuera de la vinatería, era propaganda, mientras caminaba por dicha calle, en dirección a una de las avenidas donde se podía observar la totalidad de los valles y prados así ver la inmensidad de la isla llena de viñedos. Era un día agradable, incluso para los estándares de él.
Andando por las peculiares calles con brisa fresca dada la hora del día, con un caminar relajado como de costumbre, estirando su cuerpo de a poco, girando su cabeza lentamente mientras seguían sus pies avanzando, así se veía a este peculiar "monje" de cabellos oscuros, al menos sus ropajes deseaban ayudarle a fingirlo, el hombre que oscilaba en una altura que alcanzaba los 220cm, un cuerpo que incitaba al temor al verlo, pero todo oculto bajo unos ropajes bastante tradicionales, un "yukata" de un tono rojo muy profundo y oscuro con finos detalles en blanco con rojo y unos pantalones negros; junto a calzado cómodo de color negro también. Andando bajo el sol, con sus manos cruzadas pero ocultas en cada una de las mangas contrarias, una caminata que no incitaba a mostrarse con prisa, pero tampoco a alguien que parecía lento. Su mirada era sumamente relajada y cálida acompañada de un par de orbes esmeralda, que reflejaban por breves instantes la luz solar de la isla. Portaba su espadón Rudra, el cual era visible entre las sujeciones donde era resguardada a lo largo de su espalda, ya que su visita en esta isla era netamente de placer. Además de que no seria bien visto alguien que pretender parecer pacifico portar un arma de filo, que aunque era natural ver gente así, al menos el trataba de portar su espaldón de esa manera, para no llamar de más la atención, en un día tan tranquilo.
| ¿Entonces este vino es de puros frutos rojos?| Con un tono animoso y agradable, sostenía con gracia y elegancia una copa de cristal, que uno de las vinaterías le había ofrecido, al parecer tenia la pinta de alguien que tenia algunos recursos, donde un señor de edad mayor, muy amablemente le contaba de que estaba hecho el vino, cuanto tiempo tardo en crearse y demás detalles. Dharma se mostro interesado, probando con detalle, degustando el sabor del vino, | Gracias... tiene muy buen sabor creo que le podría gustar a mis compañeros... Volveré | Musito con seriedad y una voz apacible, no tan usual en el, pero con su mano tomaba una hoja que estaba en una mesa afuera de la vinatería, era propaganda, mientras caminaba por dicha calle, en dirección a una de las avenidas donde se podía observar la totalidad de los valles y prados así ver la inmensidad de la isla llena de viñedos. Era un día agradable, incluso para los estándares de él.
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