14-10-2025, 07:10 PM
—Asi es como los compañeros se alaban — O lo vio en una telenovela, eso entendió. Hyak no parecía particularmente familiarizado con los tratos de aprecio. Ashveil tampoco, pero lo intentaba. Cuando Onizuka se hizo el rudo Ash no dijo nada, quizás porque sabia que arrancarle un vicio a alguien era como luchar con una marea turbulenta. « Me asegurare de tirarle los cigarros cuando duerma » Pensaba, con una mirada maliciosa. — Merlot tu cuerpo es el de una modelo de bikinis... Estoy siendo irónico — Y eso que solo se la pasaba durmiendo y comiendo; su genetica era bendecida.
El crucero finalmente atracó en el puerto del Reino de Samba. El sonido de la gente era ensordecedor: turistas riendo, comerciantes gritando precios, marineros descargando cargamento. — Thyrm, ¿crees que habrá un lugar donde quepas? Digo... Creo que solo tu puedes jugar a los legos con medio reino — Y pensaba aun como meter tremendo bicho de veinticinco metros. Ash piso el suelo, finalmente el viento se calmo. El mundo sabría que alguien cruzo demasiados mares como para ser intimidado por una tierra nueva.
Se arrodilló un poco, mareado, apoyo su diestra sobre el suelo cálido y húmedo. — Por cierto Onizuka... Si haces daño a inocentes le dare a Hyak tu miembro disecado — Dijo, al ver a los demas partir del crucero. « Cada tierra tiene su historia » Cerró sus ojos ligeramente, sintiendo la brisa marina hasta perderse en el ambiente. « Y cada historia merece ser escrita con sangre, sudor o esperanza.».
A su alrededor sus nakamas finalmente se agruparon. No sabia de donde carajo Thyrm saco un venado, pero era Thyrm. « ¿Era lógico tan siquiera preguntar? » Aunque admitia que cada uno era diferente, hacerlos encajar seria un reto; Odeth era el exotismo hecho carne, Jin era un hombre de lengua afilada y vicios peligrosos, Thyrm un loco que vivia la vida al máximo. Hyak siempre estaba analítico, perdido en pensamientos que traspasan el mundo de la lógica. Y Maria, quizas ella era el alma de la tripulación; tenia esa energia imparable que solo ella podia irradiar. Unica, una flor exótica. Se puso de pie para dirigirse a ellos, acomodando su cabello.
—Compañeros —comenzó, su voz grave abriéndose paso entre el murmullo de aba— Aqui estamos, en tierras desconocidas — hablo pausado, mirándolos. Menudos bichos raros en una sola tripulación. — Cada puerto, cada isla, tiene su propia forma de probarte. Algunos lo hacen con oro, otros con engaños… y otros con fuego. — En cuanto hizo la pausa, el viento mecía su capa. — Pero no importa lo que encontremos, porque no vinimos buscando gloria ni riquezas. Vinimos buscando libertad —
El brillo en sus ojos se intensificó, ardiendo en una chispa de juventud.
—No somos marineros comunes. Somos quienes enfrentan las tormentas, quienes siguen navegando cuando todos los demás se dan por vencidos. Aquí, en el Reino de Samba, empezará un nuevo capítulo de nuestra historia. Habrá risas, habrá batallas… tal vez pérdidas. Pero mientras estemos juntos, mientras sigamos siendo una tripulación, nada podrá quebrarnos. — Ashveil extendió el brazo hacia ellos, con la palma abierta.
—Por los mares que nos esperan. Por los que ya cruzamos. Y por los nombres que algún día el mundo recordará. ¡Nakamas! ¡Hoy empieza nuestra travesía en el Reino de Samba! —
Y finalmente su aventura comenzaba.
El crucero finalmente atracó en el puerto del Reino de Samba. El sonido de la gente era ensordecedor: turistas riendo, comerciantes gritando precios, marineros descargando cargamento. — Thyrm, ¿crees que habrá un lugar donde quepas? Digo... Creo que solo tu puedes jugar a los legos con medio reino — Y pensaba aun como meter tremendo bicho de veinticinco metros. Ash piso el suelo, finalmente el viento se calmo. El mundo sabría que alguien cruzo demasiados mares como para ser intimidado por una tierra nueva.
Se arrodilló un poco, mareado, apoyo su diestra sobre el suelo cálido y húmedo. — Por cierto Onizuka... Si haces daño a inocentes le dare a Hyak tu miembro disecado — Dijo, al ver a los demas partir del crucero. « Cada tierra tiene su historia » Cerró sus ojos ligeramente, sintiendo la brisa marina hasta perderse en el ambiente. « Y cada historia merece ser escrita con sangre, sudor o esperanza.».
A su alrededor sus nakamas finalmente se agruparon. No sabia de donde carajo Thyrm saco un venado, pero era Thyrm. « ¿Era lógico tan siquiera preguntar? » Aunque admitia que cada uno era diferente, hacerlos encajar seria un reto; Odeth era el exotismo hecho carne, Jin era un hombre de lengua afilada y vicios peligrosos, Thyrm un loco que vivia la vida al máximo. Hyak siempre estaba analítico, perdido en pensamientos que traspasan el mundo de la lógica. Y Maria, quizas ella era el alma de la tripulación; tenia esa energia imparable que solo ella podia irradiar. Unica, una flor exótica. Se puso de pie para dirigirse a ellos, acomodando su cabello.
—Compañeros —comenzó, su voz grave abriéndose paso entre el murmullo de aba— Aqui estamos, en tierras desconocidas — hablo pausado, mirándolos. Menudos bichos raros en una sola tripulación. — Cada puerto, cada isla, tiene su propia forma de probarte. Algunos lo hacen con oro, otros con engaños… y otros con fuego. — En cuanto hizo la pausa, el viento mecía su capa. — Pero no importa lo que encontremos, porque no vinimos buscando gloria ni riquezas. Vinimos buscando libertad —
El brillo en sus ojos se intensificó, ardiendo en una chispa de juventud.
—No somos marineros comunes. Somos quienes enfrentan las tormentas, quienes siguen navegando cuando todos los demás se dan por vencidos. Aquí, en el Reino de Samba, empezará un nuevo capítulo de nuestra historia. Habrá risas, habrá batallas… tal vez pérdidas. Pero mientras estemos juntos, mientras sigamos siendo una tripulación, nada podrá quebrarnos. — Ashveil extendió el brazo hacia ellos, con la palma abierta.
—Por los mares que nos esperan. Por los que ya cruzamos. Y por los nombres que algún día el mundo recordará. ¡Nakamas! ¡Hoy empieza nuestra travesía en el Reino de Samba! —
Y finalmente su aventura comenzaba.
