16-10-2025, 05:29 PM
Un carpintero llevando tablas bajo el brazo andaba con serena parsimonia por la ciudad. Sus ropajes oscuros desentonaban en demasía con el espíritu alegre y festivo no solo de la isla sino también de lo habitantes de la misma que parecían llevar un estilo de vida sin muchas preocupaciones, el yugo del gobierno mundial podía sentirse en los mares pero ésta personas parecían tener un estilo de vida mucho más afín a u tripulación que otras islas que habían visitado con anterioridad. Se tomó su tiempo para darle de comer miguitas de pan que le sobraron de la cena a los pajaritos, le devolvió su pelota a un niño que accidentalmente le pateó la cara causando un sangrado menor pero gracias a su rápida cauterización no fue un problema.
Dejó las tablas en un banquito, inspiró con serenidad y exhaló. Que buen día para estar vivo, tenía amigos, un objetivo, y lo aceptaban pese a ser un bicho raro para muchos ¿Qué podría salir mal?
Observó no muy lejos a un joven rojizo como el fuego, parecía nervioso. Eros se rascó el mentón pensativo antes de preguntarse la mejor forma de ayudar a alguien que lo necesitase, tenía que practicar las habilidades sociales que quería aprender de su capitán quien en cambio era un imán de miradas. Al cuidador de tumbas no le gustaba pavonearse así que podía descartar eso, por lo que se levantó dejando las tablas para su barco junto al banquito de madera y palmeó la espalda del chico desde detrás.
— Te veo conflictuado —Espetó de buenas a primeras, y entonces negó con la cabeza ¿Era esa forma de saludar a alguien? ¡Se olvido de decir buenos días! ¡Estupido Eros! Hiperventilando extendió su puño derecho a toda velocidad contra si mismo, el golpe conectó contra su mentón y la estrella de la muerte voló un par de metros hacia atrás derribado por su poco ataque. Entonces suspiró profundamente, ahora estaba más tranquilo.
Se quitó la tierra de la ropa, se levantó nuevamente y se paró frente al muchacho. — Buen día, te veo conflictuado, nervioso... ¿Te puedo ayudar en algo? Siempre intento ayudar a los que tienen problemas... ¿Quieres que te regale algo? Toma —Se quitó los zapatos, y se los dejó al joven con una sonrisa en su rostro. — No te puedo regalar otra cosa porque soy muy pobre, y esas tablas no son mías sino para mi barco. Se las tengo que regalar al Crimson Stage, o se pondrá triste —Aclaró.
Dejó las tablas en un banquito, inspiró con serenidad y exhaló. Que buen día para estar vivo, tenía amigos, un objetivo, y lo aceptaban pese a ser un bicho raro para muchos ¿Qué podría salir mal?
Observó no muy lejos a un joven rojizo como el fuego, parecía nervioso. Eros se rascó el mentón pensativo antes de preguntarse la mejor forma de ayudar a alguien que lo necesitase, tenía que practicar las habilidades sociales que quería aprender de su capitán quien en cambio era un imán de miradas. Al cuidador de tumbas no le gustaba pavonearse así que podía descartar eso, por lo que se levantó dejando las tablas para su barco junto al banquito de madera y palmeó la espalda del chico desde detrás.
— Te veo conflictuado —Espetó de buenas a primeras, y entonces negó con la cabeza ¿Era esa forma de saludar a alguien? ¡Se olvido de decir buenos días! ¡Estupido Eros! Hiperventilando extendió su puño derecho a toda velocidad contra si mismo, el golpe conectó contra su mentón y la estrella de la muerte voló un par de metros hacia atrás derribado por su poco ataque. Entonces suspiró profundamente, ahora estaba más tranquilo.
Se quitó la tierra de la ropa, se levantó nuevamente y se paró frente al muchacho. — Buen día, te veo conflictuado, nervioso... ¿Te puedo ayudar en algo? Siempre intento ayudar a los que tienen problemas... ¿Quieres que te regale algo? Toma —Se quitó los zapatos, y se los dejó al joven con una sonrisa en su rostro. — No te puedo regalar otra cosa porque soy muy pobre, y esas tablas no son mías sino para mi barco. Se las tengo que regalar al Crimson Stage, o se pondrá triste —Aclaró.
