[EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo
#55
Notthingham era duro, mucho, de eso no había duda, y muy hábil en combate, sin duda avalado por los años y años de experiencia en combate. Había recibido los ataques tanto de Kisuke como del úrsido mink revolucionario y seguía ahí dispuesto a aniquilarles a ambos. Su ansia por defender la posición de su jefe, así como la suya propia, rodeado de lujos, vanidad y opulencia, podía notarse a través del haki de visión de Kisuke, que, de nuevo, se había convertido en el objetivo prioritario del soldado. Y entonces una sonrisa un tanto siniestra, se dibujó en el rostro de Kisuke, puesto que el soldado, sabiéndose vencedor del duelo y que podría aniquilar al antiguo pescador, no activo su haki de armamento en su lanza y al lanzar su ataque, la pierna de Kisuke se volatilizó en una nube de hollín, atravesando sin hacer ningún daño al Comandante del Ejército Revolucionario.

"Por fin cometió un error... Ha costado..."

Por lo tanto, terminando de retroceder, desactivó el haki de armamento en su torso, envainó sus katanas, y, sujetando con fuerza la empuñadura de su vieja amiga, Yamigiri, un recuerdo fugaz atravesó su mente, mientras iniciaba su movimiento para acabar con el enemigo que tenía ante si, mientras la pierna que se había convertido en hollín por el golpe de Notthingham volvía a formarse.



West Ballywood, en la cabaña de la familia Kageyama.
12 años antes de la partida de Kisuke al mar.

El joven Kageyama estaba dormido, con la cabeza apoyada en la mesa de la cocina, envuelto en sus propias lágrimas después de que su madre, once meses después de la muerte de su marido, el padre de Kisuke, exhalara su último aliento, presa de la enfermedad y la pena. Fue en ese momento cuando una grave y profunda voz le llamaba en su mente, con insistencia.

-Ha llegado la hora Kisuke, debes alzarte....

El joven Kageyama se despertó sobresaltado, creyendo que alguien había entrado en su casa. Miró a todos lados desconcertados y, tras comprobar que no había nadie se acercó al cajón de la alacena y sacó un cigarrillo de los que guardaba su madre ahí cuando fumaba a escondidas. Lo prendió y aspiró como había visto hacer a los adultos incontables veces, y se atragantó con el acre humo del tabaco, tosiendo ostensiblemente. Con el cigarrillo aún en la boca, reflexionó sobre las palabras de su madre al morir y el sueño que había tenido, acercándose al lugar que le había indicado su madre.

[i]"Me pregunto que querría decir mamá..."


Levantó la tabla y ahí había un paquete alargado, de casi un metro de longitud, que parecía una caja de madera maciza, a juzgar por el peso que sintió al sacar la caja y llevarla a la mesa de la cocina. Allí depositó el paquete y lo abrió, viendo una caja de madera alargada. No tenía ornamentación ni parecía nada valioso, pero el corazón de Kisuke empezó a latir con fuerza, ya que tenía una ligera sospecha de qué podía haber ahí, y entonces, empezó a sentir como una voz en su cabeza, pero no era capaz de entender lo que decía, aunque, sin lugar a dudas, parecía la voz que le había despertado de su sueño.

"No seas cagón, Kisuke, ya lo has perdido todo... no tienes nada que perder."

Y entonces, abrió la caja y ahí estaba. Una katana, en una vaina con decoraciones doradas, con una tsuka del mismo tono dorado, y una tsuba sencilla sin pomo. No estaba seguro de si eran alucinaciones suyas pero le había parecido que algo parecido a un aura oscura envolvía a aquella espada. El joven tenía las manos temblorosas, siempre le había fascinado el camino de la espada y las katanas, y se había pasado su más tierna infancia jugando a los espadachines, leyendo sobre ellos y aprendiendo todo lo que podía cuando sus obligaciones para con sus padres se lo permitían. Y ahora se hacía realidad, ahí tenía una katana para él.

"¿De dónde coño sacó mi padre algo así...?"

Aquello planteaba muchísimas cuestiones e interrogantes, pero no era tiempo de aquello. Le causaba mucha curiosidad y algún día trataría de averiguarlo, pero ahora tenía algo que hacer. Alargó la mano, aún temblorosa, y agarró la tsuba y la vaina en su parte final sacando la katana de su caja. Aún no se atrevía a hacerlo, no sabía si dar el paso o no; era algo que marcaría su destino, aunque él no lo sabía.

"Quiero hacerlo, me convertiré en el mejor espadachín del mundo... y lo haré cambiando las cosas... la gente necesita que el sistema cambie..."

Sin pensarlo más, desenvainó la katana y la miró embelesado durante toda la noche, contemplando a su nueva compañera de vida.[/i]





Con este recuerdo pasando en un instante por su mente, el antiguo pescador volvió a sentir, como hacía tanto tiempo la conexión que tenía con su querida espada, Kisuke se concentró al máximo, tensando su musculatura más allá de los límites, y, envolviendo a Yamigiri en el negro manto del haki de armamento mientras desenvainaba se lanzó a asestar un golpe más a Notthingham.

-Ittoryu: Sesupurukatto

Lanzó un ataque cortante al cuello de su enemigo buscando apagar su vida como hizo él el día anterior con su compañero Oxxy, y buscando terminar de una vez por todas con aquella contienda, y, dando un par de pasos hacia atrás, escupió al suelo y le dijo con desdén:

-Ale... al campo de los quietos... por Oxxy...

Y envainó su katana, aunque no desactivó el haki de visión en torno a cinco metros de él, por si acaso, y no apartaba la mirada de Notthingham, no fuese a ser que tuviese aún algún as bajo la manga.

datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6296 - 250 = 6046
Energia: 3186 - 459 = 2727
Espiritu: 1129 - 380 = 749


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RE: [EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo - por Kisuke Kageyama - 18-10-2025, 04:37 PM

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