El precio del talento. [Hyakhintos — Pasado]
#3
Ashveil observo a aquel hombre con una mirada serena, los restos de su sonrisa apenas esbozada cedían lentamente. Como si no le importara realmente lo que acababa de decir. La mente del capitán no dejaba de dar vueltas sobre las palabras del médico, sobre sus declaraciones tan directas, peligrosas cual dagas. Aún así, Ashveil no estaba dispuesto a mostrar vulnerabilidad. Eso era lo último que podía permitirse.

—Buen ojo clínico — Efectivamente, no estaba enfermo. De hecho, gozaba de una salud extraordinaria en comparación. — Fue bastante difícil encontrarte… Aunque tu reputación te precede. — Respondió en automático, recostándose un poco en una silla, dejando que su postura se volviera más relajada, pero el ambiente tenso se mantenía. Cada movimiento del otro hombre, cada palabra que se escapaba de sus labios. Era inquietante, elegante y con una tranquilidad desbordante. Para Ashveil era un día inusual, para Hyakhintos un fin de semana casual.

«No confías en mí, y yo tampoco en ti», repitió Ashveil varias veces en su mente, antes de finalmente dignarse a hablar. — Si puedes salvar vidas me sirves y es suficiente —. Escucho las palabras de Hyakhintos con paciencia, permitiendo que aquel pelirrosa expresara su desconfianza, ya sabía que eso sucedería. Era parte del juego, después de todo… El mismo no confiaba en nadie y no esperaría menos de su “futuro aliado”. La pregunta de “¿Qué gano?” Se hizo eco en su mente, pero Ash no se ofendió, al contario, sonrió con satisfacción. Aquella era la clase de mentalidad que apreciaba.

— Y también astuto, sin duda. — Una pequeña risa se le escapo sin poder hacer nada, cálida en esencia, pero con cierto filo sutil tan típico del ojo áureo. — Es lo que esperaba, no confías a la ligera. Eso dice bastante sobre ti —. Se levantó de la silla, camino por el pequeño espacio que los dividía. Sus pasos sonoros y calmados, en contraste con el ambiente pesado. Sentía que quizás Hyak tendría sus teorías sobre él. Digo, él también pensaría que podría ser un motín de la marina. Pero no tiene tan mala suerte. Los fracos, los instrumentos de cirugía, los diagramas. Todo era visible nuevamente para él, todo en su lugar. Meticulosamente ordenado. Y ese hecho hizo que los ojos de Ash brillaran para reconocer el potencial que tenía ese hombre tras esa fachada de medico profesional, no era el tipo de hombre que encontrarías en cualquier lugar.

— Tu talento es indiscutible. Sé lo que haces, he oído de tus logros — La sonrisa de él esta vez fue amplia en comparación. — Y si esto no es arte entonces no sé lo que es — En el fondo estaba conteniendo las náuseas bastante bien, mal momento para tener una excelente visión. — No, no eres como los demás médicos que recorren estas aguas. Tienes una… habilidad única. Y eso es exactamente lo que busco —.

—Mira, Hyakhintos… todos tenemos un precio. Lo que Lo que yo te ofrezco no es una simple contratación. No busco a cualquier médico. Busco a alguien como tú, que sepa lo que es cortar y curar. Pero también busco a alguien con visión, alguien que vea más allá de lo que se ofrece en estas malditas islas. Tú sabes lo que es hacer que la gente 'desaparezca'… sabes cómo jugar con la vida y la muerte. Eso, eso es lo que valoro. — Carraspeó mientras abrió un cajón para vislumbrar sus objetos. — No soy un simple criminal, aunque algunos puedan pensar que lo soy. Tengo un… proyecto, digamos. Una tripulación. Y necesito a alguien que pueda manejar la parte médica. Pero no cualquier médico. Necesito a alguien que entienda lo que realmente implica trabajar en lo que hacemos. Y, francamente, tú eres el único que tiene lo que hace falta. — Su voz se suavizo, sincerándose, pero el peso de sus palabras seguía latente en gran medida.

—Y sé que aún con ello te resistirás— La sentía, su resistencia, pero sus estribos eran aún más fríos.  — Sé que no confías en mí, y lo entiendo. Yo tampoco confiaría en alguien como yo. Pero piensa en esto, ¿Qué ganas tú al seguir con tu vida aquí? ¿Seguirás operando en esta isla, jugando a ser un médico honorable mientras tus manos siguen manchadas de sangre? O, mejor aún, ¿Qué harías con todo ese talento si lo pones al servicio de algo… más grande? —  Dejó caer su espada sobre la mesa, un pequeño gesto que hablaba más que mil palabras. Un símbolo. Un reto.

— Lo que te ofrezco es simple. Una oportunidad de escapar de esta isla, de seguir haciendo lo que sabes hacer, pero con más poder, más control. La vida de un médico tiene sus límites en un lugar como este, pero si te unes a mí, esos límites desaparecen. Y si no… bueno, siempre hay otra forma de demostrar tu valor. — Se echó para atrás para observarle, cual gato a su presa, esperando la reacción. El médico no tomaría la decisión tan rápidamente. Pero también sabría sembrar una semilla mediante sus palabras. Solo faltaba ver si esa semilla germinaba o se marchitaba ante el miedo o la desconfianza.

— Así que dime, Hyakhintos… ¿te unes a mí, o prefieres seguir siendo un médico pequeño en una isla llena de secretos sucios? — Se cruzó de brazo, directo y calmado. Dejando en claro que esta era una de esas raras ofertas que no podría rechazar sin consecuencias. Y esperaba la respuesta de Hyakhintos, sabiendo que este juego estaba lejos de haber terminado.

—Ah sí… me llamo Ashveil —
Dice, olvido presentarse…  rascándose la cabeza. (modo chibi) (?) 
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RE: El precio del talento. [Hyakhintos — Pasado] - por Lucarne Ashveil - 19-10-2025, 03:33 PM

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