[Aventura T5 - Presente absoluto] La contienda
#21
Juan Plata, John Silver como le conocían en su isla natal, se tensó ante las palabras de la mink. Finalmente podía esperar de ella un despliegue de potencial sin precedentes, pero al mismo tiempo cabía el error en sus movimientos si actuaba con demasiada energía. Ese era su razonamiento. Qué equivocado estaba. Cuando la electricidad empezó a recorrer e iluminar con luz propia el hermoso cuerpo de Berry, tanto el capitán pirata como su contramaestre la miraron con ojos desorbitados, incapaces de creer realmente lo que estaban viendo. ¿Era este el legendario poder de las frutas del diablo? En las leyendas se habla de estos frutos y los misteriosos poderes que conceden. ¿Forma la electricidad parte de los poderes que pueden conferir estos frutos malditos? De nuevo otro error. Si el capitán hubiera sido más leído en tiempos pasados habría encontrado en los manuscritos de las múltiples bibliotecas que asaltó textos sobre los mink, su naturaleza combativa y sus curiosos poderes raciales. Habría tenido tal vez más miedo de la luna llena y habría tenido, desde luego, mucho más cuidado con lo que le decía a Berry.



Entonces ella desapareció. Se convirtió en una estela eléctrica invisible. Una fuerza a la que no podía reaccionar con respuesta alguna. Los golpes llegaron uno detrás de otros como un vendaval furioso e inasumible. La primera patada aterrizó en su frente y antes siquiera de poder sentir el entumecimiento que la electricidad provocaba por todo su cuerpo, otras dos patadas impactaron en su pierna derecha. -¡GAH! -Desesperado, el capitán empleó todas sus fuerzas en apuñalar el aire delante suyo, pero la velocidad de la zorra era tal que esta ya se había alejado diez metros. -¡Maldita seas, otra ve- -Pero sus lamentaciones no llegaron a una conclusión, porque tras anunciar el nombre de su movimiento final, Berry recorrió la escasa distancia que los separaba como un rayo e incrustó su pierna en el abdomen del pirata, haciéndole doblarse escupir una bocanada de sangre directamente a sus pies. El mundo empezó a darle vueltas mientras el pirata, como buenamente podía, intentaba apoyar su lanza en el suelo para detener el bailoteo de sus pies, que tras el impacto habían perdido su natural equilibrio y amenazaban con hacerle besar el suelo. Esto último ocurrió. El pirata fue incapaz de mantenerse en pie ante la última ofensiva de la mink obligando al contramaestre Jaime Halcón a asistir a su capitán corriendo. -¡Maldita seas, mink! -Era lo único que se atrevía a gritarle, pues temía que utilizar palabras e improperios más gráficos le convirtieran en el objetivo de su ira. -Es im-posible, s-señor Halcón -Balbuceó el herido capitán. El mareo producido por el golpe en su estómago estaba cesando por momentos, pero el dolor persistía como si tuviera un millar de agujas clavadas en sus entrañas. -Tú... tú ganas, guerrera... -Juan Plata se irguió como buenamente pudo. Se ayudó de su lanza y de su contramaestre para levantarse. Lo que ahora se levantaba era más un espectro convaleciente que un guerrero. Su espíritu de combate yacía en el suelo a sus pies. El capitán no quería morir, pero estaba seguro de que ese sería su destino si la mink se lanzaba una vez más al ataque. -No puedo contigo... Me rindo, déjame vivir... -Y la pedía. Vaya si la pedía. Un ser rastrero y vil como él pedía la clemencia que no le otorgaba a otros. Pedía la vida que con sangre fría y entre carcajadas le arrebató a aquella familia, a aquellos guardias, a Devon y a Clark.



Allí, Berry se encontró con una decisión a tomar. Frente a los nómadas que ya no recordaba debía decidir si un hombre merecía vivir o morir por sus terribles actos. Nadie la culparía por ejercer venganza justiciera sobre sus enemigos. Nadie en absoluto.



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RE: [Aventura T5 - Presente absoluto] La contienda - por Max D. Bambú - 20-10-2025, 11:26 PM

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