24-10-2025, 06:42 PM
El cansancio le estaba jugando una mala pasada, sumado a la herida que había recibido en el hombro, porque el den den mushi que sonaba, no era del duro lancero, sino de uno de los soldados que acompañaban al lastimoso rey. Encontró las pertenencias de Notthingham, pero no tenía el menor interés en ninguna de ellas, así que dejaría que los ciudadanos administrasen las pertenencias de esa gente después de juzgarles. Contempló como los guardias, que parecían volverse contra el rey, y el propio rey caían ante el poder abrumador del haki especial que poseía Panda, el haoshoku. Ciertamente era un poder tremendo y abrumador, pero era realmente útil, para no tener que matar a la gente.
"Aunque dudo que sea así con gente fuerte de verdad..."
En ese momento, mientras se erguía de nuevo, su propio den den mushi estaba sonando. Supuso que sería Beto porque era quien podría contactar con él de aquella manera. No obstante, la voz aguda y estridente de una de las mocosas forajidas, como Kisuke las llamaba, y le informaron de la situación. Tenían todo bajo control allí también, aunque era algo confuso entenderlas porque se pisaban las frases unas a otras, aunque entendió lo básico. Irían para allá pero necesitaban que les abriesen las puertas, así que el antiguo pescador se limitó a asentir, cansado de la batalla. Redujo su haki hasta los 20 metros limitándolo a la detección de presencias, para ahorrar energías, llevándose la mano una vez más al hombro que seguía sangrando profusamente y le provocaba bastante dolor ahora que los niveles de adrenalina en su sangre estaban bajando tras terminar el combate.
-Entendido, mocosas, ahora os abro. Nosotros estamos bien, heridos pero derrotamos al Jamones... Después, ya os encargaréis de juzgarlo como consideréis oportuno...
Como si le costase cuatro veces más de lo normal, echó a andar hacia la puerta acercándose poco a poco, pensando en qué harían ahora. Habían conseguido derrotar al tiránico rey de Mogaro y su régimen opresor hacia el pueblo llano, pero habían perdido a uno de sus compañeros, y no sabía que tenía que hacer ahora. Bien es cierto que necesitarían un tiempo para recuperarse de sus heridas, pero no tenía órdenes más allá de eso. Por otro lado, quizá era probable que pudiesen contemplar el final de aquella historia en Mogaro, de como el pueblo tomaba lo que es suyo, la soberanía.
"Puede que, cuando tengan un nuevo gobierno, podamos pedirles establecer aquí una base para el Ejército Revolucionario, así tendríamos una buena posición en el Nuevo Mundo..."
Finalmente llegó a la puerta y se dispuso a abrirla, pensando en qué se encontraría tras abrir las grandes puertas del castillo.
"Aunque dudo que sea así con gente fuerte de verdad..."
En ese momento, mientras se erguía de nuevo, su propio den den mushi estaba sonando. Supuso que sería Beto porque era quien podría contactar con él de aquella manera. No obstante, la voz aguda y estridente de una de las mocosas forajidas, como Kisuke las llamaba, y le informaron de la situación. Tenían todo bajo control allí también, aunque era algo confuso entenderlas porque se pisaban las frases unas a otras, aunque entendió lo básico. Irían para allá pero necesitaban que les abriesen las puertas, así que el antiguo pescador se limitó a asentir, cansado de la batalla. Redujo su haki hasta los 20 metros limitándolo a la detección de presencias, para ahorrar energías, llevándose la mano una vez más al hombro que seguía sangrando profusamente y le provocaba bastante dolor ahora que los niveles de adrenalina en su sangre estaban bajando tras terminar el combate.
-Entendido, mocosas, ahora os abro. Nosotros estamos bien, heridos pero derrotamos al Jamones... Después, ya os encargaréis de juzgarlo como consideréis oportuno...
Como si le costase cuatro veces más de lo normal, echó a andar hacia la puerta acercándose poco a poco, pensando en qué harían ahora. Habían conseguido derrotar al tiránico rey de Mogaro y su régimen opresor hacia el pueblo llano, pero habían perdido a uno de sus compañeros, y no sabía que tenía que hacer ahora. Bien es cierto que necesitarían un tiempo para recuperarse de sus heridas, pero no tenía órdenes más allá de eso. Por otro lado, quizá era probable que pudiesen contemplar el final de aquella historia en Mogaro, de como el pueblo tomaba lo que es suyo, la soberanía.
"Puede que, cuando tengan un nuevo gobierno, podamos pedirles establecer aquí una base para el Ejército Revolucionario, así tendríamos una buena posición en el Nuevo Mundo..."
Finalmente llegó a la puerta y se dispuso a abrirla, pensando en qué se encontraría tras abrir las grandes puertas del castillo.
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