[Pasado] People help the people | Uker - Social
#2

No creía que hubiera algo ahí arriba, no creía que hubiera algo, una vida, una persona, esperándolos después de la muerte. No era creyente, su familia no lo había sido, en su pueblo existía una iglesia, pero nunca le prestó atención porque le parecía aburrido. Para la mentalidad de un niño de 7 años, era imposible entender por qué alguien querría ir a quedarse sentado y en silencio durante todo ese tiempo cuando podrían estar jugando con sus amigos.

Ahora, como adulto, aún no creía en esas cosas, pero se trataba de un lugar que le generaba paz. Tal vez era la tranquilidad, tal vez era la esperanza de que las almas de su familia estuvieran en un lugar mejor, de que pudieran escucharlo pedir disculpas, de que estén para él si todo su camino se truncaba y perecía antes de conseguir su objetivo.

Aún así, en esa ocasión no estaba ahí para eso. ¿Qué hacía en una iglesia si no era para seguir al menos un poco los ritos de la religión? Lo habían contratado para conseguir alimento, así como preparar bastante comida. Al parecer, la iglesia haría un evento benéfico más tarde ese día, así que habían contratado a unos cuantos cocineros, entre los que se encontraba el Rackham, para poder hacer una gran cantidad de platos simples. Ahora solo estaba esperando que le dijeran que todo estaba bien, y que le dieran la pequeña paga que dijeron que iban a darle. No le importaba el dinero, pero intentó rechazar el pago y no quisieron aceptar eso, así que solo le quedaba esperar.

Cerró sus ojos, estaba algo agotado, había trabajado desde temprano, en cuanto volviera a casa podría aprovechar para dormir un poco antes de ir a trabajar. Fue en ese momento que una voz llegó a sus oídos. La ignoró en un inicio, no era la voz de la señora que lo había contratado, supuso que no tenía que ver con él, pero el llamado volvió, lo que lo hizo abrir los ojos y mirar en esa dirección. Una mujer joven, hermosa, con un cabello negro que caía por debajo de sus caderas, algo que descubrió al mirarla de arriba a abajo con rapidez. - ¿Yo? -.

No era normal que la gente se le acerque, al menos no los desconocidos, y mucho menos que se dirijan a él llamándolo “cariño”. La única persona que hacía eso era una anciana de su pueblo en Flevance, quien nombraba de esa manera a todos los niños del lugar. - Oh, no lo sé, en verdad no soy creyente, solo estoy aquí por trabajo -. Habló con una sonrisa, incluso si no conocía a la mujer, moviéndose un poco en su asiento para dejarle lugar para que se sentara a su lado si quería. - Puedo asumir que tú tampoco vienes seguido -. Nadie que acudiera a misa rigurosamente lo llamaría “reunión semanal”. - Mi nombre es Uker, Rackham Uker -. Se presentó, extendiéndole su mano con un guante para poder saludarla. - ¿Y el tuyo? -.

- Oh, ¿solo estás aquí por el vino? -. Rio ante la broma, soltando una pequeña risita, casi silenciosa, tampoco quería perturbar la paz del lugar. - A decir verdad, al no venir seguido, no creo poder tomar, al menos entiendo que funciona así -. Como que solo pueden beber del vino aquellos sin pecados, y el no asistir a la misa era un pecado. - Pero creo que conozco una manera de tomar vino, si quieres puedo… -.

Antes de que pueda continuar, una mujer adulta llegó a su lado. - Uker, querido -. El joven se volteó, sonriendo a la recién llegada, quien se paró a su lado. - Señorita Deligth, ¿hubo algún problema? -. La mujer rio un poco, sin ocultar su sonrisa hacia ambos jóvenes. - Todo lo contrario, trajiste mucha más comida de lo que esperábamos, solo con tu parte podremos alimentar a todas las personas -. El hombre sonrió, moviendo una de sus manos frente a él, a forma de negativa. - Ustedes dieron los ingredientes, yo solo hice mi trabajo, así como todos los demás -.

La mujer le entregó una bolsa con varias monedas, bastantes, pero no las suficientes como para pagar por haber cocinado para una iglesia entera, y cualquiera podría notar eso. - En verdad, desearíamos pagarte más por lo que haces por nosotros -. El muchacho miró las monedas, volviendo a sonreír dulcemente. - No se preocupe, en verdad, no es nada -. Antes de que la mujer pudiera volver a agradecerle, observó a Runin. - Oh, lo siento por interrumpirlos -. Dijo, llevando una de sus manos a su boca para taparla. - Los dejaré seguir hablando -. Y, así como había llegado, así de rápido se marchó.

La gente comenzaba a llegar, ya iba a comenzar la misa, por lo que el cocinero simplemente se guardó la bolsa de monedas en el interior de su abrigo, el cual llevaba puesto pese al calor que hacía, y se levantó del asiento. - No me corresponde estar aquí. Conozco un buen lugar para beber si eso quieres -. Una anciana se acercó a ellos, parecía conocer a la joven, por lo que Uker la saludo con un movimiento de su cabeza, antes de volver su mirada a la chica que le había hablado. - Te espero afuera, si es que quieres, claro -. Dicho eso, sus pasos tranquilos y decididos lo guiaron fuera del lugar, esquivando a la banda de personas que ingresaban.

Esperó afuera, recostado contra una de las paredes del lugar. Las campanas sonaron, el rito comenzaba, y el muchacho no sabía si la mujer desearía seguir hablando con él o no, o si debería esperarla hasta que la misa terminara. Aún así, la esperó, todo el tiempo que hiciera falta, hasta que ella salió por la puerta, reencontrándose. - Como dije, conozco de un buen lugar para tomar vino, ¿te interesa? -.

La guio hacia uno de los costados del gran edificio, uno tapado del resto de la ciudad y las personas de su interior. Ahí, en el suelo junto a la pared, había una compuerta, un par de puertas de madera que llevaban al sótano de la iglesia. Increíblemente, no había candado o algo que detuviera las puertas de abrirse, por lo que el hombre simplemente abrió una y observó a la mujer, extendiéndole su mano por si necesitaba, o simplemente quería, ayuda para bajar las escaleras.

No fueron muchos escalones, en menos de diez segundos ya estaban en el sótano, rodeados de barriles de vino, columnas y algunos muebles que contenían vasos en su interior. - Suelen contratarme para cocinar en sus eventos, a cambio, me dejan andar por aquí y tomar un poco -. Se acercó a uno de los muebles y tomó dos vasos, de un dorado que parecían ser de oro, de esas copas que usaban para colocar el vino sagrado durante la misa. En cuanto llenó ambos recipientes con vino proveniente de un barril, y se lo entregó a la mujer, esta pudo darse cuenta de que no era oro ni metal, solo eran imitaciones de plástico. - Son útiles, si no cualquiera querría robar de la iglesia -.
[Imagen: nxACuAB.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] People help the people | Uker - Social - por Rackham Uker - 24-10-2025, 08:00 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)