07-10-2023, 01:08 PM
[personajeinvalido=315]
El panda miró con seriedad a los presentes mientras exponían sus facultades y posibilidades. Garnet habló de un cachivache capaz de dejar ciego a todo el que mirase directamente a él. El panda guardó esta información como oro en su cabeza, pues una herramienta así era demasiado valiosa. Mencionó además botiquines. Panda no los necesitaba, porque era resistente de cojones, pero Nekah y el marine de pelo largo parecían los más jodidos. Finalmente, Garnet se metió la mano en las mallas para lo que inicialmente parecía una incursión clandestina de rascada de huevos y extrajo de ahí un objeto. Habiendo mencionado justo antes el cachivache ese, panda asumió que se trataba de eso, pero no lo tenía muy claro. Nekah, por su parte, mencionó ser médico y tener una llama en la espalda. Nada de eso era de extrema utilidad en ese momento, pero a Don Bambú no se le escapó la habilidad con la que se aplicaba los vendajes, podría ser útil en algún momento. Por su parte, el marine tortuga estaba en su propio planeta, pero no por ello estaba siendo un inútil. Con una destreza propia de los pistoleros experimentados, disparó una sola bala. En un principio el panda pensó que eso no iba a tener utilidad, pero una explosión le alertó de que esa bala no era normal. Se asomó rápidamente para mirar a la bestia que era Finn y lo que pudo ver fueron destellos de llamaradas, pero que se fueron apagando paulatinamente. —Menudo puto monstruo... —Un escalofrío recorrió el cuerpo del panda al volver a mirar a aquella criatura. Verla sufrir y gritar no la hacía menos aterradora en absoluto. Para él, la única forma adecuada de lidiar con aquella criatura no era a golpes, sino con el mar.
Entonces aquel monstruo se transformó en una columna de brea y se desplazó a una velocidad vertiginosa hacia el grupo. Su velocidad era apabullante, y el panda fue incapaz de seguir la figura al ritmo que llevaba. Para cuando Don Bambú se dio la vuelta, la enorme figura de Finn Slingerland en su forma monstruosa estaba detrás del grupo, con brazos como cuchillas, atacando a Nekah. No sería correcto decir que a Don Bambú le hubiera importado demasiado Nekah hasta ese momento, pero no pasó desapercibido el hecho de que Nekah pretendió cubrir con su cuerpo las acciones de sus compañeros de plataforma justo antes de salir despedido metro y medio hacia la izquierda del grupo.
Con su sacrifico, es posible que hubiera logrado potenciar el elemento de sorpresa de las acciones del grupo. En ese momento, entre el panda y Finn había unos buenos 3 metros debido a la distancia que separaba inicialmente al panda de Nekah y la distancia normal que necesitaba una mole de 3 metros como Finn para golpear cuerpo a cuerpo. Don Bambú apretó los dientes y se lanzó al ataque. Sin embargo, Garnet se adelantó a él lanzó un puñetazo al aire que ni de lejos iba a impactar en el monstruo, Don Bambú sospechaba por qué. Cuando el panda había dado un paso hacia el monstruo, el pirata jugó su carta secreta y desató una luz extremadamente brillante. Por suerte para el panda, no la miró directamente, pues ya estaba sobre aviso, y continuó con su marcha hacia lo que esperaba que fuera un Finn cegado. El panda, a metro y medio de Finn, echó su mano hacia el suelo por delante de Garnet y comenzó a tirar de él, estirándolo como si fuera arcilla y levantándolo, como si nada. Durante la trayectoria sonó otro disparo, pero esta vez no fue una bala explosiva. El panda lo interpretó como una jugada de distracción del marine y continuó su trayectoria. Don Bambú pasó a toda velocidad por el lateral de la criatura, aprovechando su altura superior para estirar el suelo por encima del monstruo y luego volver a estirarlo en diagonal hacia abajo, como si estuviera cubriendo a la criatura con una manta de bakumetal. Si lo lograba, el suelo formaría una cúpula de poco más de tres metros de diámetro, sellando a la criatura en el interior herméticamente. Si aquello funcionaba o no, dependía ahora de Kovashi, que debía de estar en su salsa al tener la espalda del monstruo toda para él.
Entonces aquel monstruo se transformó en una columna de brea y se desplazó a una velocidad vertiginosa hacia el grupo. Su velocidad era apabullante, y el panda fue incapaz de seguir la figura al ritmo que llevaba. Para cuando Don Bambú se dio la vuelta, la enorme figura de Finn Slingerland en su forma monstruosa estaba detrás del grupo, con brazos como cuchillas, atacando a Nekah. No sería correcto decir que a Don Bambú le hubiera importado demasiado Nekah hasta ese momento, pero no pasó desapercibido el hecho de que Nekah pretendió cubrir con su cuerpo las acciones de sus compañeros de plataforma justo antes de salir despedido metro y medio hacia la izquierda del grupo.
Con su sacrifico, es posible que hubiera logrado potenciar el elemento de sorpresa de las acciones del grupo. En ese momento, entre el panda y Finn había unos buenos 3 metros debido a la distancia que separaba inicialmente al panda de Nekah y la distancia normal que necesitaba una mole de 3 metros como Finn para golpear cuerpo a cuerpo. Don Bambú apretó los dientes y se lanzó al ataque. Sin embargo, Garnet se adelantó a él lanzó un puñetazo al aire que ni de lejos iba a impactar en el monstruo, Don Bambú sospechaba por qué. Cuando el panda había dado un paso hacia el monstruo, el pirata jugó su carta secreta y desató una luz extremadamente brillante. Por suerte para el panda, no la miró directamente, pues ya estaba sobre aviso, y continuó con su marcha hacia lo que esperaba que fuera un Finn cegado. El panda, a metro y medio de Finn, echó su mano hacia el suelo por delante de Garnet y comenzó a tirar de él, estirándolo como si fuera arcilla y levantándolo, como si nada. Durante la trayectoria sonó otro disparo, pero esta vez no fue una bala explosiva. El panda lo interpretó como una jugada de distracción del marine y continuó su trayectoria. Don Bambú pasó a toda velocidad por el lateral de la criatura, aprovechando su altura superior para estirar el suelo por encima del monstruo y luego volver a estirarlo en diagonal hacia abajo, como si estuviera cubriendo a la criatura con una manta de bakumetal. Si lo lograba, el suelo formaría una cúpula de poco más de tres metros de diámetro, sellando a la criatura en el interior herméticamente. Si aquello funcionaba o no, dependía ahora de Kovashi, que debía de estar en su salsa al tener la espalda del monstruo toda para él.
Resumen
Info bélica
