[Presente absoluto] - Destino incierto
#4
El señor del bigote subió el cuerpo de aquel tipo a bordo. Era muy alto, mediría aproximadamente unos cuatro metros tranquilamente, tenía una larga melena y un físico entrenado y visiblemente capaz. Seguía empapado. Morir ahogado habría de ser una de las cosas más horribles que se me podían ocurrir, y sin duda, uno de los mayores temores que yo particularmente podía sentir como usuario de fruta del diablo. Observé su cuerpo tendido sobre las frías maderas de la cubierta del barco mientras los Marines y el resto de los presentes deambulaban y hacían sus cosas.... no era lo que más me apetecía pero si que era la opción más lógica para mi. Ir con piratas habiendo salido en el periódico como un cazarecompensas no era una opción inteligente, así que por descarte viajar con estos poligomas sería lo más beneficioso en corta instancia. Ya los perdería de vista cuando tuviera opción o cuando dejasen de serme útiles... lo que pasase primero.

Tras unos largos minutos observando el cuerpo, decidí buscar lo que fuera que llevase encima, bien para intentar identificarle o bien para beneficiarme de algo que un cuerpo muerto no iba a poder aprovechar, guardándome sus pertenencias haciéndolas mías ahora — Buen viaje — dije dándole dos palmadas en el pecho al terminar de saquearle — Seas quien seas — añadí, y me incorporé. No quería seguir enfrentando esa extraña sensación de conocerlo y no saber de qué, por qué, o cómo. Así que tras usar una soga para amarrar el brazo al resto del tórax - con el consecuente dolor - me dispuse a dirigirme hacia el timón, pues no pareciera que ninguno de los presentes lo ocupasen o fueran a ocuparlo. ¿Y a donde cojones pensaban irse sin un navegante? Miré en derredor hasta dar con dos cuerpos tendidos, uno de un pelirrojo con una horrorosa larga cabellera - odiaba las melenas de ese estilo - y otro un muchacho con el pelo púrpura, el de las alas de bicho que había muerto en nuestra particular empresa flotante de hacía unos minutos. Bufé, al final el muy imbécil había obtenido lo que andaba buscando, aunque no había sido yo el que se lo había dado... caprichos del destino. Pero mejor así, el resultado era el mismo y yo no me ensuciaba las manos ni salía mal parado. No tenía un verdadero problema en matar a un Marine, para mi sus vidas valían lo mismo que las de cualquiera: Si eran un problema estaban mejor muertos. Si no daban problemas podrían seguir con su movida.

Caminé hasta el timón encarando el barco por la corriente rumbo a la primera isla donde nos fuese a llevar el destino navegando por el Grand Line... qué locura ¡al fin fuera de ese circo!. Escapar del North Blue fue una necesidad. Escapar del East Blue un anhelo. Salir de los Cabos Gemelos... eso había sido pura suerte. Pero ahora estaba llevando un barco enorme en dirección hacia la primera de las islas del enorme mundo que amenazaba con engullirnos, y lejos de sentir miedo, sentía la emoción de descubrir qué nos deparaba la vida a todos y cada uno de los presentes... aunque no fuera a recordar a ninguno al día siguiente. Pequeñas bendiciones que tiene tener mala memoria: No retienes caras de don nadies.

Mientras manejaba el timón, el marine del bigote empezó a repartir comida entre los civiles. Era algo tan básico como arroz con cosas, y no se podía decir que fuera algo digno de un cheff ni mucho menos, pero al menos había tenido la decencia de tratar de alimentar y animar a los demás, mientras otro de sus compañeros, pelirrojo también - pero qué cojones pasaba con los pelirrojos - curaba heridos y atendía personal. Con ellos había una tipa enorme, musculosa y que había estado yendo y viniendo del barco a las plataformas de la emboscada cargando con personas, teniendo una apariencia alada ígnea de color azul. Sin duda una usuaria de fruta del diablo... y no era la única. El tío del bigote tenía una forma serpentina, y me recordaba vagamente a unos pringaos que me encontré en otra isla, que se transformaban en animales, estando yo con... Juancar, o como se llamase aquella zebra. Pareciera que ese tipo de frutas animaloides abundaban... pero la curiosidad sobre si el ave de fuego podría soportar mis habilidades empezaba a brotar en mi.
Salí de mis pensamientos cuando el señor del bigote me llamó por mi propio nombre ofreciéndome algo de comida de la que había preparado y al unísono las gaviotas del OkNews! empezaban a lanzar sus periódicos sobre la cubierta de este barco, pudiendo ver en el horizonte que estabamos siendo perseguidos - o simplemente compartiendo ruta - por otros barcos que parecían provenir del mismo lugar que nosotros. El periódico anunciaba la muerte de uno de los Cuatro Emperadores: Josh Dush, un hombre de una avanzada segunda edad con apariencia realmente intimidante — Un Yonko... — dije en un susurro, y apreté el periódico preso de la emoción — Así que se les puede matar... — añadí, preso de la euforia y revisé el resto de noticias. Anunciaban la desaparición de los Piratas Sticky, cuya bandera antes hondeaba en lo alto de la cofia de nuestro barco, el incidente de los Cabos Gemelos en los que decía que tres de los cuatro marines - y un cadáver - que habían aquí habían conseguido plantar cara a un capitán pirata Lunarian y a un líder revolucionario. Una noticia sobre que en Whisky Peak ahora reinaba un Gremio de Cazadores de recompensa, y mucha, mucha más paja a la que no presté atención, yendo directo a ver los carteles de recompensa. El lunarian y el líder de los revolucionarios valían cada uno más de cien millones. Chasqueé la lengua. Eso no es que fuera un problema como tal, pero eran presas muy jóvenes en cuanto a trayectoria con recompensas muy grandes, así que o estaban infladas y corría el riesgo de que alguien los matase antes que yo, o tenían en verdad un poder abrumador. Cualquiera de las dos opciones era una putada.

Guardé todos los Wanted en mi bolsillo para verlo más tarde y me dirigí hacia el bigotudo para aceptar el plato de comida, que no me tomaría delante de ninguno de ellos, pues volvería a ir junto al timón y me sentaría de espaldas a este y al resto del barco, observando los barcos que nos seguían y evitando que los presentes pudieran verme el rostro - de nuevo - de darse el caso, para poder empezar a comer ya sin mi casco. Pero mi paz no duró mucho, ya que el marine del bigote, quien pareciera el jefe de todos aquellos tipos, vino a preguntarme por el rumbo y a decirme que no había olvidado su promesa. Era cierto, me debía una recompensa.
— Nunca he estado en el Grand Line, marine. Vamos a donde nos lleve la corriente y de ahí ya estableceré mi propio rumbo, así que id pensando en pedir un navegante para vuestro grupito porque las aguas de este lugar no son ninguna puta broma — le dije como aviso y consejo, siendo completamente sincero — Y sobre esa promesa — añadí, girando mi rostro mascando el arroz, mirándole — ¿Cómo piensas cumplirla? — le pregunté — No te conozco de nada y no se ni cómo coño te llamas — añadí, esperando una respuesta por su parte paciente mientras tragaba aquella improvisada comida. No estaba mal.



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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700


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[Presente absoluto] - Destino incierto - por Joe - 16-10-2023, 11:13 PM
RE: [Presente absoluto] - Destino incierto - por Sohem - 19-10-2023, 04:10 PM
RE: [Presente absoluto] - Destino incierto - por Joe - 19-10-2023, 08:59 PM
RE: [Presente absoluto] - Destino incierto - por Joe - 22-10-2023, 12:21 PM

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