[Social][Pasado] Nuevos compañeros en la isla
#6
El mundo a nivel del suelo era un remolino de energía y ruido. El joven marino que los recibía, Raito, se secó unas lágrimas de risa y de repente se irguió como si un almirante hubiera entrado en la habitación. Develio lo observó desde su altura, registrando el cambio. El chico sabía cuándo ponerse serio. Una cualidad útil.

Escuchó el discurso de bienvenida. Nombres de lugares de la isla, ofrecidos como si fueran un premio. Para Dev, eran solo eso, nombres. El único lugar que le interesaba no se mencionaba, pero sabía que estaría allí, en alguna parte, esperando con sus camillas vacías y el olor a antiséptico. La enfermería. Ese era el verdadero corazón de cualquier base.

Develio permaneció inmóvil, un faro de silencio en medio de los murmullos excitados de los otros reclutas. El guía, Raito, tuvo que inclinar toda la cabeza hacia atrás para mirarlo, una postura que le pasaría factura en el cuello si lo hacía a menudo.

La voz del chico resonó con un volumen innecesario: "¡Grandullón! ¡¿Me escuchas bien desde ahí arriba?!".

El sonido era perfectamente claro. Dev se tomó un segundo, no para calcular, sino para asegurarse de que su propia voz no sonara como un trueno y asustara a los demás.

— Te oigo bien— su voz fue un barítono profundo, que pareció hacer vibrar la madera del muelle bajo sus pies, alzó un pulgar para hacerle ver que todo estaba bien— No hace falta gritar, amigo, Tortortortor —Soltó una risotada muy peculiar.

Luego vino la pregunta que parecía inevitable en cualquier grupo de nuevos reclutas: los motivos. Develio guardó silencio, observando. Era la forma que tenía el chico de tomarles la medida, de ver de qué estaban hechos. Escuchó la respuesta del Gyojin, Juan Sebastián, sobre querer ser un héroe. Una respuesta honesta, casi infantil en su pureza. Noble. Pero el heroísmo era un concepto que a menudo se rompía contra la dura realidad de los huesos rotos y la sangre derramada.

Inevitablemente, el silencio expectante del grupo se posó sobre él. Todos miraban hacia arriba, esperando una historia grandiosa que encajara con su tamaño. La suya, sin embargo, no era una historia de gloria. Era mucho más simple. Más fea. Se tomó un momento, sus ojos barriendo los rostros de sus nuevos compañeros, antes de hablar. Sus palabras no fueron altas, pero tuvieron el peso de la piedra.-Los piratas son una enfermedad, he visto cómo actúan, como infectan aquello que es inocente y bueno para el mundo, como nos lo arrebatan todo, más de uno seguro que ha sido víctima suya...

Extrajo del interior de su bolsa que tenía atada en la cintura una pipa, se la colocó en la boca, después con parsimonia comenzó a llenarla con tabaco seco con un olor dulzón similar al mango.

Hizo una pausa, sus ojos fijos en el horizonte, como si viera un recuerdo desagradable.

— Alguien tiene que administrar la cura. La Marina... es la cura. Yo solo estoy aquí para ayudar a aplicarla. —Dijo seriamente mientras mientras encendía la pipa con una cerilla que apagó de un soplido.

No había rastro de emoción en su tono, solo la cruda certeza de alguien que ha visto los síntomas y conoce el diagnóstico. Su declaración quedó flotando, simple y pesada.

Finalmente, Raito les dio a elegir el destino: la isla o el cuartel. La curiosidad pareció ganar entre los reclutas más jóvenes. Juan Sebastián expresó su deseo de ver el faro, un impulso que Develio comprendió pero no compartía. La curiosidad era buena, pero el deber venía primero.

Cuando le llegó el turno de opinar, no levantó una mano que podría haber dado sombra a tres hombres. Simplemente habló, su voz una vez más cortando el parloteo con una lógica simple y directa.

— Quiero ir al cuartel — afirmó, sin rodeos. Su mirada se encontró con la del enérgico Raito. — Necesito saber dónde está la enfermería. Conocer las herramientas con las que voy a trabajar. —Dijo expulsando un poco de humo por la nariz, echaba tanto como una chimenea.

Hizo un gesto con la cabeza hacia el pueblo y la vegetación circundante.

— El trabajo primero. Las visitas, después. —Dijo mientras sonreía de soslayo al guia y al cangrejo.

No era una orden ni una sugerencia táctica. Era su forma de entender el mundo. Las herramientas y el taller siempre iban antes que la admiración del paisaje. Ahora observaba, con si sonrisa ladeada con la pipa en la mano si sus compañeros eran de los que se afanaban por divertirse antes que trabajar.
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RE: [Social][Pasado] Nuevos compañeros en la isla - por Develio Torum - 28-10-2025, 06:28 PM

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