[Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen]
#3
—¿Me has mostrado a un Owen falso? —

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-¡JAJAJA! ¡No, linda! ¡Nono, creo que no me entendiste!-

Ella, voluntariamente, abrió sus ojos para verle. Un gesto que...empezaba a ser nuevo en ella, reciente, esta vez, no solicitado por él. Gwen desconocía lo espectaculares que eran sus ojos, tan enormes pero...perdidos, algo apagados, como si no estuviesen viendo hacia absolutamente nada en concreto aunque la dirección del rostro sea correcta. La escuchaba, sin soltar esas manos que le entrelazaban y esa ternura que ella desprendía en demasía, cómo había cambiado...desde que se habían conocido; De ser un poco más reservada, más insegura, algo acomplejada por su condición, a ser el sueño en la vida de un chico que todo lo que quiso es ser querido de manera genuina como ella lo hacía -Claro que te engañe.- se podía notar demasiado el sarcasmo en sus palabras, un jugueteo que no solía ocurrir, pero parecía un tire y afloje de alguien que buscaba reafirmar algo que Owen jamás, en todo este tiempo, le había hecho provocar que tuviese un ápice de duda.

Se detuvo en ese instante, porque el "al menos me quieres" sí fue algo que le provocó ladear el cuello y emitir una sonrisa empapada en ternura. Solo bajó el cuello, llevando su mano hacia el rostro que tanto le fascinaba y que, una y otra vez, acariciaba con el pulgar mientras sostenía el mentón.

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-Quería engañar a la mujer más preciosa del mundo para que me acompañase para siempre, ¿Lo he hecho bien?-

Y volviendo a tirar de su mano para que aún le siga, prosiguió, mirando hacia el frente -Yo te...- se cortó, sonrojándose abruptamente, tuvo que detenerse. Aquello casi sale de sopetón -...te quiero más de lo que jamás me vas a querer en esta vida,- y tiró de ella, con algo de fuerza, para agacharse mínimamente y alzarla sin siquiera detenerse un solo segundo de caminar -ni en la siguiente,- comenzó a hacerle un beso de esquimal, hacia un lado -ni en la siguiente,- hacia el otro -ni en todas las que vayas a tener.- porque ella podría dudar de cualquier cosa sobre Owen, pero jamás, en todo lo que le reste de vida, permitiría que dude de lo loco que estaba por su mujer favorita.

Le permitió seguir explorando las ideas, tratando de sacar ella sus propias conclusiones luego de bajarla y seguir caminando juntos, sin soltarse en ese lazo que conservaban, a veces, incluso, hasta durmiendo juntos: Las manos entrelazadas. El pelirrojo seguía manteniendo ese aura de misticismo y misterio que quería aguantar desde el principio, ¿Porqué? Porque desconocía por completo si aquel mito escuchado por mercantes era cierto, o no. A él le gustaba creer en esas leyendas, porque solían generar posibles explicaciones a cosas que...normalmente, no son posibles -Tal vez...quiera mostrarte algunas cosas, puede ser.- pero no, realmente, no iba por algo tan efímero como un pensamiento. Owen iba a hacer goles, iba a desbloquear algo que sonaba tan irreal como fantástico, no tenía miedo de lo que pudiese ver...de él, aunque hubiese demasiado -Yo te he dicho que...no he sido la mejor persona del mundo, Gwen.- su tono de voz, mientras la oscuridad cada vez se iba haciendo más solemne y profunda, descendió a uno envuelto en la pena y la vergüenza; Sabía que tuvo razones de sobra para actuar de las mil maneras que actuó, pero...era el precio a pagar...

...por lo que estaba dispuesto a lograr en aquella penumbra total.

Sintió la calidez de esa mano, ESA mano en la que solo podía pensar en lo mucho que la extrañaría. No, no podía centrarse en ello, pero ella le derretía con su voz, con sus palabras. En cuanto terminó, en una oscuridad eterna, negrura pura, una que ni siquiera pudiese apreciarse la luz del exterior, habló.

-Pero lo que quiero es saber lo que es ser tú.-

Su voz retumbó a tal nivel que pudo escucharse el estruendo varias veces hasta descender. El silencio empezó a ser atroz, al igual que una sensación fría que...progresivamente, en su piel, se iba aclimatando -Debemos permanecer todo lo que podamos en silencio.- otra vez, su voz volvía a retumbar, era insoportable, parecía casi hecho a propósito para que ninguno de los dos pudiese pronunciar palabra alguna. Era extremadamente doloroso, a tal punto que uno podía sentir cómo los oídos pitaban durante unos segundos. Cuando el silencio fue atroz, todo empezó a sentirse distinto: el tacto de la piel de Gwen parecía desvanecerse, los oídos palpitaban por culpa no de su corazón, sino, el de ella, que podía hasta escucharlo. La vista estaba completa y totalmente nulificada, sintiendo un poco de desesperación al girar la cabeza en cualquier dirección y no poder ver absoluta y completamente nada, tal y como debía ocurrir con su mujer favorita. Sus cabellos, solamente por esas sacudidas, chirriaban, todo era perceptible. Todo y nada a la vez -Es...esto es...es verdad.- Ni siquiera de la impresión o del sofoco de no poder ver cambiaban sus latidos, por más que sintiese desesperación -Estos latidos...no son...míos.- su vista bajó, aunque sin caso, hacia su pecho.

Ellos habían dicho que sus corazones le pertenecían al otro.

La respiración se detuvo -¡!- Owen intentó volver a inhalar pero no había caso. Hacía fuerza, pero el ahogamiento cada vez era peor y peor. De la impresión y el miedo sentía que iba a desmayarse, pero cuando quiso notarlo -...- no le hacía falta respirar -¿Me escuchas, Gwen?- un vacío indescriptible, tal y como si solamente hubiese una imagen completamente negra, parecía vincularle a ambos. Era como si, ahora, Owen estuviese ciego desde un primer momento, peor aún, empezó a sentir...todo, todo lo que su mujer favorita era capaz de sentir y, un poco, recordar sobre las cosas: Intentaba visualizar imágenes en su cabeza de un árbol, de una palmera, de una fruta, cosas esenciales, básicas, pero no había caso. Negro.

-¿Así que este es el bastardito? ¿Qué se siente que la puta de tu madre te haya tenido por dinero?-

Una frase voló, una que podían escuchar ambos. Como nada existía, como los sentidos parecían haberse difuminado en el éter y en la nada, la mente parecía trabajar a una velocidad en la que nunca se había puesto a detenerse. El no pensar, en Owen, muchísimas veces, atacaba en demasía. Aquella frase se escuchó soberbia, burlona, violenta, subestimando por completo, mientras la muchachita, si tenía su corazón vinculado al de él, podía sentir como este se stressaba tanto, tantísimo por aquello, mientras la incomodidad, en terror y la vergüenza la atacaban sin piedad -Yo...yo no sé...nunca voy a saber...lo que...lo que es ser tú.- pensaba, y con pensar, parecía ser suficiente para hablar, porque así sentía que podía hacerlo -Por eso quería traerte aquí. Porque si todavía no puedo devolverte la vista,-

-Si van a cobrarle el pago mensual, péguenle antes. Córtenle un dedo como se ponga a discutir.-

Porque si bien Gwen había hecho un trabajo increíble cambiando el corazón del pelirrojo, habían cosas dentro de él que se expulsaban de formas terribles, horribles. Gwen podía sentir exactamente cada cabello erizarse, cada palabra, casi, como si la estuviese viviendo en vida propia y delante de su rostro. No necesitaban ver, porque ella podía sentir todo lo que él había sentido: Recuerdos -pero quiero intentarlo. Porque si te quiero, quiero poder saber lo que se siente ser tú.-.

-¡JODER! Qué bien se siente, una maravilla. Tu turno, Owen, que esto no puedo esnifarlo yo solo.-

Mientras Gwen tenía que escuchar y sentir, incluso, como una sustancia ilícita entraba por su nariz y activaba todos sus sentidos, excitando y estimulando su cuerpo de formas criminales como lo podía hacer con el latir de su corazón, Owen, ciertamente, mientras escuchaba todo el horror vivido, veía...su fragilidad, su debilidad, pero ese fulgor interior que siempre vio en la muchacha de la que se enamoró. Por dentro de él, sintiendo lo que sentiría ella, veía...confusión, oscuridad, frustración, el no poder siquiera recordar cómo se ve un balón, el no poder recordar...ni como se veía él mismo, ¿Acaso ella tenía que cargar con ese peso? -Gwen...¿Cómo lidias con...ser tú?- su pregunta sonaba sincera, profunda, hasta sonaba abstracta.
-¿Quién es Griselda, Gwen?-

-Son tres mil berries por las tres pistolas. Te las dejo baratas porque eres amigo de Alastor.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - por Owen Yang - 29-10-2025, 10:46 PM

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