30-10-2025, 11:46 AM
El barco se deslizó por la bahía nevada como un cuchillo entrando en grasa fría. Ubbe apoyó los codos en la barandilla, observando las casas de madera, los tejados enterrados en hielo y aquel silencio que les recibía junto a la nieve. El aire le mordió la piel desnuda del pecho, pero se limitó a gruñir con aprobación. Ese frío estaba vivo. Era un buen recibimiento, le gustaba sentir el fresco en su pecho.
Para su sorpresa, se sentía cómodo a bordo del navío. Había pensado que las tablas, las velas y las cuerdas le pondrían nervioso… que echaría de menos el suelo firme, la jungla, la caza. Pero con Sigurd al timón, la cosa fluía. Estar con otro Buccaneer hacía que todo encajara, como si hubiesen subido juntos a barcos desde antes de nacer. Aquello era… fácil. Sorprendentemente fácil.
Mientras ayudaba a tensar un cabo, recordó el mordisco persistente de Chop y los pinchazos en los nudillos durante su pelea. Frunció el ceño, levantó la mano y la observó con una mueca.
-Guantes… -murmuró- Igual va siendo hora de pillar unos, baby -No había debilidad en el pensamiento, solo pragmatismo bruto: Todo lo que le ayudase a pegar más fuerte, sería bienvenido.
Cuando el barco finalmente quedó atracado, Ubbe fue con Sigurd, con el peso seguro que tenían los hombres que no temían los nuevos horizontes. Se acercó a Sigurd, chocó puño contra puño con fuerza suficiente para que la madera crujiera.
-Voy a echar un ojo yo también por ahí, baby. A ver qué escondite del mundo es este. -Luego, con una sonrisa torcida, señaló las montañas nevadas al fondo- Si ves que no vuelvo, es que he encontrado algo divertido GAHAHAHA
Se colocó el chaleco grueso, abierto como siempre, se ajustó las botas y escupió contra la nieve para sellar el inicio de otra cacería.
-Nos vemos luego, carnicero. Guarda un trozo de gloria para mí -añadió, ladeando la cabeza.
Y sin mirar atrás, Ubbe emprendió camino hacia el pueblo más cercano. Entre humo de chimeneas, pasos de madera húmeda y miradas curiosas… ya notaba el olor a problemas. Como siempre, eso le flipaba.
Para su sorpresa, se sentía cómodo a bordo del navío. Había pensado que las tablas, las velas y las cuerdas le pondrían nervioso… que echaría de menos el suelo firme, la jungla, la caza. Pero con Sigurd al timón, la cosa fluía. Estar con otro Buccaneer hacía que todo encajara, como si hubiesen subido juntos a barcos desde antes de nacer. Aquello era… fácil. Sorprendentemente fácil.
Mientras ayudaba a tensar un cabo, recordó el mordisco persistente de Chop y los pinchazos en los nudillos durante su pelea. Frunció el ceño, levantó la mano y la observó con una mueca.
-Guantes… -murmuró- Igual va siendo hora de pillar unos, baby -No había debilidad en el pensamiento, solo pragmatismo bruto: Todo lo que le ayudase a pegar más fuerte, sería bienvenido.
Cuando el barco finalmente quedó atracado, Ubbe fue con Sigurd, con el peso seguro que tenían los hombres que no temían los nuevos horizontes. Se acercó a Sigurd, chocó puño contra puño con fuerza suficiente para que la madera crujiera.
-Voy a echar un ojo yo también por ahí, baby. A ver qué escondite del mundo es este. -Luego, con una sonrisa torcida, señaló las montañas nevadas al fondo- Si ves que no vuelvo, es que he encontrado algo divertido GAHAHAHA
Se colocó el chaleco grueso, abierto como siempre, se ajustó las botas y escupió contra la nieve para sellar el inicio de otra cacería.
-Nos vemos luego, carnicero. Guarda un trozo de gloria para mí -añadió, ladeando la cabeza.
Y sin mirar atrás, Ubbe emprendió camino hacia el pueblo más cercano. Entre humo de chimeneas, pasos de madera húmeda y miradas curiosas… ya notaba el olor a problemas. Como siempre, eso le flipaba.
