Se rió ante sus comentarios y gestos cariñosos, porque le causan una gracia especial. El reafirmar lo que ya sabe, simplemente le trajo dicha al rostro, tinturándolo con suavidad, en un gesto que ella nunca podrá observar, pero él sí — Si, me lo has dicho y te he respondido que no me importa — es la verdad, porque no le interesa lo que haya pasado antes, incluso de manera caprichosa, existe el perdón para el presente y el futuro, como si no importara nada porque es él ¿Pero es cierto? Suspiró intentando quitarse la idea de la cabeza y simplemente avanzó, apretando su mano con suavidad.
—No quieres saberlo.
No quiere saber qué es vivir en la eterna oscuridad, el no saber como son los demás, estar eternamente atrapado en la incertidumbre. No lo quiere, pero seguro la curiosidad puede más. Lo único bueno es que él puede escapar de ella y a diferencia de lo que debería sentir, se alegró de ser la única ahí. Porque el destino de una vida sin color, seguramente lo volvería loco.
Al menos ella no sabe lo que ha perdido, no recuerda haber visto jamás.
—Y yo no quiero que lo sepas.
Pero él insiste en abrir una puerta que está cerrada, que es solo para algunos y Owen carece de una llave para entrar. Por eso pareciera que va a entrar a la fuerza, sin importar lo que tenga que hacer.
¿Por qué?
Escuchó oraciones de alguien que no está y se asustó, no es normal. No le gusta lo que dicen, ni el tono, incluso cómo responde Owen no le gusta. Suena que no deberían estar ahí, quizás por eso tiró de él, intentando volver en sus pasos. Regresar por donde han venido, pero no hay caso. Ni aunque lo intente con todas sus fuerzas podrá enfrentarse a quien la acompaña.
—Yo no quiero esto.
Ya no, porque suena a que se está lastimando por un capricho. — Owen, deberíamos irnos — deberían volver a su hogar para ser felices, para reírse de una anécdota que podría ser una mentira, que deseó que fuese cierta — No entiendo por qué…
¿Por qué me preguntas eso? ¿Por qué vuelves a insistir con eso, Owen? ¿Por qué, no soy suficiente? ¿No es suficiente lo que somos ahora? ¿No lo es? No lo entiendo, no lo entiendo.
La pregunta suena otra vez, es una voz que aparece en mi oído. Es la misma consulta de alguien más, alguien que no debería estar ahí. No dudo en soltarme, porque pareciera que más que estar juntos, el pasado ha venido por mi y sabes que no me quiero ir ¡Me piden una respuesta que no sé! No lo sé, no lo sé, no lo sé ¡No lo sé! No lo quiero saber, no soy yo. Esa persona no soy yo ¿Cómo lo voy a saber? ¿Por qué me preguntan cosas que no puedo responder?
Incluso si hubiese sido ella, ya murió. Y si no lo está, la mataré, para que dejes de buscarla con tanta insistencia. No está, no está ¡No está, Owen! ¿O serás ⍰�⍰�? Ni siquiera puedo pronunciarlo más, es un sonido que no resuena, lo he olvidado ¿O me he forzado a hacerlo? Me duele la cabeza, me sudan las manos y se me agita la respiración, pero nada de eso se escucha o siente, solo hay eso que has querido encontrar, la nada misma.
Aun así...
Seguro lo escuchas ¿No? La campana de la mañana, los pasos por el pasillo, la hora de almuerzo, los susurros y luego los grillos en la noche. Eso es todo Owen, no hay más ¿Cuánto podrás aguantar en este silencio eterno? Porque mientras tú tienes palabras que te producen miedo, yo no tengo nada. No hay nada, nada, nada. Silencio hasta que seguro lo oyes.
¿Puedes oírlo?
Que se abre la puerta de madera, que hay pasos y una respiración. Que me escondo bajo las sábanas, deslizando la tela sobre mi cuerpo, tapando mi cabeza. Pero no es suficiente, porque escucho mis quejas, el crujido de la madera de la cama y finalmente es silencio. No sabes lo que ha pasado, yo tampoco, nadie lo sabe. Pareciera que a nadie le interesa.
—¿Segura que no tengo nada? M-Me duele cuando paso mi mano por la piel
Pero nadie sabe nada, y yo no lo puedo ver ¡Está ahí, Owen! Yo lo sé, incluso si insisto nadie me da la razón… entonces ¿Soy yo? ¿Soy yo la que se lo inventó? Seguro escuchas como me rio restándole importancia, mientras escondo lo que no puedo observar bajo la ropa. Le he dicho un secreto a alguien, pero los ojos están atentos a mi alrededor, que para nadie será un misterio que tenga un problema nuevo que ningún habitante de la iglesia vea, incluso si yo soy ciega.
¿Ocurrió o no? ¿Es verdad o un sueño? ¿Cuándo estoy despierta entonces? ¿Es la campana de la mañana verdad o me lo he inventado también? ¿Qué pasa si el día de ayer en realidad todos me dicen que no existió? He jurado decir la verdad en la casa del señor, por eso es que no digo más. Son sueños todo lo que escucho, pero eso no impide que desde ahora cierre la puerta con llave… pero incluso así las pesadillas comienzan antes.
—¡No me toques! — no sé quién es, debería ser Owen, pero suena a alguien más por eso es que no lo quiero cerca. Sonó a alguien que he dejado atrás, a una persona que no quiero volver a encontrar. Seguro por eso me alejo sin saber a dónde voy, hasta que finalmente encuentro una pared. Es el fin del camino. Uno que no acepto, por eso uso mis manos para avanzar por el muro. Qué patético.
De verdad lo detesto, porque una vez más siento que voy a enloquecer.
Por eso todo se enfría, pero yo no puedo sentir el dolor que debería. Conozco el frío y el temblor del cuerpo, pero ya no están ahí, se han ido con esos recuerdos amargos… entonces me pregunto.
—No quieres saberlo.
No quiere saber qué es vivir en la eterna oscuridad, el no saber como son los demás, estar eternamente atrapado en la incertidumbre. No lo quiere, pero seguro la curiosidad puede más. Lo único bueno es que él puede escapar de ella y a diferencia de lo que debería sentir, se alegró de ser la única ahí. Porque el destino de una vida sin color, seguramente lo volvería loco.
Al menos ella no sabe lo que ha perdido, no recuerda haber visto jamás.
—Y yo no quiero que lo sepas.
Pero él insiste en abrir una puerta que está cerrada, que es solo para algunos y Owen carece de una llave para entrar. Por eso pareciera que va a entrar a la fuerza, sin importar lo que tenga que hacer.
¿Por qué?
Escuchó oraciones de alguien que no está y se asustó, no es normal. No le gusta lo que dicen, ni el tono, incluso cómo responde Owen no le gusta. Suena que no deberían estar ahí, quizás por eso tiró de él, intentando volver en sus pasos. Regresar por donde han venido, pero no hay caso. Ni aunque lo intente con todas sus fuerzas podrá enfrentarse a quien la acompaña.
—Yo no quiero esto.
Ya no, porque suena a que se está lastimando por un capricho. — Owen, deberíamos irnos — deberían volver a su hogar para ser felices, para reírse de una anécdota que podría ser una mentira, que deseó que fuese cierta — No entiendo por qué…
-¿Quién es Griselda, Gwen?-
¿Por qué me preguntas eso? ¿Por qué vuelves a insistir con eso, Owen? ¿Por qué, no soy suficiente? ¿No es suficiente lo que somos ahora? ¿No lo es? No lo entiendo, no lo entiendo.
— ¿Quién es Griselda, G̶̖̗̥̻̘͙̹̞͈̦̃̆͂͛̌͗̈̊͂͂̅̈́͝w̶̢̘̖̬̪̖̳̟̉̕e̴͕̳̖͔̯̩̼̹̗͍̻͒̂̚͝n̵̡̨̬̳͎̱̰̜̮͙̠̫͚̜̋́͐̌́̈̂͗̀͗̓͐͘̚̚ͅd̵̢̧̢̞̺͖͙͕̘̺̝̥̿̊̉̿̏͜o̵̳̣̔̓̊͌̆̈͂̓̕͠l̸̛͈̞̅̂̐̋̓͂̄́̇̚͠y̵̪̬͕͕̩͈̮̬̫̥̾n̷̳̮̭̮͎̳͂̿̆? —
La pregunta suena otra vez, es una voz que aparece en mi oído. Es la misma consulta de alguien más, alguien que no debería estar ahí. No dudo en soltarme, porque pareciera que más que estar juntos, el pasado ha venido por mi y sabes que no me quiero ir ¡Me piden una respuesta que no sé! No lo sé, no lo sé, no lo sé ¡No lo sé! No lo quiero saber, no soy yo. Esa persona no soy yo ¿Cómo lo voy a saber? ¿Por qué me preguntan cosas que no puedo responder?
Incluso si hubiese sido ella, ya murió. Y si no lo está, la mataré, para que dejes de buscarla con tanta insistencia. No está, no está ¡No está, Owen! ¿O serás ⍰�⍰�? Ni siquiera puedo pronunciarlo más, es un sonido que no resuena, lo he olvidado ¿O me he forzado a hacerlo? Me duele la cabeza, me sudan las manos y se me agita la respiración, pero nada de eso se escucha o siente, solo hay eso que has querido encontrar, la nada misma.
Aun así...
Seguro lo escuchas ¿No? La campana de la mañana, los pasos por el pasillo, la hora de almuerzo, los susurros y luego los grillos en la noche. Eso es todo Owen, no hay más ¿Cuánto podrás aguantar en este silencio eterno? Porque mientras tú tienes palabras que te producen miedo, yo no tengo nada. No hay nada, nada, nada. Silencio hasta que seguro lo oyes.
¿Puedes oírlo?
Que se abre la puerta de madera, que hay pasos y una respiración. Que me escondo bajo las sábanas, deslizando la tela sobre mi cuerpo, tapando mi cabeza. Pero no es suficiente, porque escucho mis quejas, el crujido de la madera de la cama y finalmente es silencio. No sabes lo que ha pasado, yo tampoco, nadie lo sabe. Pareciera que a nadie le interesa.
—¿Segura que no tengo nada? M-Me duele cuando paso mi mano por la piel
Pero nadie sabe nada, y yo no lo puedo ver ¡Está ahí, Owen! Yo lo sé, incluso si insisto nadie me da la razón… entonces ¿Soy yo? ¿Soy yo la que se lo inventó? Seguro escuchas como me rio restándole importancia, mientras escondo lo que no puedo observar bajo la ropa. Le he dicho un secreto a alguien, pero los ojos están atentos a mi alrededor, que para nadie será un misterio que tenga un problema nuevo que ningún habitante de la iglesia vea, incluso si yo soy ciega.
¿Ocurrió o no? ¿Es verdad o un sueño? ¿Cuándo estoy despierta entonces? ¿Es la campana de la mañana verdad o me lo he inventado también? ¿Qué pasa si el día de ayer en realidad todos me dicen que no existió? He jurado decir la verdad en la casa del señor, por eso es que no digo más. Son sueños todo lo que escucho, pero eso no impide que desde ahora cierre la puerta con llave… pero incluso así las pesadillas comienzan antes.
Lo odio, lo odio, lo odio lo odio, lo odio.
—¡No me toques! — no sé quién es, debería ser Owen, pero suena a alguien más por eso es que no lo quiero cerca. Sonó a alguien que he dejado atrás, a una persona que no quiero volver a encontrar. Seguro por eso me alejo sin saber a dónde voy, hasta que finalmente encuentro una pared. Es el fin del camino. Uno que no acepto, por eso uso mis manos para avanzar por el muro. Qué patético.
De verdad lo detesto, porque una vez más siento que voy a enloquecer.
Por eso todo se enfría, pero yo no puedo sentir el dolor que debería. Conozco el frío y el temblor del cuerpo, pero ya no están ahí, se han ido con esos recuerdos amargos… entonces me pregunto.
¿Qué tal tu, ⍰�⍰�?
¿Lo puedes sentir?
¿Lo puedes sentir?
¿̸̧̧͚̬͎͍̳̥̜̖̥͎̣̰͖͊̐̈͒L̵̞͉̫̪̱͍̦̞̝̬͔̰̿̈́͜ͅõ̷͚̱̗̞̘̖̿̇̍̇̿̅͠ ̵͕̥̪͍̳͚͓̃̓̇̈́͌̐̈̃́̋̕p̸͓̺̠̠̬̤̔̚ů̴̢̙͍̤͇͖̮͔̗͔͖̫̳̼̯͙̈́̐̀̀́͠͠ͅę̸̭̠̬͕̻͓͙̔̽̍̃͂̋̈́̓͝ͅd̶̞̬̠̱͔̟̬̳̩̬͛́̀̐̀̑̓͌̅͗̅͛̋̈́̔ę̴͖̜̣̞͎͉̺͔̙̗̬̰͎̀̐͒͐̀̌̽̐͋̋͜ͅͅś̴̡̠̞̟̰͚̝̭̫͖̞̪̪̫̲͛͐͐̋͋͋͂̓̓̓͜͝ ̶̢̢̢̬̱̙̟̺͖͎͓̦̟̀́͋̓͂͒̒͗́͘͠ş̸̡̦̠̗̙̫̪̗̙̻̣̖̊̽̓ȇ̵̬̻̥̝͎̳̣̖̘̻̻̬͆͝n̸̡̨̛̮̯̦̣̭̫̹̫͕̫͎̣̎̃̂̈́̀̄̉̆͌́̇̚̕͜͝t̴̪̹̊̈́̈́̌̿̓̈̀̐͂̽̄̏͘i̵̫̘̍̃̈́͛̐̔̈̍̂̀͂̿̌̈̚r̶̢̰͔̘̦̤̞̖̲̼͌̾̌̄̽͊͒͋͌͆̉́̉͘͝͝ͅͅ?̶̧̳͇̻̠̺̼̈́̀̑̈́̀́͊̈́̐̄̀̐͛̕͘͝ ̸̞̱͇͖̖̱͉͔͚̼̈́͋̀̓͊̈͛̽̓̍͋̒͘̚̕͝
̵̗̰̔͋̈́͒̋
¿Y tú, Owen... puedes hacerlo?
¿Lo puedes sentir?
¿Lo puedes sentir?
¿̸̧̧͚̬͎͍̳̥̜̖̥͎̣̰͖͊̐̈͒L̵̞͉̫̪̱͍̦̞̝̬͔̰̿̈́͜ͅõ̷͚̱̗̞̘̖̿̇̍̇̿̅͠ ̵͕̥̪͍̳͚͓̃̓̇̈́͌̐̈̃́̋̕p̸͓̺̠̠̬̤̔̚ů̴̢̙͍̤͇͖̮͔̗͔͖̫̳̼̯͙̈́̐̀̀́͠͠ͅę̸̭̠̬͕̻͓͙̔̽̍̃͂̋̈́̓͝ͅd̶̞̬̠̱͔̟̬̳̩̬͛́̀̐̀̑̓͌̅͗̅͛̋̈́̔ę̴͖̜̣̞͎͉̺͔̙̗̬̰͎̀̐͒͐̀̌̽̐͋̋͜ͅͅś̴̡̠̞̟̰͚̝̭̫͖̞̪̪̫̲͛͐͐̋͋͋͂̓̓̓͜͝ ̶̢̢̢̬̱̙̟̺͖͎͓̦̟̀́͋̓͂͒̒͗́͘͠ş̸̡̦̠̗̙̫̪̗̙̻̣̖̊̽̓ȇ̵̬̻̥̝͎̳̣̖̘̻̻̬͆͝n̸̡̨̛̮̯̦̣̭̫̹̫͕̫͎̣̎̃̂̈́̀̄̉̆͌́̇̚̕͜͝t̴̪̹̊̈́̈́̌̿̓̈̀̐͂̽̄̏͘i̵̫̘̍̃̈́͛̐̔̈̍̂̀͂̿̌̈̚r̶̢̰͔̘̦̤̞̖̲̼͌̾̌̄̽͊͒͋͌͆̉́̉͘͝͝ͅͅ?̶̧̳͇̻̠̺̼̈́̀̑̈́̀́͊̈́̐̄̀̐͛̕͘͝ ̸̞̱͇͖̖̱͉͔͚̼̈́͋̀̓͊̈͛̽̓̍͋̒͘̚̕͝
̵̗̰̔͋̈́͒̋
¿Y tú, Owen... puedes hacerlo?
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
