Pese a venir de un pasado tan tortuoso como crudo, Owen, ciertamente, asumía lo que fue y es...y sus posteriores consecuencias; Sin más dilación, él batallaba a diestra y siniestra con unos orígenes tan ásperos como oscuros, tan crudos que, hasta el día de hoy, se lo hacían pagar, ¿O porqué otra razón no podía elegir ser feliz con la mujer que ama, aunque todavía no se lo haya dicho? Desde que la conoció su vida cambió, encontró otra razón para levantarse un día más, y si tan solo pudiera ponerse en su piel un poco para entender todo lo que es ser Gwen, podría compartir todo ese dolor en el que ambos se vieron inmiscuidos por un destino que solo buscó ponerlos a prueba una y otra vez.
El pelirrojo veía como Gwen, nuevamente e igual que lo había hecho antes, ponía una resistencia abrumadora a enfrentar todo lo que fue, casi como si su nueva vida (O la que proyectaban juntos) fuese un borrón y cuenta nueva. Era algo que Owen también estaba haciendo, sí, pero él estaba obligado (literalmente) a enfrentar esos ecos del pasado que aparecían como voces tangibles, diferentes, algunas masculinas y otras femeninas e irreconocibles, recuerdos puros de lo difícil que, también, fue ser él. Incluso aunque hubiese un factor de supervivencia que le hubiese indicado a ambos que debían abandonar cuanto antes aquello, ahora, era completamente imposible; Su compañera, en la misma penumbra que él, le hizo sentir un tirón, y no, a la vez. Los latidos de su corazón, que sabía que no le pertenecían, se movilizaron tanto, tantísimo, en donde un estado de ansiedad abrumador le atacó, ¿Así se estaba sintiendo su mujer favorita en todo el mundo? En su intento se forzaba a sí mismo a pensar en cosas tan elementales como un vaso, la hoja de un nogal, incluso, en su propia forma corpórea: No había caso. No había nada.
Era abrumador. Como si ambos, en aquella situación, en aquella oscuridad, no existiesen. Voces tan diferentes, unas que jamás escuchó pero que resultaban ser...familiares -...qué?- aparecían en su oído, mientras que un dolor de cabeza, un estado de agobio, abrumado, tan aterrado que comenzase a sudar, le atacó. Gwen estaba empezando a sentirse así, su mujer favorita parecía enfrentar una crudeza que escondió en el fondo de su alma para, tal vez, mantenerse protegida. No podía ni siquiera sentirse confundido, porque su cuerpo era incapaz de sintetizar toda esa mezcla de sensaciones y reacciones neuronales que lo desembocan, capturado en el ser, y no ser, a la vez.
Un grito femenino atacó la cabeza de ambos, uno desgarrado, uno criminal, uno lleno de terror. Owen recordaba, a su vez, los ecos de esa marabunta de desdichas que provocó en una mezcla por la supervivencia y la mala junta, porque cuando decía que no había sido la mejor persona...bueno, dejaba en claro que había hecho daño a gente inocente, incluso, muchas veces, solo de rebote. Todo era tan sentido, tan difícil de procesar, -¿Campanas?- sonidos de zapatos sobre el suelo de roca, susurros, todo en un tono tan solemne como temeroso. Hacía un esfuerzo gigantesco por, aunque sea, visualizar en su cabeza un solo instante de cada sensación vivida...era imposible. Se sentía tan terriblemente abrumado.
El pánico le atacó, uno en el que pudo sentir la tela de una sábana, una que buscaba protegerle, ¿De qué? Pasos. Unos que parecían inminentes. Unos que él daba cuando, en repetidas ocasiones, tenía que refugiarse en esas cuatro paredes a las que estaba forzado a considerar hogar.
Un tono femenino, ebrio, sumamente reconocible por Owen, apareció, uno que le acongojó el corazón y le dio unas ganas impresionantes de llorar. Todo pasaba a la vez, todo, y nada. La madera de una cama empezó a crujir, un sonido y...algo, tan oscuro y horrible, que solo de pensar en ello le hubiese gustado que le helase la sangre por tener que, siquiera, imaginárselo. No podía sentirse así, podía sentirse como Gwen: En un estado inminente de supervivencia. Un estado catatónico, uno que buscaba que "termine pronto", unas quejas insoportables -Yo...yo no...yo no voy a morir...no quiero...yo no soy tan malo...- quería romper a llorar. Todo estaba siendo tan destructor, abrumaba tantísimo, no sabía ni cómo volver a sentirse como él quisiera.
-¿Porqué me tratan así?- buscaba a Gwen. Estaba siendo exageradamente duro, pero iba a resistir...eso esperaba -¿¡PORQUÉ NO ME QUIEREN!?- Solo ella podía escuchar su garganta desgarrándose, no podía verla -¡QUIERO VER! ¿¡GWEN!?- No había caso, tampoco. La frustración era tan bestia que quería sudar, quería hasta sentir el ataque de ansiedad inminente que venía gestado desde su origen. No había caso, otra vez. -Yo nunca quise ser quien soy...nunca...-
¿Puedes sentirlo tú, Gwen? -¿Eh?- ¿Puedes sentir lo que es vivir cargando con el peso de no poder verte al espejo? -¿¡QUIÉN ERES!?- Soy tú -¡ALÉJATE!- No puedes -¡DÉJALA EN PAZ!- No -¡DETENTE!- Porque tú ni siquiera puedes ver cómo eres, nunca has perdido nada, porque NUNCA has tenido nada. Tu falta de visión te ayudó a abandonar lo que fuiste y lo que guardas en tu ser, ¿Pero yo? -¿Yo?- Yo no puedo, ni aunque quiera. El pelo blanco del tipo que me engendró por unos míseros berries, la burla de ver cómo la propia guardia real de la isla hacía gestos de "lo que le habían hecho a mi madre para tenerme" -¡NO LA MOLESTES MÁS!- Porque mientras tú vivías en el cielo, yo vivía en el infierno. Yo ERA el infierno, yo consumía infierno, hasta metido por la nariz. Iba a ser el peor demonio que jamás hubiese azotado al mundo, hasta que apareciste tú. -Hasta que apareciste tú, Gwen.- Y lo arruinaste.
-¡NO! ¡CÁLLATE LA BOCA!- TE ARRUINÓ, OWEN. Tú sabías PERFECTAMENTE porqué te alejaste de ahí, tu sabías EXACTAMENTE lo que ibas a hacer, y ella...ella...ella lo arruinó TODO, como con todo lo que hace, parece -¡QUIERO QUE TE CALLES YA!- Porque tu existencia me cambió, y no me gusta. No estoy cómodo, no te quiero más, te odio, ¿Me escuchas? TE-ODIO-GRISELDA, GWENDOLYN, COMO OSES LLAMARTE, no te voy a amar NUNCA, NI AUNQUE ME PONGAN UN ARMA EN LA CABEZA Y ME OBLIGUEN A DECIRLO -¡YO SI QUE LA AMO, COMO JAMÁS AMÉ A NADIE!- tú no puedes amar a nadie.
-¿Nadie? Pero...ella...sí me quiere, ¿No? ¿Si me quieres, Gwen?- ¿Gwen? Ja, si hasta te miente en como se llama. Si te miente en algo tan básico como su nombre, ¿En lo que siente? Ingenuo. Estúpido. Tarado. -...dime que me quieres, Gwen. Por favor.- Nunca te quiso, nadie te quiso. Ni tu madre, ni Alastor, ni tu padre, ni tus "amigos", ni este supuesto amor de tu vida que te aleja de lo que eres. Te odio, Gwen -No me importa que ella...no se llame Gwen...mientras me quiera.- Ella te arruinó -¿Eh?- Es una mentirosa, como todos -Pero yo también he mentido.- exactamente, tú también eres un mentiroso. Le has mentido sobre la casa, le has ocultado lo arrastrado y rata que siempre has sido, ¿Qué menos que tengas un poquito de lo que te mereces, no? -Pero yo jamás le mentí de lo que siento por ella.- ¡Si no sabes lo que es querer, estúpido! IDIOTA, IMBÉCIL -¡CLARO QUE LO SE!- Estás encaprichado -No.- Te encaprichaste -No.- Es porque está buenísima, ¿No? -Claro que no.- Porque jamás te fijarías en una ciega si no está buena -Jamás me importó que fuese ciega.- Pero sí que estuviese buena -No me importa que sea hermosa, o que esté buena, solo...la quiero a ella. Quiero que me quiera como dice que lo hace.- Pero te miente, entonces no te quiere. Igual que lo haces tú -Yo si la quiero, muchísimo.- ¿Gwen, nos estás escuchando? ¿Qué me hiciste? -No me harás dudar de lo que siento.- Yo no necesito hacértelo dudar.
Como lo estaba haciendo con sus sentimientos por el otro.
El pelirrojo veía como Gwen, nuevamente e igual que lo había hecho antes, ponía una resistencia abrumadora a enfrentar todo lo que fue, casi como si su nueva vida (O la que proyectaban juntos) fuese un borrón y cuenta nueva. Era algo que Owen también estaba haciendo, sí, pero él estaba obligado (literalmente) a enfrentar esos ecos del pasado que aparecían como voces tangibles, diferentes, algunas masculinas y otras femeninas e irreconocibles, recuerdos puros de lo difícil que, también, fue ser él. Incluso aunque hubiese un factor de supervivencia que le hubiese indicado a ambos que debían abandonar cuanto antes aquello, ahora, era completamente imposible; Su compañera, en la misma penumbra que él, le hizo sentir un tirón, y no, a la vez. Los latidos de su corazón, que sabía que no le pertenecían, se movilizaron tanto, tantísimo, en donde un estado de ansiedad abrumador le atacó, ¿Así se estaba sintiendo su mujer favorita en todo el mundo? En su intento se forzaba a sí mismo a pensar en cosas tan elementales como un vaso, la hoja de un nogal, incluso, en su propia forma corpórea: No había caso. No había nada.
Era abrumador. Como si ambos, en aquella situación, en aquella oscuridad, no existiesen. Voces tan diferentes, unas que jamás escuchó pero que resultaban ser...familiares -...qué?- aparecían en su oído, mientras que un dolor de cabeza, un estado de agobio, abrumado, tan aterrado que comenzase a sudar, le atacó. Gwen estaba empezando a sentirse así, su mujer favorita parecía enfrentar una crudeza que escondió en el fondo de su alma para, tal vez, mantenerse protegida. No podía ni siquiera sentirse confundido, porque su cuerpo era incapaz de sintetizar toda esa mezcla de sensaciones y reacciones neuronales que lo desembocan, capturado en el ser, y no ser, a la vez.
-POR FAVOR, LLÉVENSE TODO PERO...no...dejen a...dejen a mi hijo...NO, NO SE LO LLEVEN, ¡NOOOOO!-
Un grito femenino atacó la cabeza de ambos, uno desgarrado, uno criminal, uno lleno de terror. Owen recordaba, a su vez, los ecos de esa marabunta de desdichas que provocó en una mezcla por la supervivencia y la mala junta, porque cuando decía que no había sido la mejor persona...bueno, dejaba en claro que había hecho daño a gente inocente, incluso, muchas veces, solo de rebote. Todo era tan sentido, tan difícil de procesar, -¿Campanas?- sonidos de zapatos sobre el suelo de roca, susurros, todo en un tono tan solemne como temeroso. Hacía un esfuerzo gigantesco por, aunque sea, visualizar en su cabeza un solo instante de cada sensación vivida...era imposible. Se sentía tan terriblemente abrumado.
El pánico le atacó, uno en el que pudo sentir la tela de una sábana, una que buscaba protegerle, ¿De qué? Pasos. Unos que parecían inminentes. Unos que él daba cuando, en repetidas ocasiones, tenía que refugiarse en esas cuatro paredes a las que estaba forzado a considerar hogar.
-¿Y...basssssura? ¿Poooooorque no ssssssigues drogánnnnnndote por ahí? Asssssí te mueres y me olvvvido lo que hice por un ppppppoco de pasta, ¡JAJAJA!-
Un tono femenino, ebrio, sumamente reconocible por Owen, apareció, uno que le acongojó el corazón y le dio unas ganas impresionantes de llorar. Todo pasaba a la vez, todo, y nada. La madera de una cama empezó a crujir, un sonido y...algo, tan oscuro y horrible, que solo de pensar en ello le hubiese gustado que le helase la sangre por tener que, siquiera, imaginárselo. No podía sentirse así, podía sentirse como Gwen: En un estado inminente de supervivencia. Un estado catatónico, uno que buscaba que "termine pronto", unas quejas insoportables -Yo...yo no...yo no voy a morir...no quiero...yo no soy tan malo...- quería romper a llorar. Todo estaba siendo tan destructor, abrumaba tantísimo, no sabía ni cómo volver a sentirse como él quisiera.
-¡POR FAVOR! ¡QUIÉRANME! Sólo...sólo quiero que...que me quieran...por favor...-
Un grito ahogadísimo quiso salir de su voz, pero no hubo caso. Solo una mente que se estaba trastornando, quebrando por ser Gwen, y Owen, a la vez.
Odio
Odio
-¿Porqué me tratan así?- buscaba a Gwen. Estaba siendo exageradamente duro, pero iba a resistir...eso esperaba -¿¡PORQUÉ NO ME QUIEREN!?- Solo ella podía escuchar su garganta desgarrándose, no podía verla -¡QUIERO VER! ¿¡GWEN!?- No había caso, tampoco. La frustración era tan bestia que quería sudar, quería hasta sentir el ataque de ansiedad inminente que venía gestado desde su origen. No había caso, otra vez. -Yo nunca quise ser quien soy...nunca...-
-¿Y, Owen? ¿Vas a dejar de ser un cagón o vas a gatillar? Siempre nos dejas el trabajo sucio a nosotros.-
Lo podía sentir.
L̸̡̨̠̳̱̘͈̯̺̯̼̍ǫ̶̪̪͓̠̹̜̘̜̩͇͎̦̎͌̈́̋̇̔͂̂́̃̊̂͗̑͠ͅ ̵̧̨̢̡̻̫̰͖͕̜̝̝̯͔̳̾͆͑p̷̡̛̘̤̖̥̦͚̩̻̙̒̒̉̇̇̚͝ơ̵̧̛̟̞̫̜̭̪̯̼̭̲̫͆̍̔͛̂͂͜d̸̲̼͖̬̪̪̳̞̪̝̳̰͖̠̐͊͗̍̌́̽̃̽̐͐̚͝ḭ̶̜̙̰̱͈̤͇͍̘́̾͜ͅa̴̡̛̼̭̣͔̰̯̤̾̈́̉͒͠ ̵̡̣̬̗̰͙͛͗̋͂̏ͅs̷̯̬̫̮̰̮͚͈̮͈͍̞͝ͅe̵̛̛͇̯͓̤̺̯̦͎̥͇̙͈̅̉͆́̀̌̂̐̉̓̕̕ͅñ̶̫͚̏̋̓͘͝ţ̴̱͎͚̠̻̫̲̩͎̤̬̃̆͒̑̔̅̇̽̅̉̉̀͠ī̷̛͚̪̿̂̌̋͊́̍̀͋̈́̋̊ř̶̢̻̣͉͖̝̲͉͛͆͝.̶̢̤̲̭̟͚̩̟͙̲̜̓̐͑̈́̓̃̊̂̂̚ͅ
Podía sentirlo todo, y nada. No sabía si todavía seguía aferrado a ella. Su mente se doblegaba a sus propios recuerdos, pero el pasado de Gwen estaba tan cargado de desdicha y de angustia de forma más...sutil, pero igual de visceral -No soy malo.- aguantaría, resistiría -No soy malo.- por ella, por quien te cambió, Owen.
-¡NO SOY MALO!-
-¡OWEN, DETENTE! ¡LO VAS A MATAR! ¡SÓLO ERA ROMPERLE UN PAR DE DIENTES!-
¿Puedes sentirlo tú, Gwen? -¿Eh?- ¿Puedes sentir lo que es vivir cargando con el peso de no poder verte al espejo? -¿¡QUIÉN ERES!?- Soy tú -¡ALÉJATE!- No puedes -¡DÉJALA EN PAZ!- No -¡DETENTE!- Porque tú ni siquiera puedes ver cómo eres, nunca has perdido nada, porque NUNCA has tenido nada. Tu falta de visión te ayudó a abandonar lo que fuiste y lo que guardas en tu ser, ¿Pero yo? -¿Yo?- Yo no puedo, ni aunque quiera. El pelo blanco del tipo que me engendró por unos míseros berries, la burla de ver cómo la propia guardia real de la isla hacía gestos de "lo que le habían hecho a mi madre para tenerme" -¡NO LA MOLESTES MÁS!- Porque mientras tú vivías en el cielo, yo vivía en el infierno. Yo ERA el infierno, yo consumía infierno, hasta metido por la nariz. Iba a ser el peor demonio que jamás hubiese azotado al mundo, hasta que apareciste tú. -Hasta que apareciste tú, Gwen.- Y lo arruinaste.
Y ME ARRUINASTE.
-¡NO! ¡CÁLLATE LA BOCA!- TE ARRUINÓ, OWEN. Tú sabías PERFECTAMENTE porqué te alejaste de ahí, tu sabías EXACTAMENTE lo que ibas a hacer, y ella...ella...ella lo arruinó TODO, como con todo lo que hace, parece -¡QUIERO QUE TE CALLES YA!- Porque tu existencia me cambió, y no me gusta. No estoy cómodo, no te quiero más, te odio, ¿Me escuchas? TE-ODIO-GRISELDA, GWENDOLYN, COMO OSES LLAMARTE, no te voy a amar NUNCA, NI AUNQUE ME PONGAN UN ARMA EN LA CABEZA Y ME OBLIGUEN A DECIRLO -¡YO SI QUE LA AMO, COMO JAMÁS AMÉ A NADIE!- tú no puedes amar a nadie.
NADIE TE QUIERE, OWEN.
-¿Nadie? Pero...ella...sí me quiere, ¿No? ¿Si me quieres, Gwen?- ¿Gwen? Ja, si hasta te miente en como se llama. Si te miente en algo tan básico como su nombre, ¿En lo que siente? Ingenuo. Estúpido. Tarado. -...dime que me quieres, Gwen. Por favor.- Nunca te quiso, nadie te quiso. Ni tu madre, ni Alastor, ni tu padre, ni tus "amigos", ni este supuesto amor de tu vida que te aleja de lo que eres. Te odio, Gwen -No me importa que ella...no se llame Gwen...mientras me quiera.- Ella te arruinó -¿Eh?- Es una mentirosa, como todos -Pero yo también he mentido.- exactamente, tú también eres un mentiroso. Le has mentido sobre la casa, le has ocultado lo arrastrado y rata que siempre has sido, ¿Qué menos que tengas un poquito de lo que te mereces, no? -Pero yo jamás le mentí de lo que siento por ella.- ¡Si no sabes lo que es querer, estúpido! IDIOTA, IMBÉCIL -¡CLARO QUE LO SE!- Estás encaprichado -No.- Te encaprichaste -No.- Es porque está buenísima, ¿No? -Claro que no.- Porque jamás te fijarías en una ciega si no está buena -Jamás me importó que fuese ciega.- Pero sí que estuviese buena -No me importa que sea hermosa, o que esté buena, solo...la quiero a ella. Quiero que me quiera como dice que lo hace.- Pero te miente, entonces no te quiere. Igual que lo haces tú -Yo si la quiero, muchísimo.- ¿Gwen, nos estás escuchando? ¿Qué me hiciste? -No me harás dudar de lo que siento.- Yo no necesito hacértelo dudar.
Lo hará ella solita. So-li-ta.
Porque nadie, jamás, te va a querer, Owen Yang.
Mucho menos, Gwendolyn. Que te miente hasta con quién es.
Mucho menos, Gwendolyn. Que te miente hasta con quién es.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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