03-11-2025, 04:34 PM
Hay recuerdos que difícilmente se podían dejar atrás, más cuando había motivos para no hacerlo. No le gustaba ponerse sentimental, especialmente en aquella época en la que solo tenía tres pensamientos en la cabeza y tan solo uno de ellos era pronunciable delante de aquel pequeño de cabellera albina. No sabía cómo, ni porqué, aquel pequeño chaval le hacía tener una pequeña sonrisa de orgullo, y a la vez le hacía sentir que se le clavaba una espina en uno de sus costados, como si estuviera buscando su riñón. — ¡Te flipaste! — Posa la mano en su cabeza para removerle los cabellos, pero incide un poco más de la cuenta, con un poco de fuerza. — ¡Pero no digas mi nombre, niñato! — Le regaña alzando una de sus cejas mientras se asegura que pueden salir de ahí de la manera más segura.
Posaba una de las manos en su espalda para llevarlo siempre por delante, protegiéndolo en parte con el propio cuerpo. No hacía eso con nadie, absolutamente nadie, de su equipo. Todos eran una mierda de personas que hacían lo mismo o peor que él, pero aquel chaval... aún era pronto. Sin embargo, ahí estaba, alentando lo que hacía y no teniendo remordimientos en ayudarle, en halagarle por sus dotes. ¿En qué posición le dejaba a él? Un pirata, lo cual ya era. — Cierra la boca, joder, que nos pillan — Rueda los ojos, suspira y trata de esconderlo, aunque éste parece estar demasiado ensimismado en la recompensa. ¡Si es que a veces le hacía perder la cabeza! Tanto como se la iba a desencajar en un intento de hacerle meter el cuerpo hacia el interior de donde estaban cubiertos.
Quizá lo más cómico, como irónico, fuera el hecho que Owen tuviera el descaro de decir que se callasen, cuando era precisamente lo que debían haber hecho antes de llegar hasta el mismo momento en el que estaban en ese instante. La situación ciertamente lo apremiaba, ya que estaban lejos de estar solos en aquellos callejones y las linternas cada vez eran más amenazantes, pues el brillo rozaba en ocasiones las esquinas del refugio improvisado en el que estaban. Y como parte de un instinto fraternal, que desconocía de su existencia, recogió a Owen en sus brazos de manera protectora, pero aquel gesto le recordó algo...
Que puto asco...— Murmura con asco, con náuseas. Ahora que tenía tan cubierto a aquel chaval, tan cerca, se dio cuenta del olor que su cerebro había estado intentando obviar hasta aquel momento que fue inevitable. — No vamos a poder esquivarlos, estamos acorralados. — Porque era prácticamente un callejón sin salida con los guardias que habían en aquel momento. — Voy a entretenerlos, tienes que alejarte todo cuanto puedas — Le observa con seriedad, a la par que le dejaba en el interior del "refugio" del escondite. — No te vengas con gilipolleces y haz caso — Aunque con su suerte tenía la sensación de que no iba a salir nada como esperaba, ya que la desgracia siempre le perseguía.
Para entonces, los guardias ya irremediablemente daría con ellos y él... salió de detrás del escondite con las manos en alto. — Vaya, supongo que no habrá remedio... Hoy es el día que pillarán al magnífico e increíble Alastor Morningstar — Todos ya apuntaban desde la distancia, Alastar buscaba orientarlos a todos en una dirección que diera espacio a Owen por la que escabullirse. — No traigo armas, pero podéis comprobarlo... el puto niñato de mierda me abandonó, ya debe haberse ido bien lejos.
Posaba una de las manos en su espalda para llevarlo siempre por delante, protegiéndolo en parte con el propio cuerpo. No hacía eso con nadie, absolutamente nadie, de su equipo. Todos eran una mierda de personas que hacían lo mismo o peor que él, pero aquel chaval... aún era pronto. Sin embargo, ahí estaba, alentando lo que hacía y no teniendo remordimientos en ayudarle, en halagarle por sus dotes. ¿En qué posición le dejaba a él? Un pirata, lo cual ya era. — Cierra la boca, joder, que nos pillan — Rueda los ojos, suspira y trata de esconderlo, aunque éste parece estar demasiado ensimismado en la recompensa. ¡Si es que a veces le hacía perder la cabeza! Tanto como se la iba a desencajar en un intento de hacerle meter el cuerpo hacia el interior de donde estaban cubiertos.
Quizá lo más cómico, como irónico, fuera el hecho que Owen tuviera el descaro de decir que se callasen, cuando era precisamente lo que debían haber hecho antes de llegar hasta el mismo momento en el que estaban en ese instante. La situación ciertamente lo apremiaba, ya que estaban lejos de estar solos en aquellos callejones y las linternas cada vez eran más amenazantes, pues el brillo rozaba en ocasiones las esquinas del refugio improvisado en el que estaban. Y como parte de un instinto fraternal, que desconocía de su existencia, recogió a Owen en sus brazos de manera protectora, pero aquel gesto le recordó algo...
Que puto asco...— Murmura con asco, con náuseas. Ahora que tenía tan cubierto a aquel chaval, tan cerca, se dio cuenta del olor que su cerebro había estado intentando obviar hasta aquel momento que fue inevitable. — No vamos a poder esquivarlos, estamos acorralados. — Porque era prácticamente un callejón sin salida con los guardias que habían en aquel momento. — Voy a entretenerlos, tienes que alejarte todo cuanto puedas — Le observa con seriedad, a la par que le dejaba en el interior del "refugio" del escondite. — No te vengas con gilipolleces y haz caso — Aunque con su suerte tenía la sensación de que no iba a salir nada como esperaba, ya que la desgracia siempre le perseguía.
Para entonces, los guardias ya irremediablemente daría con ellos y él... salió de detrás del escondite con las manos en alto. — Vaya, supongo que no habrá remedio... Hoy es el día que pillarán al magnífico e increíble Alastor Morningstar — Todos ya apuntaban desde la distancia, Alastar buscaba orientarlos a todos en una dirección que diera espacio a Owen por la que escabullirse. — No traigo armas, pero podéis comprobarlo... el puto niñato de mierda me abandonó, ya debe haberse ido bien lejos.
