07-11-2025, 09:31 AM
No hubo que esperar demasiado, el ambiente por si solo denostaba que algo diferente se avecinaba. Dharma y su confianza infinita, casi siempre para si mismo, cualidad que le hacia mantenerse firme, con su porte, con su solemnidad. No por un acto de auto orgullo, vanidad o engaño. Simplemente era un hecho, el orden definitivo de las cosas. Junto con Sanemi ya acomodados en la entrada a unos cuantos metros, el oriundo de Wano se acercaba unos cuantos pasos más mientras escuchaba pasos dentro del templo, algo de manera muy genérica, no podía identificar si había dos o mas personas, pero por lo menos podría escuchar cuando estos se hicieran presentes de buena manera. Mientras esto ocurría el cielo comenzaba a mostrar sus tintes mas oscuros, aun con los tonos naranjas que hacen habitual al ocaso.
| Bro... eres demasiado precavido... es solo un monasterio más | Si alguien sabia que eso era una especie de broma por parte de Dharma, era su aliado Toge, entre un tono sarcástico, casi imperceptible y el mismo comenzando a caminar hacia la puerta, mientras el peliblanco daba tonos de aviso. No dijo nada más solo estaba unos cuantos pasos adelante de Sanemi si este no había decidido avanzar, recortando la distancia al a puerta unos 5 metros o menos. Si bien sabia que esto podía jugarle en contra, no había mucho que sortear ante la situación que se avecinaba. Las puertas del monasterio comenzaron a crujir junto con un rechinido de madera añeja, no tanto como otros, pero si lo suficiente para traerle recuerdos vagos al espadachín de gran altura.
|Te refieres a esto... | Con su tono habitual, tranquilo y directo, su mano izquierda se poso a la altura de su propio torso dejando caer entre sus dedos la tela de la caja que les habían encargado, pero con la habilidad de sujetarla antes de que realmente fuera a caer, algo insignificante, que tomo menos de un segundo. Una sonrisa suave y elevando ligeramente su rostro, miraba a quien asomaba entre las puertas, con una apariencia que imitaba a los samurái. | No sabia que en una isla como esta habitaba alguien con ese estilo... | No lo dijo de forma denigrante, ni tampoco realzándolo, solo describió lo que pensaba, no era tan usual encontrarse con alguien que si no fuese de Wano, trajera sus ropajes parecidos a lo que se acostumbraba por allá, tradiciones que Dharma no seguía actualmente, prefería algo mas casual, la ropa no tenia por que intervenir en lo importante, una batalla.
Cosas sin mayor importancia, el pelinegro observaba aquel hombre con sombrero de baja bastante amplio y sus dos armas mostradas con orgullo | Yo no sabia que la anciana, cada vez elige mensajeros mas... peculiares y tú pareces un crio... | Dijo en un tono retador, mirando hacia ambos guerreros, para luego señalar al peliblanco con su mano derecha, definiendo que Sanemi se veía mas joven de lo que parecía. Lo que podría suceder a partir de ahora, seria cuestión de como se lo tomaran los piratas. Mientras tanto el hombre termino de abrir las puertas por completo, adentro se podían observar diferentes candelabros estilo oriental encendidos para iluminar el lugar y en el medio de la sala se podía ver una pequeña especie altar con la figura de un dragón. Otro tipo de fanáticos, pensaba el espadachín. Dharma simplemente sonreía si bien la calumnia no había sido tan relevante, sus ojos verdes ya desplegaban ganas de jugar un poco con aquel Samurái, aun no habían sido insultados, al menos que Sanemi sintiera realmente la provocación de que le dijeran crio.
| Bro... eres demasiado precavido... es solo un monasterio más | Si alguien sabia que eso era una especie de broma por parte de Dharma, era su aliado Toge, entre un tono sarcástico, casi imperceptible y el mismo comenzando a caminar hacia la puerta, mientras el peliblanco daba tonos de aviso. No dijo nada más solo estaba unos cuantos pasos adelante de Sanemi si este no había decidido avanzar, recortando la distancia al a puerta unos 5 metros o menos. Si bien sabia que esto podía jugarle en contra, no había mucho que sortear ante la situación que se avecinaba. Las puertas del monasterio comenzaron a crujir junto con un rechinido de madera añeja, no tanto como otros, pero si lo suficiente para traerle recuerdos vagos al espadachín de gran altura.
|Te refieres a esto... | Con su tono habitual, tranquilo y directo, su mano izquierda se poso a la altura de su propio torso dejando caer entre sus dedos la tela de la caja que les habían encargado, pero con la habilidad de sujetarla antes de que realmente fuera a caer, algo insignificante, que tomo menos de un segundo. Una sonrisa suave y elevando ligeramente su rostro, miraba a quien asomaba entre las puertas, con una apariencia que imitaba a los samurái. | No sabia que en una isla como esta habitaba alguien con ese estilo... | No lo dijo de forma denigrante, ni tampoco realzándolo, solo describió lo que pensaba, no era tan usual encontrarse con alguien que si no fuese de Wano, trajera sus ropajes parecidos a lo que se acostumbraba por allá, tradiciones que Dharma no seguía actualmente, prefería algo mas casual, la ropa no tenia por que intervenir en lo importante, una batalla.
Cosas sin mayor importancia, el pelinegro observaba aquel hombre con sombrero de baja bastante amplio y sus dos armas mostradas con orgullo | Yo no sabia que la anciana, cada vez elige mensajeros mas... peculiares y tú pareces un crio... | Dijo en un tono retador, mirando hacia ambos guerreros, para luego señalar al peliblanco con su mano derecha, definiendo que Sanemi se veía mas joven de lo que parecía. Lo que podría suceder a partir de ahora, seria cuestión de como se lo tomaran los piratas. Mientras tanto el hombre termino de abrir las puertas por completo, adentro se podían observar diferentes candelabros estilo oriental encendidos para iluminar el lugar y en el medio de la sala se podía ver una pequeña especie altar con la figura de un dragón. Otro tipo de fanáticos, pensaba el espadachín. Dharma simplemente sonreía si bien la calumnia no había sido tan relevante, sus ojos verdes ya desplegaban ganas de jugar un poco con aquel Samurái, aun no habían sido insultados, al menos que Sanemi sintiera realmente la provocación de que le dijeran crio.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
