07-11-2025, 12:16 PM
Como ya era costumbre no recordaba una mierda de la noche anterior, sentía la humedad de la madera sobre la cual estaba durmiendo calar hasta mis huesos. Me quejé, di un par de vueltas tratando de volver a conciliar el sueño pero ya era tarde, me había despejado. -Joder… -Me quité la bandana de mis ojos debido a que la estaba usando como antifaz y la volví a colocar sobre mi frente. Me reincorporé sentándome pero sin ponerme en pie. Mi outfit era lo que solía llevar en esta isla, unos pantalones de tela fina de color caqui, unas sandalias y una camisa azul con hojas de palmera desabrochada, dejando ver el rayo morado que llevaba tatuado en el pecho.
Analicé todo el lugar en el cual me hallaba en unos segundos. ¿Una terracita chill out en medio de la jungla? Bueno si sirven alcohol es normal que haya terminado en un tugurio como este, aunque estuviese en el puto fin del mundo. Tras unos minutos sentado en el suelo decidí moverme. Mi guitarra se hallaba justo al lado de donde me había puesto a dormir apoyada sobre la pared. Me la coloqué en la espalda y me dirigí… ¿A la salida? Que va, me senté en uno de los taburetes de la barra, levanté la mano para llamar al dueño del local y pedir algo pero fui interrumpido de golpe. Un par de armarios empotrados comenzaron a incrementar a un joven pidiéndole explicaciones. Seguramente fueran prestamistas o algo así, pero había una parte que no entendía. ¿Perlas? ¿Rio? Sonaba a pasta y a negocios turbios al mismo tiempo por lo que me quedé pendiente de toda la escena y no me moví de mi sitio hasta que se marcharon.
-¡JODER ESO SI QUE HA SIDO UN BUEN ESPECTÁCULO! -Vociferé y comencé a aplaudir desde mi asiento sin medir el volumen de mis decibelios, esperando que alguien más me siguiera pero quedándome solo. -Bueno que más da… -Me levanté de un salto y me dirigí al balcón para ver si podía apreciar algo más del chisme pero fue en vano. Me giré para dirigirme de nuevo al mismo sitio cuando me fijé en que justo debajo de la mesa donde se encontraba bebiendo el muchacho había una caja de madera, miré a ambos lados para ver si alguien me estaba viendo, me agaché y la recogí.
La agité para tratar de averiguar su contenido sin tener que abrirla. Silbé muy fuerte, haciendo como si fuese un truco de magia que un águila apareciera de la frondosidad de la selva y se posara sobre mi cabeza. -Travis no sé qué hay aquí, tal vez joyas o tal vez un montón de mierda, pero si es lo primero, te invito al filete de atún más grande que te puedas comer. -Le dije a mi pájaro mientras volvía al mismo sitio donde había estado pendiente de toda la escena anterior. Señalé al dueño del bar esta vez si dispuesto para pedir algo. -¡Oye viejales hazme un favor y ponme una buena jarra de cerveza. -Le hice gestos para que se acercara, y me sirviera el alcohol rápido. Me quedé pensando por un momento en que le había llamado por su nombre al tipo moreno el cual casi es apalizado por esos dos matones hace un momento. -¿Y quién coño era ese puto parguela al que casi dos putos rinocerontes antropomórficos con cara de sarampión casi le parten la cara? También se le ha caído esta caja, que me la podría quedar pero pensándolo mejor tal vez sea importante para él y si quiere recuperarla me tendrá que regalar muchas botellas de ron… Joder que genio eres Iggy… -Ya no sabía si estaba hablando al camarero o pensando en voz alta, pero aun corroído por la curiosidad hice lo último que me quedaba por hacer, abrir esa maldita caja para ver que contenía en su interior.
Analicé todo el lugar en el cual me hallaba en unos segundos. ¿Una terracita chill out en medio de la jungla? Bueno si sirven alcohol es normal que haya terminado en un tugurio como este, aunque estuviese en el puto fin del mundo. Tras unos minutos sentado en el suelo decidí moverme. Mi guitarra se hallaba justo al lado de donde me había puesto a dormir apoyada sobre la pared. Me la coloqué en la espalda y me dirigí… ¿A la salida? Que va, me senté en uno de los taburetes de la barra, levanté la mano para llamar al dueño del local y pedir algo pero fui interrumpido de golpe. Un par de armarios empotrados comenzaron a incrementar a un joven pidiéndole explicaciones. Seguramente fueran prestamistas o algo así, pero había una parte que no entendía. ¿Perlas? ¿Rio? Sonaba a pasta y a negocios turbios al mismo tiempo por lo que me quedé pendiente de toda la escena y no me moví de mi sitio hasta que se marcharon.
-¡JODER ESO SI QUE HA SIDO UN BUEN ESPECTÁCULO! -Vociferé y comencé a aplaudir desde mi asiento sin medir el volumen de mis decibelios, esperando que alguien más me siguiera pero quedándome solo. -Bueno que más da… -Me levanté de un salto y me dirigí al balcón para ver si podía apreciar algo más del chisme pero fue en vano. Me giré para dirigirme de nuevo al mismo sitio cuando me fijé en que justo debajo de la mesa donde se encontraba bebiendo el muchacho había una caja de madera, miré a ambos lados para ver si alguien me estaba viendo, me agaché y la recogí.
La agité para tratar de averiguar su contenido sin tener que abrirla. Silbé muy fuerte, haciendo como si fuese un truco de magia que un águila apareciera de la frondosidad de la selva y se posara sobre mi cabeza. -Travis no sé qué hay aquí, tal vez joyas o tal vez un montón de mierda, pero si es lo primero, te invito al filete de atún más grande que te puedas comer. -Le dije a mi pájaro mientras volvía al mismo sitio donde había estado pendiente de toda la escena anterior. Señalé al dueño del bar esta vez si dispuesto para pedir algo. -¡Oye viejales hazme un favor y ponme una buena jarra de cerveza. -Le hice gestos para que se acercara, y me sirviera el alcohol rápido. Me quedé pensando por un momento en que le había llamado por su nombre al tipo moreno el cual casi es apalizado por esos dos matones hace un momento. -¿Y quién coño era ese puto parguela al que casi dos putos rinocerontes antropomórficos con cara de sarampión casi le parten la cara? También se le ha caído esta caja, que me la podría quedar pero pensándolo mejor tal vez sea importante para él y si quiere recuperarla me tendrá que regalar muchas botellas de ron… Joder que genio eres Iggy… -Ya no sabía si estaba hablando al camarero o pensando en voz alta, pero aun corroído por la curiosidad hice lo último que me quedaba por hacer, abrir esa maldita caja para ver que contenía en su interior.
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