08-11-2025, 05:18 PM
Sonreí como un idiota al ver la jarra de cerveza llenarse delante de mí. Burbujeante y dorado néctar de cebada. Agarré el vaso y me di el primer sorbo conforme iba hablando sobre Pran. Un sindicalista arruinado que se dedica a extraer perlas del río. “Vaya perdedor.” Fue lo que pensé mientras sacaba una pequeña ganzúa de mi peli y comencé a tratar de forzar la cerradura de la caja que me había encontrado sin pudor alguno. Delante de todos los clientes y el tabernero. -Bueno… ¿Todos parecen estar buscando él qué? -Fue lo último que pude decir antes de escuchar del propio joven del cual estábamos hablando a mi espalda.
Si un pequeño salto, asustándome al no esperarle por aquí tan pronto. -Coño, Ostia Puta… ¿Qué te cuentas perdedor? -Le dije dándole un amistoso pero fuerte golpe en el hombro, preguntó si por casualidad había visto la caja, aquella que estaba a punto de agenciarme para mi. Se le veía nervioso, preocupado como si su vida dependiese de encontrarla. -Frena el carro chaval, la caja la tengo yo así que no te preocupes. Dije agarrándola con mi mano izquierda. Solo quería saber que hay dentro y luego te juro por mi padre que te la iba a devolver. -Agarré esta con mi mano derecha, mostrándosela al chico moreno pero guardando cierta distancia para que no la pudiera agarrar por su cuenta. -Pero ya que he hecho el favor de recogértela, los amigos se hacen favores entre ellos, ¿No? -Me levanté del taburete y me puse a su lado pasando mi brazo izquierdo por sus hombros como una cercanía forzada e incómoda. Sabía que si tanto la necesitaba podía sacar tajada del asunto.
Miré de reojo a las escaleras de la entrada en cuanto escuché que alguien más se acercaba y sonreí incluso con más picardía que antes. -Pero tampoco te pediré mucho… Si pagas mis copas de todo el día la caja vuelve a ser tuya, si no… Me la quedaré y con lo que haya dentro le compraré algo bonito a Travis. -Al escuchar su nombre mi águila soltó un gorgojeo aún apoyada sobre mi cabeza. -Qué me dices. ¿Hay trato? -Le preguntó extendiéndole mi mano derecha, la izquierda pegada a mi cuerpo aún sosteniendo lo que Pran buscaba, y mis ojos soltado miradas fugaces a la entrada, esperando que en cualquier momento aparecieran problemas.
Si un pequeño salto, asustándome al no esperarle por aquí tan pronto. -Coño, Ostia Puta… ¿Qué te cuentas perdedor? -Le dije dándole un amistoso pero fuerte golpe en el hombro, preguntó si por casualidad había visto la caja, aquella que estaba a punto de agenciarme para mi. Se le veía nervioso, preocupado como si su vida dependiese de encontrarla. -Frena el carro chaval, la caja la tengo yo así que no te preocupes. Dije agarrándola con mi mano izquierda. Solo quería saber que hay dentro y luego te juro por mi padre que te la iba a devolver. -Agarré esta con mi mano derecha, mostrándosela al chico moreno pero guardando cierta distancia para que no la pudiera agarrar por su cuenta. -Pero ya que he hecho el favor de recogértela, los amigos se hacen favores entre ellos, ¿No? -Me levanté del taburete y me puse a su lado pasando mi brazo izquierdo por sus hombros como una cercanía forzada e incómoda. Sabía que si tanto la necesitaba podía sacar tajada del asunto.
Miré de reojo a las escaleras de la entrada en cuanto escuché que alguien más se acercaba y sonreí incluso con más picardía que antes. -Pero tampoco te pediré mucho… Si pagas mis copas de todo el día la caja vuelve a ser tuya, si no… Me la quedaré y con lo que haya dentro le compraré algo bonito a Travis. -Al escuchar su nombre mi águila soltó un gorgojeo aún apoyada sobre mi cabeza. -Qué me dices. ¿Hay trato? -Le preguntó extendiéndole mi mano derecha, la izquierda pegada a mi cuerpo aún sosteniendo lo que Pran buscaba, y mis ojos soltado miradas fugaces a la entrada, esperando que en cualquier momento aparecieran problemas.
Off
Karmas
