Contemplé impasible como Pran rajaba hacia mi persona, podía insultarme todo lo que quisiera. Puede que para él solo fuera un payaso, pues nuestros puntos de vista eran muy diferentes. -Ya nos veremos por ahí cara lenteja. -Le dije según se retiraba, no le hice caso al detalle de que dijera mi nombre pues había podido de saber de mí por cualquier motivo, era probable que él estuviese aquí a noche y fuera allí cuando escuchaba mi nombre. Fuese lo que fuese daba igual ya, y aunque le haya dicho de volvernos a ver no quería cruzarme con él nunca más.
Me acerqué a la barra pisando sin querer algunos de los cuerpos que yacían en el suelo. -Perdón por todo esto… Luego pasaré y te lo compensaré. Ahora tengo un poco de prisa. -Le di el último trago a la cerveza terminando lo que me quedaba del vaso de una sola vez. -Si vuelves a ver a Pran por aquí, dile que una piedra no puede concederte la libertad. Es uno mismo quien decide ser libre o no. -Comencé a correr en dirección al balcón, pues no sería la primera vez que me hacen alguna encerrona a la salida de un bar. -Si uno quiere ser libre debe dejar de mirar al futuro, pues una vez te olvidas de éste puedes centrarte más en el presente. ¡Nos viejales! -Salí despedido por el balcón, aterrizando sobre el follaje seco y tierra de la jungla. Guardé mis manos en mi pantalón y corrí a un sitio alejado donde no pudieran encontrarme a simple vista.
Me quedé cerca del cauce del Río, pero a unos minutos de New piano, me senté en una roca y saqué la piedra y el papel del bolsillo de mi camisa, primero observé de nuevo la gema. “¿Esto es a lo que llamaba Corazón?” Pensé justo antes de abrir el papel y ver el croquis, no pude evitar imaginar que aquello era un mapa del tesoro. Mis ojos se abrieron de golpe al plantearme esa posibilidad. Y si no… Al menos sería divertido.
Travis no tardó encontrarme, posándose en mi cabeza como solía hacer. -Travis, ¿has visto esto? -Extendí el papel para que lo viera. -No sé qué coño es pero parece ser algún sitio no muy lejos de aquí. Tampoco se si esconde algo de valor pero podemos ir a investigar, ¿Qué te parece? -Le digo guardándome de nuevo el papel y la gema en el bolsillo de donde los había sacado.
-Date un voltio por ahí por el aire y si ves algo como estas cuatro rocas puntiagudas guíame hacia ellas. -El águila aleteó fuerte sobre mi cabeza alzándose hacia el cielo, yo me quedé sentado un momento más contemplando el paisaje virgen y salvaje y escuchando el fluir de la corriente del Río. Algo más calmado por lo que acababa de pasar me levanté, me sacudí la ropa y comencé a caminar siguiendo la dirección donde mi pajarraco volaba. Esperando encontrar respuestas a que era aquello que acababa de robar.
Me acerqué a la barra pisando sin querer algunos de los cuerpos que yacían en el suelo. -Perdón por todo esto… Luego pasaré y te lo compensaré. Ahora tengo un poco de prisa. -Le di el último trago a la cerveza terminando lo que me quedaba del vaso de una sola vez. -Si vuelves a ver a Pran por aquí, dile que una piedra no puede concederte la libertad. Es uno mismo quien decide ser libre o no. -Comencé a correr en dirección al balcón, pues no sería la primera vez que me hacen alguna encerrona a la salida de un bar. -Si uno quiere ser libre debe dejar de mirar al futuro, pues una vez te olvidas de éste puedes centrarte más en el presente. ¡Nos viejales! -Salí despedido por el balcón, aterrizando sobre el follaje seco y tierra de la jungla. Guardé mis manos en mi pantalón y corrí a un sitio alejado donde no pudieran encontrarme a simple vista.
Me quedé cerca del cauce del Río, pero a unos minutos de New piano, me senté en una roca y saqué la piedra y el papel del bolsillo de mi camisa, primero observé de nuevo la gema. “¿Esto es a lo que llamaba Corazón?” Pensé justo antes de abrir el papel y ver el croquis, no pude evitar imaginar que aquello era un mapa del tesoro. Mis ojos se abrieron de golpe al plantearme esa posibilidad. Y si no… Al menos sería divertido.
Travis no tardó encontrarme, posándose en mi cabeza como solía hacer. -Travis, ¿has visto esto? -Extendí el papel para que lo viera. -No sé qué coño es pero parece ser algún sitio no muy lejos de aquí. Tampoco se si esconde algo de valor pero podemos ir a investigar, ¿Qué te parece? -Le digo guardándome de nuevo el papel y la gema en el bolsillo de donde los había sacado.
-Date un voltio por ahí por el aire y si ves algo como estas cuatro rocas puntiagudas guíame hacia ellas. -El águila aleteó fuerte sobre mi cabeza alzándose hacia el cielo, yo me quedé sentado un momento más contemplando el paisaje virgen y salvaje y escuchando el fluir de la corriente del Río. Algo más calmado por lo que acababa de pasar me levanté, me sacudí la ropa y comencé a caminar siguiendo la dirección donde mi pajarraco volaba. Esperando encontrar respuestas a que era aquello que acababa de robar.
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