11-11-2025, 12:04 AM
¿Qué significa ser “creyente” más allá del aspecto espiritual? ¿Una sola causa cuenta con la capacidad de apoderarse de cierto léxico? Cuestiones que bajo ninguna circunstancia rozan sus labios, aunque, en ocasiones, su mente sí. Lo que sí logra dibujar en la comisura de sus labios es la tenue sonrisa que le dedica al nuevo conocido. Le observa de arriba hacia abajo, con la indelicadeza de quien quiere ser descubierta. ¿Trabajo? Definitivamente algún tipo de monje o padre, no es.
Tantea el asiento. Al sentarse cruza las piernas y eleva con ligereza los hombros. Ciertamente ella tampoco parece ser excesivamente creyente, no del aspecto religioso, al menos.
![[Imagen: fSs0ltf.png]](https://i.imgur.com/fSs0ltf.png)
—Kitay, Runin Kitay.
Estira la mano mas no aprieta en demasía, no, es más un roce suave pero intencionado. —Asumes bien, querido. ¿Aunque no te parece excesivo y apresurado creer que no me verás más seguido por aquí? Quizá encuentre una razón para hacerme creyente de algo. —Menciona en una expresión directa que denota tanta diversión como ironía, un poco de burla para espolvorear la mezcla.
—Exacto. Mi razón es el vino, cariño. Fufufufu~ —Las risas se unen, quedas pero existentes. El desazón de la primera decepción aparece. ¿No pueden dar vino gratis a todos? ¿Qué clase de comunidad vacía era esa? La expresión no merma a pesar de las ideas vanas porque su nuevo conocido tiene soluciones. ¡Soluciones! Agradable.
La conversación se ve interrumpida por uno de los tantos ancianos necesitados de fe que empiezan a inundar el lugar con expresiones cansadas pero plácidas, con risas viejas y concordantes. Runin siente algo extraño por dentro. En algún momento su “madre y padre” le dijeron que los mayores solo son buenos porque no tienen energía para continuar haciendo maldades. ¿Todas esas personas buscaban el perdón de los pecados o simplemente anhelaban la paz? Está bien, todos necesitan sosiego.
Cierta fibra curiosa atraviesa a la fémina. ¿Así que trabaja en ello? ¿Le está invitando a dejar los rezos y continuar navegando en el pecado de la gula? Está a punto de levantarse mas cierta presencia se interpone en el deseo mundano. El hombre se aleja a pasos largos pero no apresurados, la espalda recta y la amabilidad de quien está dispuesto a obsequiar su tiempo a causas inexactas. Le agrada. No lo conoce y le agrada. Como la sensación de poder hablar con un desconocido durante un par de horas aunque su presencia sea irrelevante en el contexto original y global de la vida misma.
La anciana se sienta junto a Runin y ella no puede hacer más que moverse ligeramente para darle paso. Nuvia, es su nombre. Lleva un vestido sencillo, bordado en margaritas de tela a modo de parches mas el atuendo es blanco, lo ha lavado con esmero y se nota en las manos envejecidas. Habla sobre lo bien que huelen los alimentos que compartirán ese día o de lo bonita que es la gorra que la señora Delight ha decidido usar esa mañana.
Se atreve a tocar la pierna de Runin para acercarse y contarle secretos que parecen chismes pero en realidad son inocentadas que logran hacer sonreír a la morena. ¿No se habrá quedado dormido el señor Delacour que debía hacer la oración de entrada? ¿La señora Lucio no se vé increíblemente regia cuando está por tocar la pandereta? ¿Joshue se habrá olvidado la letra de la nueva canción de la iglesia? Runin no sabe nada de ello pero le gusta escuchar, aunque los nombres se terminarán borrando de su interés en alguna cercana o lejana ocasión.
La liturgia pronto dará inicio y la fémina observa la puerta de entrada antes de ver el altar que se encuentra al frente. La vista se diluye entre una y otra, como una corriente que está a punto de convertirse en remolino. —Nuestro dulce señor jamás nos obliga a correr constantemente tras él, a veces se hace a destiempo, a veces avanza tanto que lo perdemos y, en ocasiones, caminamos juntos en el mismo recorrido por años, mi niña. — Nuvia mira a Runin con sus ojos envejecidos pero más vivos que nunca. —Solo una vez se es joven. —Y la mirada chocolate vuelve a ver el exterior antes de ponerse de pie.
Nuvia tiene razón, no hace falta crear enigmas demasiado sofisticados para tomar decisiones en la vida, de cualquier manera la amazona siempre tiende a tomar los caminos más largos y sinuosos. Runin está por retirarse, antes de hacerlo, regresa la mirada a la mujer anciana, se agacha un poco y, como nunca, la envuelve un par de segundos entre sus brazos. No aprieta, no se aferra, es otro tipo de avance, uno más pequeño. —La paz, Nuvia, cariño. —Levanta los hombros antes de alejarse de ella, recibiendo una risa por parte de la mujer.
![[Imagen: atEL38u.jpeg]](https://i.imgur.com/atEL38u.jpeg)
—La paz, mi niña.
La iglesia ajusta sus puertas y ella siente la tibieza del trópico. ¿Realmente le ha esperado aunque ha tardado? La amabilidad no conoce límites, al parecer. Los labios se humedecen y las plataformas resuenan cuando pasa junto al peli azabache. —Nunca nadie se había preocupado tanto por mi, cariño. —Bromea siguiendo al más alto. La compuerta no parece segura y ella parpadea con sospecha.
¿Seguir a un hombre a un sótano junto a una iglesia?
¿Por qué no?
¿Por qué no?
Sostiene la mano de Uker y para su sorpresa, la madera no cruje en demasía. La explicación es más que suficiente, no parece mal intencionado o mentiroso, los ancianos no lo han visto como tal.
El lugar, aunque encerrado, se puede considerar acogedor. ¿Oro? ¿En un lugar como aquel? El aroma a vino endulzó sus fosas nasales y al tocar el vaso se rió de sí misma: Plástico. Está bien. No demora en beber un ligero sorbo para constatar la amargura del alcohol mas eso no sucedió, sabía bien, tan bien como un domingo de iglesia. La mirada barrió el lugar hasta encontrar una butaca. —Ahora entiendo por qué no has cobrado demasiado allá arriba. Cuidado te acabas el vino en un fin de semana, cariño. —Vuelve a sonreír.
—¿Así que eres cocinero? ¿Qué has hecho hoy para deleitarnos? He estado por aquí algunos cuantos días pero no te había visto. —Trata de hacer algo de conversa mientras cruza las piernas y vuelve a beber otro silencioso sorbo. —No creo poder pasar por alto a alguien como tú. —La mirada es intensa aunque esta vez hace un gesto hacia arriba. —Tan alto, me refiero. —Claro…
Runin parece disfrutar del nuevo silencio, del aroma de la comida bien envuelta y de las papas guardadas que no parecen tener tierra alrededor. El perfume a vainilla de la fémina empieza a llenar el ambiente también.
![[Imagen: PNw8Rmr.png]](https://i.imgur.com/PNw8Rmr.png)
—¿Siempre invitas forasteras a este santuario del vino? Arriba te van a juzgar si lo haces a menudo, señor no creyente.
No lo juzga, no, pero si le brilla la mirada con cierta mofa.
