12-11-2025, 03:48 AM
(Última modificación: 22-11-2025, 09:46 PM por Maria Merlot.
Razón: Fecha de mi Presente Relativo
)
Narrador / María Merlot
…………………………………
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Día 19 de Otoño.
Año 16.
Año 16.
Ese lugar era muy bonito.
Con muchas chucherías.
Chucherías útiles.
Con muchas chucherías.
Chucherías útiles.
Todo lo que tenía María Merlot se lo había regalado Fantasma, desde que la salvó de las garras de su último “Señor”, él le suministró todo lo que necesitará para hacerla sentir “cómoda”. A veces ella se preguntaba cuál era su interés, pero a diferencia de la mayoría de los hombres que había conocido, él se comportaba decentemente, nunca le insinuó nada sexual… y tampoco nadie de su tripulación o compañeros, la verdad sea dicha. En fin, ella tenía, o más bien creyó tener, todo lo que necesitaba pero como nunca estaba de más comprar cosas, que de paso le resultaba divertidísimo, esa tarde salió con una bolsa que le había dado Algodón de Azúcar llena de berrys, hacia la zona comercial de Isla Karate.
Nadie le prestó atención cuando se fue del barco, algo estaba pasando con Fantasma. Parecía agitado como si pronto tuviera que afrontar una decisión de vital importancia. Sea lo que fuera, él seguro lograría cumplir su objetivo, porque Fantasma siempre lo lograba.
Luego de una larga caminata, y de terminar en cualquier lado menos en el área de las tiendas de armas, porque si, buscaba armas y utensilios que le permitieran defenderse, llegó a una simpática tienda con ayuda de un amable sujeto de cabello rubio ceniza.
Al entrar a la tienda vio de todo un poco, no sería fácil escoger pero sin duda la pasaria muy bien. Enseguida la atendio un muchacho, un pelinaranja pecoso con una agradable personalidad. Ella recorrió los pasillos tomando cosas aquí y allá, hasta que llegó a lo que buscaba: Den Den Mushi. Tomo dos, uno azul y uno rosado, como ella y como Algodón de Azúcar. Había visto como usaban esos caracoles para comunicarse con cualquier persona, en cualquier lugar, es más ella tenía uno negro que le permitía justamente interceptar esas conversaciones, y a veces, por las noches, escuchaba conversaciones que no tenían ningún sentido en su cabeza pero la hacia sentir como toda una cotilla profesional.
— Voy a llevar todo esto — dijo colocando con cuidado las dos cajas con los Den Den Mushi sobre el mostrador, además de los otros objetos que había agarrado casi al azar: Guantes y punteras para Odeth, aunque eran pequeñas el sujeto pecoso dijo que se estirarían hasta sus 6 metros, si hubiera prestado más atención seguro no llegaban más allá de alguien de un tamaño menor. También llevaba una brújula para Thrym. Y algo extra para Hyakinthos: Un botiquín y una navaja — ¿Podría hacer que ambos estén conectados de una vez? — pregunto al dependiente de la tienda.
— Claro que sí, Señorita. Es fácil conectarlos, es como dejar sus números predeterminados — tomó los caracoles, saco a cada uno de sus cajas e hizo cosas de Den Den Mushi Experto — ¡Listo! — sonrió dejando ambos artículos y contabilizando los demás para darle una cifra a la semi sirena.
— ¿Por qué tanto? ¿Qué rompí? — preguntó asombrada, o más fingiendo sorpresa, la verdad quería conseguir un descuento. Lo vio con ojos lastimeros, como si tuviera que devolver todo lo que llevaba en el carrito.
— Nada, nada. Es el precio pero… soy débil ante las caras bonitas — musito negando con la cabeza — 20% de descuento y te regalo una maleta con rueditas para que lleves todo — propuso mientras su pecho se hinchaba como si fuera el mejor hombre del planeta.
CLICK PARA VER LA MALETA
La transacción fue realizada, la celeste colocó todos los artículos dentro, menos su Den Den Mushi Azul, que no entró, así que lo llevaba en la mano derecha, mientras con la izquierda arrastraba la maleta. Cuando salió el sol ya estaba en las últimas, el atardecer estaba quedando atrás, y algunas estrellas ya empezaban a brillar. Por un momento se quedó viendo el cielo, tan infinito y lejano… ¿cómo sería tocar las nubes, como sería llegar tan alto? Nunca lo sabría, porque ella no tenía alas.
Mientras caminaba sin dirección, porque siempre se perdía, sintió como alguien tropezó con ella, justo del lado izquierdo haciéndola soltar la maleta. De pronto todo pasó rápido, ese alguien con quien tropezó, tomó su maleta y salió corriendo…. ¡CORRIENDO! ¡LA ESTABA ROBANDO! — Tuuuuuu maleante, devuelveme mi maleta — grito corriendo detrás de él.
Habían personas estorbando, mientras ella sujetaba contra su pecho el Den Den Mushi Azul. Al llegar a una intercepción perdió de vista al sujeto, así que instintivamente tomó la calle del lado derecho… lamentablemente el hombre había ido al lado izquierdo.
…………………………………….
El ladrón corrió con todas sus fuerzas, no veía a la hermosa mujer de cabellera celeste detrás de él. Parecía que había tenido suerte, un buen botín se había granjeado en ese ocaso día.
— Allá va oficiales, allá va — gritó una voz señalando al hombre a la lejanía. Al parecer los buenos ciudadanos habían alertado sobre algo. Claro, ver a un hombre de dudoso aspecto corriendo, tampoco es que pasara desapercibido.
— ¡Auch! — el hombre chilló al cruzar una esquina y tropezar contra algo muy macizo, y cuando alzó su vista solo pudo retroceder. Dejando la maleta a los pies de... de un hombre muy alto, con alas y cara de pocos amigos — Lo-Lo-Lo siento — se disculpó levantándose con rapidez para correr en dirección contraria pero para su mala suerte chocó, de nuevo, esta vez con los oficiales.
— Te tenemos. ¿Por qué estás causando alteración del orden público? — dijo uno de los dos oficiales, sujetando por la espalda al ladrón.
— Gracias buen ciudadano, por su ayuda en capturar a este elemento que causó pánico corriendo como loco. ¿Por qué corrías, por cierto? — le interrogó. Los oficiales no sabían que había causado toda esa persecución.
— Yo necesitaba ir al baño, Señor — mintió cínicamente con una risita lastimera.
— En nuestra oficina hay uno. Vámonos — le respondió sin creerse esa mentira, no sabía que había pasado pero iban a descubrirlo.
Así fue como los tres individuos se fueron, dejando al hombre alado con una maleta rosada a sus pies. El ladrón, volteo a verlo y le guiño uno de sus ojos con rapidez, como pidiendo su silencio sobre el objeto que dejaba atrás. De pronto, de dentro de la maleta comenzó a sonar algo…
Nadie le prestó atención cuando se fue del barco, algo estaba pasando con Fantasma. Parecía agitado como si pronto tuviera que afrontar una decisión de vital importancia. Sea lo que fuera, él seguro lograría cumplir su objetivo, porque Fantasma siempre lo lograba.
Luego de una larga caminata, y de terminar en cualquier lado menos en el área de las tiendas de armas, porque si, buscaba armas y utensilios que le permitieran defenderse, llegó a una simpática tienda con ayuda de un amable sujeto de cabello rubio ceniza.
Al entrar a la tienda vio de todo un poco, no sería fácil escoger pero sin duda la pasaria muy bien. Enseguida la atendio un muchacho, un pelinaranja pecoso con una agradable personalidad. Ella recorrió los pasillos tomando cosas aquí y allá, hasta que llegó a lo que buscaba: Den Den Mushi. Tomo dos, uno azul y uno rosado, como ella y como Algodón de Azúcar. Había visto como usaban esos caracoles para comunicarse con cualquier persona, en cualquier lugar, es más ella tenía uno negro que le permitía justamente interceptar esas conversaciones, y a veces, por las noches, escuchaba conversaciones que no tenían ningún sentido en su cabeza pero la hacia sentir como toda una cotilla profesional.
— Voy a llevar todo esto — dijo colocando con cuidado las dos cajas con los Den Den Mushi sobre el mostrador, además de los otros objetos que había agarrado casi al azar: Guantes y punteras para Odeth, aunque eran pequeñas el sujeto pecoso dijo que se estirarían hasta sus 6 metros, si hubiera prestado más atención seguro no llegaban más allá de alguien de un tamaño menor. También llevaba una brújula para Thrym. Y algo extra para Hyakinthos: Un botiquín y una navaja — ¿Podría hacer que ambos estén conectados de una vez? — pregunto al dependiente de la tienda.
— Claro que sí, Señorita. Es fácil conectarlos, es como dejar sus números predeterminados — tomó los caracoles, saco a cada uno de sus cajas e hizo cosas de Den Den Mushi Experto — ¡Listo! — sonrió dejando ambos artículos y contabilizando los demás para darle una cifra a la semi sirena.
— ¿Por qué tanto? ¿Qué rompí? — preguntó asombrada, o más fingiendo sorpresa, la verdad quería conseguir un descuento. Lo vio con ojos lastimeros, como si tuviera que devolver todo lo que llevaba en el carrito.
— Nada, nada. Es el precio pero… soy débil ante las caras bonitas — musito negando con la cabeza — 20% de descuento y te regalo una maleta con rueditas para que lleves todo — propuso mientras su pecho se hinchaba como si fuera el mejor hombre del planeta.
CLICK PARA VER LA MALETA
La transacción fue realizada, la celeste colocó todos los artículos dentro, menos su Den Den Mushi Azul, que no entró, así que lo llevaba en la mano derecha, mientras con la izquierda arrastraba la maleta. Cuando salió el sol ya estaba en las últimas, el atardecer estaba quedando atrás, y algunas estrellas ya empezaban a brillar. Por un momento se quedó viendo el cielo, tan infinito y lejano… ¿cómo sería tocar las nubes, como sería llegar tan alto? Nunca lo sabría, porque ella no tenía alas.
Mientras caminaba sin dirección, porque siempre se perdía, sintió como alguien tropezó con ella, justo del lado izquierdo haciéndola soltar la maleta. De pronto todo pasó rápido, ese alguien con quien tropezó, tomó su maleta y salió corriendo…. ¡CORRIENDO! ¡LA ESTABA ROBANDO! — Tuuuuuu maleante, devuelveme mi maleta — grito corriendo detrás de él.
Habían personas estorbando, mientras ella sujetaba contra su pecho el Den Den Mushi Azul. Al llegar a una intercepción perdió de vista al sujeto, así que instintivamente tomó la calle del lado derecho… lamentablemente el hombre había ido al lado izquierdo.
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El ladrón corrió con todas sus fuerzas, no veía a la hermosa mujer de cabellera celeste detrás de él. Parecía que había tenido suerte, un buen botín se había granjeado en ese ocaso día.
— Allá va oficiales, allá va — gritó una voz señalando al hombre a la lejanía. Al parecer los buenos ciudadanos habían alertado sobre algo. Claro, ver a un hombre de dudoso aspecto corriendo, tampoco es que pasara desapercibido.
— ¡Auch! — el hombre chilló al cruzar una esquina y tropezar contra algo muy macizo, y cuando alzó su vista solo pudo retroceder. Dejando la maleta a los pies de... de un hombre muy alto, con alas y cara de pocos amigos — Lo-Lo-Lo siento — se disculpó levantándose con rapidez para correr en dirección contraria pero para su mala suerte chocó, de nuevo, esta vez con los oficiales.
— Te tenemos. ¿Por qué estás causando alteración del orden público? — dijo uno de los dos oficiales, sujetando por la espalda al ladrón.
— Gracias buen ciudadano, por su ayuda en capturar a este elemento que causó pánico corriendo como loco. ¿Por qué corrías, por cierto? — le interrogó. Los oficiales no sabían que había causado toda esa persecución.
— Yo necesitaba ir al baño, Señor — mintió cínicamente con una risita lastimera.
— En nuestra oficina hay uno. Vámonos — le respondió sin creerse esa mentira, no sabía que había pasado pero iban a descubrirlo.
Así fue como los tres individuos se fueron, dejando al hombre alado con una maleta rosada a sus pies. El ladrón, volteo a verlo y le guiño uno de sus ojos con rapidez, como pidiendo su silencio sobre el objeto que dejaba atrás. De pronto, de dentro de la maleta comenzó a sonar algo…
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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