13-11-2025, 11:10 PM
No se va a ir. Es una mentira, pero a medias. Es una promesa implícita que podría romperla, solo basta un tirón para que el mar se lo lleve y siga un deber que clama por él ¿Qué hacer? Apretó los labios y se apegó a él, reconfortándose en ese gesto cariñoso que le dedica. Incluso lo sintió cerca, tanto como para escuchar su respiración y el cosquilleo que la exhalación provoca.
Le habría gustado que todo terminara ahí, pero ya ha lanzado la piedra y no tuvo intención de esconder la mano. Se encontró ahí, escuchando como el vidrio se rompe, como las grietas aparecen en la voz de Owen. Es un recuerdo que es amargo, incluso si ella no lo ha vivido, puede sentirlo, ese rechazo del cuerpo, el dolor de la garganta y el revoltijo del estómago. Todas esas cosas aparecieron en ese instante, aun así permaneció, deseó escuchar la historia de principio a fin.
Tocó la piel de Owen con cuidado, como si se fuese a romper, aunque en realidad ¿Quién parece más que se derrumbará? Suspiró con suavidad — No lo eres, no eres malo — conmigo, esa palabra no salió, no necesita salir. Fue egoísta y la escondió, porque incluso si ahora lo es, no importa ¡Y si lo será! Tampoco le interesa. Es proteger a alguien, incluso si no es lo correcto. Se sintió tejiendo una mentira, pero no le importó, porque si su determinación es suficiente, sintió que la misma podría cambiar a una verdad eventualmente — Solo… solo fue muy difícil — se mano subió al rostro de él, se paseó con suavidad, en ese gesto que aparece cuando se altera. Lo ha hecho más veces de las que se atreve a declarar, pero no las suficientes como para dejar de hacerlo, de declarar que está cansada.
Quizás no exista un límite de veces, como si las oportunidades para él fuesen eternas.
—Te pregunto porque… — separó sus labios como si quisiera decir algo, es una declaración que nunca pensó hacer ¡Que incluso temió declarar! — Porque si… tuviese que hacerlo por ti, yo lo haría — sintió vergüenza, no por una declaración de amor, sino por lo comprometedoras de sus palabras ¿Cómo la elegida de Dios haría algo así? — Para que estemos juntos, no lo dudaría — no debería pensarlo siquiera, pero ahí se encontró con una carta que jamás ha jugado, que debería estar prohibida, pero no le importó hacerlo por alguien más ¡Ni es por ella misma!
Se sintió distinta. Quizás ha partido a la mitad lo bueno que tiene y se lo ha dado a él, sin importarle las consecuencias.
—Sí, te quiero. Mucho ¡Muchísimo! Más que a cualquier otro. Si tuviese que elegir a una persona para querer de todo el mundo ¡Y solo a esa! Te elegiría a ti
Esa es la más importante, por eso aunque apareció al final, la respondió primero. Incluso podría no seguir con las otras y se sentiría tranquila, aun así, le ha prometido que ofrecerá lo mismo que él le ha dado, en un trato justo.
—Lo oí, cuando estaba ahí dentro. — se alejó de él y tomó aire — No soy yo, estaba segura de eso — sus manos juguetearon entre ellas inicialmente, apretándose lo suficiente como para que la zona pierda color — Tuve una familia. Era obvio ¿No? No llegué por un milagro a pesar que me dijeron mucho eso — se rió con suavidad, escondiendo los nervios de una confesión que no le gusta. Porque le ha dicho que no quiere saber — Y una hermana también tuve. — porque ha oído esa palabra en la cueva, por parte de una mujer que no conoce, pero que le ha hablado con un cariño que no conoció hasta encontrarse con Owen — ¿Por qué crees que me dejaron?
Dejó de lastimarse y buscó otra distracción, una mejor. Seguramente por eso abrazó a su compañero, a aquel que eligió de todo el resto.
—¿Crees que pueda encontrarlos algún día?
A pesar de que ellos puedan no querer toparse con ella, por algo no han vuelto por ella ¡Eso dice su instinto! Aunque su corazón se aferró a una esperanza que no existió antes, que ha aparecido por la insistencia de Owen.
El creer que es importante, porque si lo es para él ¿Por qué para los demás no lo será?
—¿Que me quieran ver a pesar que yo no pueda verlos?
Suenan a dudas nuevas, a un temor que antes no estuvo ahí. Que aparece porque se ha alejado de las respuestas fáciles, del confort de un Dios que parece ponerla constantemente a prueba.
—No lo sé, no sé qué pasaba en la iglesia — es la respuesta más obvia, es aquello que la enloquece. Porque podría haber sido cualquiera, todos eran posibles culpables, pero nadie lo era realmente — Ni siquiera sé si lo que viví era de verdad — se rió con suavidad — Pero me alegro de que ya no tengo que estar ahí, que ya puedo estar despierta.
Porque en los sueños Owen no siempre está, por lo tanto no es donde quiso permanecer.
—Y contigo.
Le habría gustado que todo terminara ahí, pero ya ha lanzado la piedra y no tuvo intención de esconder la mano. Se encontró ahí, escuchando como el vidrio se rompe, como las grietas aparecen en la voz de Owen. Es un recuerdo que es amargo, incluso si ella no lo ha vivido, puede sentirlo, ese rechazo del cuerpo, el dolor de la garganta y el revoltijo del estómago. Todas esas cosas aparecieron en ese instante, aun así permaneció, deseó escuchar la historia de principio a fin.
Tocó la piel de Owen con cuidado, como si se fuese a romper, aunque en realidad ¿Quién parece más que se derrumbará? Suspiró con suavidad — No lo eres, no eres malo — conmigo, esa palabra no salió, no necesita salir. Fue egoísta y la escondió, porque incluso si ahora lo es, no importa ¡Y si lo será! Tampoco le interesa. Es proteger a alguien, incluso si no es lo correcto. Se sintió tejiendo una mentira, pero no le importó, porque si su determinación es suficiente, sintió que la misma podría cambiar a una verdad eventualmente — Solo… solo fue muy difícil — se mano subió al rostro de él, se paseó con suavidad, en ese gesto que aparece cuando se altera. Lo ha hecho más veces de las que se atreve a declarar, pero no las suficientes como para dejar de hacerlo, de declarar que está cansada.
Quizás no exista un límite de veces, como si las oportunidades para él fuesen eternas.
—Te pregunto porque… — separó sus labios como si quisiera decir algo, es una declaración que nunca pensó hacer ¡Que incluso temió declarar! — Porque si… tuviese que hacerlo por ti, yo lo haría — sintió vergüenza, no por una declaración de amor, sino por lo comprometedoras de sus palabras ¿Cómo la elegida de Dios haría algo así? — Para que estemos juntos, no lo dudaría — no debería pensarlo siquiera, pero ahí se encontró con una carta que jamás ha jugado, que debería estar prohibida, pero no le importó hacerlo por alguien más ¡Ni es por ella misma!
Se sintió distinta. Quizás ha partido a la mitad lo bueno que tiene y se lo ha dado a él, sin importarle las consecuencias.
—Sí, te quiero. Mucho ¡Muchísimo! Más que a cualquier otro. Si tuviese que elegir a una persona para querer de todo el mundo ¡Y solo a esa! Te elegiría a ti
Esa es la más importante, por eso aunque apareció al final, la respondió primero. Incluso podría no seguir con las otras y se sentiría tranquila, aun así, le ha prometido que ofrecerá lo mismo que él le ha dado, en un trato justo.
—Lo oí, cuando estaba ahí dentro. — se alejó de él y tomó aire — No soy yo, estaba segura de eso — sus manos juguetearon entre ellas inicialmente, apretándose lo suficiente como para que la zona pierda color — Tuve una familia. Era obvio ¿No? No llegué por un milagro a pesar que me dijeron mucho eso — se rió con suavidad, escondiendo los nervios de una confesión que no le gusta. Porque le ha dicho que no quiere saber — Y una hermana también tuve. — porque ha oído esa palabra en la cueva, por parte de una mujer que no conoce, pero que le ha hablado con un cariño que no conoció hasta encontrarse con Owen — ¿Por qué crees que me dejaron?
Dejó de lastimarse y buscó otra distracción, una mejor. Seguramente por eso abrazó a su compañero, a aquel que eligió de todo el resto.
—¿Crees que pueda encontrarlos algún día?
A pesar de que ellos puedan no querer toparse con ella, por algo no han vuelto por ella ¡Eso dice su instinto! Aunque su corazón se aferró a una esperanza que no existió antes, que ha aparecido por la insistencia de Owen.
El creer que es importante, porque si lo es para él ¿Por qué para los demás no lo será?
—¿Que me quieran ver a pesar que yo no pueda verlos?
Suenan a dudas nuevas, a un temor que antes no estuvo ahí. Que aparece porque se ha alejado de las respuestas fáciles, del confort de un Dios que parece ponerla constantemente a prueba.
—No lo sé, no sé qué pasaba en la iglesia — es la respuesta más obvia, es aquello que la enloquece. Porque podría haber sido cualquiera, todos eran posibles culpables, pero nadie lo era realmente — Ni siquiera sé si lo que viví era de verdad — se rió con suavidad — Pero me alegro de que ya no tengo que estar ahí, que ya puedo estar despierta.
Porque en los sueños Owen no siempre está, por lo tanto no es donde quiso permanecer.
—Y contigo.
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